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KHManiacs Todo sobre Kingdom Hearts 2 & 3, Chain of Memories, 358/2 Days, Birth by Sleep, Coded y lo que rodea a KH en español [Square Enix]
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<DaRk_SoRa>
Shadow Ball


Registrado: 09 Oct 2006 Mensajes: 162 Promedio por Día: 0.24
Ubicación: en alguna parte de tu ano.
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Publicado: 05 May 2007 9:42 am
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| Darkalv escribió: | hace mucho que no leo tus relatos, pero he leido estos ultimos, y me parecen realmente buenos...
PD: joder, solo parece que SD es el unico que opina xD |
Ídem.
Casi que más deprimentes. _________________
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wakka_keitaro
Administrador del foro


Registrado: 06 Apr 2004 Mensajes: 3502 Promedio por Día: 2.19
Ubicación: Sant Cugat del Vallès (Bcn, Cat, Esp)
Hombre

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Publicado: 14 May 2007 7:32 pm
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Eres preciosa cuando lloras, pero cuando sonríes lo eres más
“Y de un almendro te haré una flauta para que la sople el viento
y una cachaba para apalear al tiempo que siempre se nos quiso escapar,
y de una encina te haré carbón si se te cae la noche encima
y que su manto sea un paño de cocina para desempañarte el cristal.”
A caballo, Marea.
Si supieras cómo desgracian las lágrimas tu cara! Ojalá pudieras verte como yo te veo ahora mismo, entonces dejarías de llorar rápidamente. Puede que hoy haya sido un día duro, pero el mañana siempre será mejor. Lo digo porque sé de lo que hablo, créeme, no hay mal que cien años dure. Quizás no me hagas caso, pero hablo con la escasa (pero valedera) sabiduría que da la experiencia.
Mira! Ahí al fondo ya asoma el sol. Como cada mañana. Puedes verlo desde una cortina de lágrimas en tus ojos o desde detrás de una ventana llena de gotas de lluvia, pero amanece de nuevo. Como siempre, ni más ni menos. La noche se va, el día vuelve. Este mágico proceso se ha ido repitiendo sin cesar durante milenios, no es maravilloso? Son cosas como estas las que te hacen pensar que debe haber algo más allá de lo que se puede atisbar, algo que nuestros sentidos jamás serán capaces de captar. Cada amanecer tiene un valor que no se puede calcular, no hay dinero que pueda pagar la sensación de seguir vivo otro día.
Reflexiona un poco. En este mismo momento está naciendo una persona, alguien acaba de tener un orgasmo y un adolescente ha descubierto que tiene una habilidad especial que nadie más posee. Todo parece regido por algo más, una fuerza invisible que da alas a la gente para seguir viviendo.
Y mientras tanto, qué haces tú? Llorar y llorar, hasta formar un mar bajo tus pies. Harías bien en sumergirte en él y salir después a la superficie habiendo nacido de nuevo. Al fin y al cabo, surgen nuevas oportunidades sin cesar. Como las flores en primavera.
Piensa en el color amarillo del trigo, en la sensación de tener toda la vida por delante, en cómo la existencia es limitada pero el recuerdo infinito; en ese momento, al despertar, en el que miras el despertador a oscuras y ves que aún puedes dormir otras dos horas; en que las manos de un ser humano pueden crear cosas que jamás morirán, en la ilusión de los niños al ver sus regalos envueltos, en aquella noche perfecta que todos hemos pasado, en esa canción que te recuerda a alguien especial, en las lágrimas de risa que soltaste una vez, en que hay más conexiones en tu cerebro que átomos en el universo, en el momento del gol de tu equipo de fútbol en la gran final, en esas manos que una vez apretaste fuertemente y con dulzura a la vez, en aquella pintada en una pared que te hizo sonreír, en escuchar el sonido de la lluvia sobre el tejado mientras te acurrucas en tu cama, en las guerras de pistolas de agua cuando eras una niña, en esa fotografía que tienes en tu habitación que te recuerda que alguien piensa en ti, en aquella vez que miraste a la luna y entendiste algo, en ese libro que te emocionó, en que los colibrís aletean de setenta a ochenta veces por segundo, en cómo nos quedan a todos tanto por contar, en que tienes veintiochomil días para gastarlos como tú quieras...
Y si todos esos pensamientos no son suficientes, fíjate en la sombra de los árboles. Se mueven, cambian de sitio, pero siempre vuelven al mismo lugar. Así tendríamos que ser todos, como los árboles. Lacios al viento, firmes al sol, pero manteniendo siempre nuestra posición, como un atleta segundos antes del pistoletazo de salida. El sudor perlando nuestra frente, el cuerpo en tensión, el corazón extrapolando sus latidos a nuestra mandíbula. Preparados para aprovechar una nueva oportunidad? Listos para salir corriendo hacia el infinito? Ya!
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Escrito para alegrarle el ánimo a una amiga (parece que funcionó), y para exorcizar mis demonios, demostrándome a mí mismo que puedo escribir de temas bonitos.
Saludos. _________________
| Tyler Durden escribió: | | Nos dábamos besos y le dejaba los mocos pegados a la nariz |
La verdad y toda la verdad sobre KHManiacs: el blog alternativo de KHM.
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Sefirot
Great Heartless


Registrado: 24 May 2004 Mensajes: 414 Promedio por Día: 0.27
Hombre

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Publicado: 17 May 2007 9:24 pm
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Esto.... olé. Más dejado sin palabras.
Tal vez un enhorabuena por tu descubrimiento.
Ando congelado estos días, o como he puesto en el msn, se me ha secado la tinta en la pluma.
Tal vez necesitaría también leer algo así.
Adelante compañero que cada día escribes mejor. _________________
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Tyler Durden
Mi dominio va shegaaar!


Registrado: 18 Dec 2005 Mensajes: 3928 Promedio por Día: 4.02
Ubicación: Project Mayhem
Hombre

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Publicado: 17 May 2007 9:44 pm
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Está bonito, pero adoro los tristes, este me suena forzado. _________________
KIYO, ERE LO MEHÓ Q MA PASAO, JUNTO PA ZIEMPRE!
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<DaRk_SoRa>
Shadow Ball


Registrado: 09 Oct 2006 Mensajes: 162 Promedio por Día: 0.24
Ubicación: en alguna parte de tu ano.
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Publicado: 20 May 2007 3:44 pm
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| Sora's Destiny escribió: | | Está bonito, pero adoro los tristes, este me suena forzado. |
Amén, pero siempre hay una primera vez. A mi los otros no me gustan porque sean "tristes", me gustan porque están mejor que este. _________________
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aRya
Great Heartless

Registrado: 03 Jan 2007 Mensajes: 277 Promedio por Día: 0.46
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Publicado: 20 May 2007 5:18 pm
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Me he leído todos hoy de un tirón... después de leerlos me he quedado.. sin palabras... W_k tienes una manera de ver la realidad que impresiona...
saludos..! _________________
gracias _Sora_
Bitefight
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wakka_keitaro
Administrador del foro


Registrado: 06 Apr 2004 Mensajes: 3502 Promedio por Día: 2.19
Ubicación: Sant Cugat del Vallès (Bcn, Cat, Esp)
Hombre

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Publicado: 22 May 2007 6:14 pm
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Sala de espera
“No sé lo que tengo, pero sé lo que no tengo,
sé lo que no tengo porque no lo puedo comprar,
puedo seguir cantando, pero sigo esperando,
sigo esperando pero estoy cansado de esperar.”
Donde manda marinero, Andrés Calamaro.
Vi el amanecer mientras la botella descansaba plácidamente entre mis pies. No sabía por qué, pero realmente necesitaba quedarme despierto toda la noche, a costa de la comida china y de los libros que ya no me interesaban. Notaba que si no lo hacía, moriría allí mismo. Quería disfrutar de mi libertad, sin más. Dentro de unas horas tenía cosas qué hacer, papeles que firmar y decisiones qué tomar; pero en aquel momento yo solamente tenía ganas de exprimir los últimos estertores de la luna y ver salir el sol, que nacía e inventaba ese nuevo día. Después ya tendría tiempo de preocuparme de otros asuntos, del resto de obligaciones que requerían mi atención.
En esos escasos minutos de amanecer era yo mismo, ante el mundo, armado solamente con una botella (ya vacía) y la certeza de que la noche no volvería hasta muchas horas después. Me sentí absurdamente invencible.
Y me ardían muchos recuerdos, por eso apretaba los dientes y miraba al infinito. Pero un amanecer era un amanecer, y ya está. Todo quedaba a un lado. Dolores de cabeza, martilleos de la constancia, el cosquilleo que sentimos en la nuca al notar que hacemos algo mal... Todo quedaba aparcado mientras mis ojos se acostumbraban a la luz y mi corazón latía sin cesar, setenta y cinco veces por minuto, marcando el ritmo de mi vida. Curiosamente, el aletear de los pájaros que veía seguía esa cadencia, tan lenta y tan rápida a la vez.
El amanecer en si mismo fue aburrido –como el resto de amaneceres, por otro lado-, y no le presté atención. Era como estar en una enorme sala de espera, sabiendo que el momento llegaría pero desconociendo cuándo. Los rastros de los aviones me hablaban, me recordaban lo que pude haber sido y no fui; y eso me enfurecía. Pero la noche llegó y pasó, y el amanecer me lavó la ropa mientras calmaba mi mente.
Aquella mañana no me desperté porque no había dormido, y mientras algo (cualquier cosa) cambiaba, yo notaba que todo era más fácil, como si ese lapso horario me hubiera cargado de energía. Tensaba los músculos, relajaba las manos, observaba las sombras que los columpios y toboganes de la plaza proyectaban sobre la inocente arena. Sin fuegos artificiales, sin aplausos, así nacía el nuevo día. Eché un trago pero recordé (antes de que mi boca tocara la botella) que no quedaba nada. Una sonrisa triste, un borracho murmullo de desaprobación y vuelta a la normalidad mientras mi cara se teñía de colores: negro, gris, naranja, y el día iba haciendo su estelar aparición. Estornudé varias veces, rompiendo la magia del momento, para seguir mirando el horizonte a continuación, sin apenas despeinarme.
Entonces oí las campanadas que, allí a lo lejos, indicaban que el espectáculo había acabado, y las interpreté como una señal para que fuera a dormir. Ayudándome de codos y rodillas, me levanté con no poca dificultad buscando el pasillo, que seguí hasta llegar a mi cama.
Y por más que al día siguiente encontrara la cocina sucia, el suelo pegajoso y las paredes manchadas, seguía en mí el recuerdo del amanecer. Negro a un lado y rojo al otro. Ni rastro del olor a gasolina que me perseguía desde hacía semanas, solamente necesitaba una mirada a mis pies para descubrir que flotaba sobre las baldosas.
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A veces ver un simple amanecer se convierte en algo terapéutico. Os lo recomiendo.
Saludos! _________________
| Tyler Durden escribió: | | Nos dábamos besos y le dejaba los mocos pegados a la nariz |
La verdad y toda la verdad sobre KHManiacs: el blog alternativo de KHM.
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Tyler Durden
Mi dominio va shegaaar!


Registrado: 18 Dec 2005 Mensajes: 3928 Promedio por Día: 4.02
Ubicación: Project Mayhem
Hombre

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Publicado: 22 May 2007 8:40 pm
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Como tú ya dijiste, yo también soy una de esas personas que se han levantado a ver un amanecer y han soñado con verlo junto a otra, pero este relato no me ha entusiasmado, la verdad. _________________
KIYO, ERE LO MEHÓ Q MA PASAO, JUNTO PA ZIEMPRE!
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Sefirot
Great Heartless


Registrado: 24 May 2004 Mensajes: 414 Promedio por Día: 0.27
Hombre

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Publicado: 22 May 2007 10:43 pm
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Nostalgía de esos días en los que me iba a dormir cuando salía el soly por supuesto despues de ver el amanecer.
!Socorro, mes toy volviendo un ser humano rutinario¡ _________________
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wakka_keitaro
Administrador del foro


Registrado: 06 Apr 2004 Mensajes: 3502 Promedio por Día: 2.19
Ubicación: Sant Cugat del Vallès (Bcn, Cat, Esp)
Hombre

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Publicado: 04 Jun 2007 12:57 pm
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Entre las llamas
"Sucede que me canso de ser hombre,
sucede que me canso de mi piel y de mi cara.”
Walking around, Pablo Neruda.
Quemé ese coche porque no podía comprarlo. Así de sencillo, así de complicado. Los suburbios parisinos se habían convertido en un infierno, y pensé que una chispa más no haría daño. La policía nos persiguió sin encontrarnos, pero nosotros ya la habíamos emprendido con otro vehículo. Ayudándome de las llamas anaranjadas de la última hoguera vi en mi reloj que ya habíamos pasado de las doce de la noche, por lo que era ocho de noviembre. El mundo entero no nos valía, nos ahogaba, así que decidimos pasar a la acción pura y dura, de manera legítima.
Mi nombre no te importa. Solo te interesa el hecho de que quemé tres coches. En mayo de 1968 tú hiciste algo parecido, pero ahora nos observas desde el balcón acristalado de un rascacielos y niegas con la cabeza, fumando un puro que nunca se acaba. Si miraras abajo podrías vernos gritando tu nombre, implorando que bajaras, para así ver tu cara mientras quemamos tus pertenencias. No es nada personal, es solo que nos gusta ver los resultados de nuestros actos; simple deformación profesional.
He nacido y crecido en Clichy-sous-Bois, a las afueras de París; y seguramente muera aquí porque a ningún otro sitio pertenezco ni puedo pertenecer. Miradas llenas de rencor, calles que siempre se me han antojado largas y acongojadamente estrechas, semáforos que dejaron de funcionar hace lustros y que nadie se molestó en reparar... Pero al fin y al cabo, esta es mi casa. Y por más que la ame y la odie al mismo tiempo, no logro evitar dedicar ojeadas a tus barrios: limpios, asépticos, opulentos... Lugares donde dejar crecer a tus hijos sin temor a que se claven jeringuillas en los solares ni a que les persiga un gendarme por algo que no han hecho.
Es una cuestión de odio, nada más. No importa cuánto tiempo tardes en caer, solamente cómo será la caída. Si todos nacimos de la misma manera, por qué yo sufrí abusos y los demás no? Mi color de piel no importa, mi condición económica tampoco. Eso nos dicen desde el gobierno. Pero cada fin de semana yo lavo mis heridas y aplico alcohol sobre las quemaduras, llorando e implorando al cielo en vano, buscando respuestas en el lugar donde nacen las preguntas. Por eso me sublevo, por eso quemo coches. Mato la conciencia para que mi mente no muerda los cables que la alimentan. Como el que no quiere, mis puñetazos de impotencia sobre tu mesa de cristal parece que dan sus frutos.
El invierno va llegando, y mis manos se calientan ante los fuegos que yo mismo provoco. Tendrías que probarlo, es algo que te hace sentir vivo. Respiras hondo, sintiendo el olor del carburante derretido, y piensas que nada podría ser mejor. El fuego se mueve como un caballo desbocado – es decir, como nosotros- y el humo llega hasta el techo del mundo, sin mancharlo, mientras vemos el fulgor reflejado en los cuerpos de los demás e intentamos no pensar. Y es que nuestras cabezas hierven, y casi puedes ver los conceptos viajar de un lado a otro de nuestras mentes como cohetes.
Y ahora estoy aquí, con las llamas quemándome las cejas aunque aparte mi cara de las hogueras. Nunca podré tener ese coche, nunca podré ser como tú. Mis ojos reflejan la luz del fuego, mi corazón anhela no haber tenido que encender la mecha. No digo que sea culpa tuya, pero desde luego –si de alguien tiene que ser- no es mía. Ya se sabe: caen piedras de tu ático como si no hubiera un mañana, pero escondes las manos (todas las que tienes, que son bastante más de dos) y silbas, mirando hacia otra parte. Hasta que oyes el crepitar del fuego, hueles el metal fundido, ves que la noche no es tan oscura desde que parece que amanece sin cesar gracias a las hogueras y casi puedes tocar y saborear nuestro odio. Entonces y solo entonces podrás compartir una milésima parte de nuestra ira. Y eso ya es suficiente premio. _________________
| Tyler Durden escribió: | | Nos dábamos besos y le dejaba los mocos pegados a la nariz |
La verdad y toda la verdad sobre KHManiacs: el blog alternativo de KHM.
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wakka_keitaro
Administrador del foro


Registrado: 06 Apr 2004 Mensajes: 3502 Promedio por Día: 2.19
Ubicación: Sant Cugat del Vallès (Bcn, Cat, Esp)
Hombre

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Publicado: 15 Jun 2007 7:25 pm
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Miedo y asco en Jaca: Deja que esto no acabe nunca
“Llegó el otoño; llegó la muerte...
¡Mas no para todos!
Hoy morirán hojas y animales.
Mas no morirán para siempre y, en su transformación de mañana
darán con más calor a la tierra, de su muerte,
pasado mañana,
brotes de esperanza.”
Tres puertas, Manolo Chinato.
Estaba en un pueblo extraño. La economía local se alimentaba de las cercanas pistas de esquí, el frío era perenne y el cielo siempre gris. Las casas tenían dos pisos como mucho, y la mayoría eran viejas construcciones de piedra que podías atravesar con la mirada para ver cómo los vecinos se pasaban la tarde con la oreja pegada a la pared, escuchando. Pueblo pequeño, infierno grande.
Una realidad alternativa, de color entre naranja y amarillo, con algunas pequeñas burbujas. Así lo veía yo todo, a través de un vaso de cerveza en la barra de un bar. No había nadie, solamente estábamos el camarero y yo. Las bombillas parpadeaban y emitían un zumbido amortiguado por el ruido de la televisión, que buscaba la atención de cualquiera sin encontrarla. Llevaba unas cuantas copas. Aquella tarde había salido a pasear solo, y mi pasión engañó a la razón. Mientras yo me imaginaba disfrutando de la arquitectura medieval local y visitando los jardines de la ciudadela, mi trasero se acomodaba en un taburete y mi cuerpo fermentaba. Pegué un trago –acabándome el contenido del vaso- y me fijé, con aire desencantado, en las tapas y raciones que podían verse tras una mampara de cristal. Pintaban tan mal que tuve que desviar mis ojos hacia abajo, a ese lugar que queda entre la barra y el suelo. Empezaba a recobrar la lucidez por momentos, de manera que pedí otra copa. Cuando el camarero –un hombre de mediana edad que me miraba de forma condescendiente- me la trajo, vacié el vaso sin pestañear. Estaba en un momento de mi vida algo extraño, y sentía que lo único que podía hacer era beber sin cesar. Suspiré y me giré torpemente, observando el local con mirada temblorosa.
En ese momento se abrió la puerta y una bocanada de viento helado me hizo estremecer por unos segundos. Había entrado un hombre ya mayor, que se despojaba del abrigo y del sombrero y los colgaba en un perchero. Saludó, le devolví la gentileza con un ademán de la cabeza y le pedí al camarero otra copa más.
El hombre que había entrado se sentó a mi lado, arrastrando un taburete, y pidió otra caña. El camarero las trajo a la vez, y las dejó enfrente de nuestras narices.
-Bueno, hermano, salud – dije, con el entendimiento nublado mientras cogía el vaso de la izquierda.
El otro me miró fijamente, sonrió y me devolvió el gesto sin decir nada.
Al cabo de un rato, él invitó a otras dos copas, y me vi en la obligación de darle conversación.
-Aquí siempre tenéis este clima?
-Así es –dijo, sorprendido-. No eres de por aquí, eh.
-No, la verdad es que no. De todas formas, me siento como en casa.
Mi acto de sinceridad sorprendió un poco al anciano. Clavó sus ojos marrones en los míos y me preguntó que qué era para mí la vida.
-Esto –respondí yo, después de pensarlo unos segundos, señalando el vaso ya vacío-, esto es la vida.
A continuación hizo algo de lo que me acordaré mientras viva. Giró el taburete hasta ponerse frente a mí y empezó a hablar.
-No, amigo. Así no van las cosas. Bebes para olvidar, por lo que veo, y eso es de cobardes. La vida no es un vaso medio lleno, medio vacío, ni tan siquiera es un vaso. La vida es un reloj de arena.
Alcé una ceja, asentí y acomodé mis pies en la barra de acero que había debajo del mostrador, invitándole a seguir.
-Cuando nacemos, el reloj de arena se pone de pie. Esta metáfora se ha seguido desde hace tiempos inmemoriales, nuestra vida es el lapso de tiempo que tarda la arena en caer de un bulbo a otro. Por eso la muerte se solía representar con la guadaña en una mano y un reloj de arena en la otra, indicando a los hombres que su tiempo de vida finalizaba y debían acompañarla. Pero la muerte se equivoca, ya que nunca morimos del todo. Cuando el último suspiro sale de nuestras bocas, el reloj de arena se da la vuelta y todo vuelve a empezar. Es como decirle a Dios “Deja que esto no acabe nunca”, a sabiendas de que él accederá, pues sabe que viviendo eternamente también se muere eternamente. Así tanto la alegría como el sufrimiento son mayores.
Yo no sabía muy bien qué decir ante tamaño discurso. Además él no había dejado de mirarme a los ojos, y eso me ponía nervioso. Sus pupilas se clavaban en las mías y escarbaban dentro de mi cabeza, hallando las frases que yo quería escuchar. Me sentía desnudo y solo quería salir de ahí.
Me escabullí hacia el lavabo sintiendo su mirada en la nuca (pero a sabiendas de que cuando volviese él ya no estaría allí), oriné y pensé en todo lo que me había dicho, analizándolo fríamente mientras me aguantaba como podía, posando una mano en las frías baldosas de cerámica de la pared. Entonces me dio por apretar los puños. Y negué todo lo que sabía y acepté que había puertas que nunca había abierto y noté cómo la bilis me subía hasta dejar un amargo eco al fondo de la garganta y mis manos sangraron porque las uñas se clavaron en sus palmas formando unas siniestras medias lunas y plop, plop, la sangre cayó en el sucio suelo de un bar de Jaca de cuyo nombre no puedo –ni quiero- acordarme. _________________
| Tyler Durden escribió: | | Nos dábamos besos y le dejaba los mocos pegados a la nariz |
La verdad y toda la verdad sobre KHManiacs: el blog alternativo de KHM.
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Tilan
Escopeta de feria

Registrado: 16 May 2005 Mensajes: 754 Promedio por Día: 0.63
Ubicación: San Rafael.
Hombre

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Publicado: 11 Jul 2007 5:59 pm
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Buen trabajo, toma una galletita *Darla*
Ahora dominaremos el mundo. _________________
Comando Vodka
| Nicolas-Sora escribió: | | si solo era una broma hombre como me va a bannear por bromear hombre? |
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wakka_keitaro
Administrador del foro


Registrado: 06 Apr 2004 Mensajes: 3502 Promedio por Día: 2.19
Ubicación: Sant Cugat del Vallès (Bcn, Cat, Esp)
Hombre

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Publicado: 11 Jul 2007 6:01 pm
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Mi nevera siempre está vacía
“La carne cubre el hueso
y dentro le ponen un cerebro y
a veces un alma,
y las mujeres arrojan jarrones contra las paredes
y los hombres beben demasiado
y nadie encuentra al otro.”
A solas con todo el mundo, Charles Bukowski.
Me monté en el metro, hacía un calor asfixiante, opresivo. Ni desodorantes ni duchas frías podrían calmar mi cuerpo. Sudaba como un cerdo. Me senté al lado de una chica bastante apetecible, saqué un libro de mi bolsillo y me puse a leer, ajeno a todo. De cuando en cuando dirigía una mirada al cartel que anunciaba la temperatura. Veintiocho grados, veintinueve, pero si estamos aún en Mayo, joder. Después de observar impotente como el calor le ganaba terreno a la razón, resoplaba y volvía a las letras impresas, como un androide. Los túneles pasaban a toda velocidad, veía por el rabillo del ojo luces que parpadeaban sin cesar.
Entonces me dio por alzar la vista. Y antes de darme cuenta del error y del horror, ya me había arrepentido. Treinta y dos cabezas ensimismadas en si mismas, todas con sus Ipods llenos de música de anuncios y sus gafas de sol y sus diarios gratuitos y sus móviles con politonos y sus putas camisetas de Hard Rock Café idénticas salvo por los nombres de las ciudades primermundistas de la parte inferior. Sentí ganas de vomitar. “Lo habéis conseguido”, pensé, “finalmente lográsteis crear malas copias de malas copias de etcétera etcétera. Y nunca os daréis cuenta de que todos tenéis absurdos tatuajes y fuegos interiores que nunca serán apagados y vais dando puñetazos al camino de los demás y os sonáis la nariz aunque no tengáis mocos y intentáis lavar la ropa después de nadar sin conseguirlo y...” Mierda. Tragué saliva, que pasó por mi garganta como si fuera pura gasolina, incluso noté su sabor en la punta de la lengua. Comencé a notar los pequeños detalles que –dicen- dan sentido a mis escritos. Un hombre leía el periódico del revés, otro hablaba solo, una mujer miraba al vacío con un hilillo de baba cayéndole de la boca. Si en algún momento de mi vida necesitaba emborracharme como si lo fueran a prohibir, era ese. En un último atisbo de racionalidad logré divisar que esa gente no se detendría ni ante la posibilidad de que –con una buena borrachera encima- lograsen ver que no era prudente alargar la mano encima de una mesa de cristal ya que podrían hacer caer varias botellas llenas.
Y lo peor fue cuando me vino a la cabeza una imagen que había visto unos días antes en televisión, en un documental sobre las islas Filipinas. Un hombre abriendo un huevo y encontrándose dentro un pollito a medio formar, acurrucado en ese pequeño espacio húmedo. Sobretodo húmedo, que era lo que más asco me daba. Un patito que no solamente no había nacido, sino que directamente iría a parar al estómago de un falso intrépido aventurero que poseía un programa de televisión propio. Las ganas de llorar se juntaron a las de vomitar y emborracharme. Demasiado para mí.
La sensación de angustia se hizo más grande y patente que nunca. Ese vagón de tren me ahogaba, me asfixiaba, me superaba completamente. Me sentí pequeño, creí ser un cascarón de nuez flotando a la deriva en un negro mar de superstición y esperpento. Entonces se juntó esa sensación de querer morir con la visión del patito húmedo dentro del huevo, con mi respiración entrecortada, con la idea de que si esa gente quisiera yo podría volverme loco del todo, con la noción nihilista de la vida, con mis eternos dolores de cabeza, con las siniestras vistas de casas vacías y campos descuidados que veía a través del cristal, con el acre sabor del vómito al fondo –muy al fondo, casi en el estómago- de la garganta... Con todo. Mierda y mil veces mierda.
Afortunadamente mi estación era la próxima. Cerré los ojos e intenté aparentar estar durmiendo durante el siguiente medio minuto, pero cuando lo hice pensé que ellos (ELLOS!) aprovecharían mi descuido para devorarme vivo o, lo que era peor, para convencerme que me uniera a su ejército de miradas huecas, frases típicas y álbumes fotográficos. No, pensé, nada de eso. Me revolví en el asiento y abrí lentamente los ojos, por si acaso me acechaban. No soy especialmente paranoico, pero con estas cosas nunca se tiene suficiente cuidado. De todas formas el paisaje de la ventana ya me era familiar, así que me incorporé y caminé entre esos cuerpos carentes de contenido hasta situarme frente a la puerta. Apoyé mi frente ardiendo en el cristal y conté hasta diez. Justamente al llegar al ocho la puerta se abrió y pude escabullirme de ahí, de ese infierno de seres que susurraban mensajes que sólo ellos comprendían. El poder salir de aquel maldito vagón me lo tomé como mi regalo adelantado de cumpleaños
Caminé lentamente por el andén, salí a la calle (todo esto sin mirar atrás) y me dirigí a una tienda. Compré vino y cerveza. Finalmente pude respirar tranquilo mientras pagaba y metía todo en una bolsa de plástico, ya que sabía que mi único problema era que en la nevera hubiera suficiente espacio para guardar las botellas. Pues claro que lo había! Al fin y al cabo, mi nevera siempre está vacía. _________________
| Tyler Durden escribió: | | Nos dábamos besos y le dejaba los mocos pegados a la nariz |
La verdad y toda la verdad sobre KHManiacs: el blog alternativo de KHM.
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wakka_keitaro
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Registrado: 06 Apr 2004 Mensajes: 3502 Promedio por Día: 2.19
Ubicación: Sant Cugat del Vallès (Bcn, Cat, Esp)
Hombre

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Publicado: 30 Aug 2007 11:49 am
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Mal ejemplo
“Dejadme de hablar,
no me hace reír,
la gente normal se podría morir.”
Qué sonrisa tan rara!, Extremoduro.
-Sabes que las mujeres no pueden verse el coño?
-En serio?
-Ya te digo. Lo leí en un fanzine punk.
-Joder, en esos fanzines hay de todo. Yo no me lo creería.
Tenía razón. Uno no siempre podía fiarse de esas revistas de pésima impresión y peor ortografía.
-A qué viene eso, de todas formas? –me preguntó.
-Yo que sé, será por la resaca, que hace que me vengan chorradas a la cabeza –silencio de medio minuto-. Dame un cigarro, anda.
-Iba a pedirte lo mismo.
Una mirada de pánico cruzó la habitación. Esa era la única ocasión en que realmente salíamos de casa, cuando nos quedábamos sin tabaco. Entonces cargábamos con las bolsas de basura acumuladas durante días –incluso semanas- y abríamos la puerta al mundo exterior. El resto del tiempo lo pasabamos entre latas de cerveza, humo, televisión y la mesa de trabajo. Escribíamos relatos cortos, poesía, textos inconexos, poniendo en ello el empeño que nos dejase la sobriedad, que por lo general era poco o nulo. Bueno, a veces salíamos a comprar cerveza, vino barato y algo de comida, pero intentábamos hacerlo lo menos posible.
-Tío, odio el puto mundo. El asfalto arde y el sol me quema las pestañas.
-Cállate, intenta aparentar normalidad o te pillarán.
-Quién dices que me pillará?
-Ellos, sean quienes sean... No los hueles?
Yo solamente olía a sudor (con toda probabilidad mío) y al típico olor a cerrado que imperaba en nuestro portal, que acabábamos de abandonar.
-Tranquilo, si el whisky del otro día no nos ha matado, nada lo hará.
-También es verdad –resoplé.
-Joder, acelera un poco, quiero llegar al estanco cuanto antes para no pasar más de un segundo de lo necesario aquí.
Asentí y aceleré el paso. Tenía toda la razón del mundo: la calle está llena de gente que no tienes por qué aguantar. Rehusábamos el contacto humano de la misma manera que una hormiga huye del fuego. A veces nos encontrábamos un conocido del barrio y manteníamos un breve diálogo antes de irnos sin mediar palabra, pero en general la gente nos dejaba en paz.
Finalmente llegamos al estanco. Pasamos dentro e hicimos cola, porque una vieja estaba comprando medio kilo de sellos.
-Joder, putos viejos, que use el e-mail como hace todo el mundo.
-Cristo, tío, tranquilo. Estás muy tenso.
-Sabes que me revienta hacer cola. Y más estando resacoso y sin tabaco.
-Cuánto hace que no sabes nada de ella?
-De quién?
-Ya sabes a quién me refiero.
-Cabrón, supongo que el mismo tiempo que tú tampoco sabes nada de la otra.
-Vale, ya me callo.
Finalmente compramos un par de paquetes de tabaco cada uno, salimos y fuimos buscando las sombras de los balcones hasta llegar a casa. Justo al meter la llave en el portal oímos un ruido que venía de la plaza. Él ya estaba entrando pero le dije que fuéramos a ver qué pasaba.
-Y una mierda, hace un calor infernal.
-Vamos, sabes perfectamente que será algo sumamente bizarro. Y de todas formas nos estamos quedando sin ideas para escribir.
-Te odio cuando tienes razón-cerró el portal y me siguió, yo me había adelantado un par de metros-. Vamos.
Llegamos a la plaza y ahí había un grupo de jóvenes Boy Scouts o alguna mierda por el estilo. Uno, o quizás una (las mujeres de estas agrupaciones suelen ser poco femeninas), blandía una guitarra como quién blande una espada mientras tocaba torpemente canciones religiosas. Un coro de niños cantaban y batían las palmas, riendo y haciendo gestos con el cuerpo.
-Siempre creí que esto sería lo último que vería antes de morir-dije, sacando el precinto del tabaco y encendiéndome un pitillo.
-Bueno, tendrías que haber ido a confesarte-contestó, haciendo lo mismo.
Nos quedamos fumando en silencio hasta que todo se nos hizo demasiado raro y el cielo amenazaba con devorarnos de puro azul.
-Viendo eso me ha recordado a cuando teníamos amigos y salíamos con gente. No lo echas de menos?
-Para nada. Era un engorro, no tenías intimidad: todos sabían quién se lió con quién, quién se picó a la novia del otro... Y luego tenías que hacer como que te importaba lo que te contaban. ESO era lo peor. Que si saldré en una película, que si el hambre en el mundo... Quiero decir, todos sufrimos, no? Entonces para qué hacer sufrir a los demás? Me importa una mierda que salgas en una peli, como si quieres hacerte actor porno.
-Porno gay.
-Sí, bueno, en su caso sí. Pero, joder, es que te pasabas el día oyendo miserias mientras aún recordabas que ayer a la noche estuviste a punto de suicidarte. Y los otros contándote que se habían roto una uña o que su papá le había soltado la bronca el otro día. Me cago en la puta! Te daban ganas de gritarles que se fueran bien lejos y no volvieran.
-Bueno, de hecho acabamos siendo nosotros los que nos fuimos. Más rápido y sencillo, supongo. Tampoco hemos vuelto.
-Ni ganas.
-Eso iba a decir yo.
Un golpe de aire abrió las ventanas de par en par y atravesó la casa, haciendo volar papeles y ceniza de los ceniceros. Nos levantamos y cerramos bien la ventana. _________________
| Tyler Durden escribió: | | Nos dábamos besos y le dejaba los mocos pegados a la nariz |
La verdad y toda la verdad sobre KHManiacs: el blog alternativo de KHM.
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Tyler Durden
Mi dominio va shegaaar!


Registrado: 18 Dec 2005 Mensajes: 3928 Promedio por Día: 4.02
Ubicación: Project Mayhem
Hombre

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Publicado: 01 Sep 2007 12:23 pm
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Órale güey, ya lei este último relato y la verdad es que no me desagrada, aunque se aleja de tu estilo anterior con esto del diálogo (demasiada influencia Marlista?). Yo estuve en los scouts, y creo que lo próximo que escriba será sobre esa época oscura, y realmente fue lo que más me gustó del relato  _________________
KIYO, ERE LO MEHÓ Q MA PASAO, JUNTO PA ZIEMPRE!
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