Registrado: 12 Apr 2010 Mensajes: 647 Promedio por Día: 0.97 Ubicación: En Idhún, esperando a los dioses: Aldun, Karevan, Yohavir, Irial, Neliam y Wina.
Hombre
Publicado: 19 Jul 2010 8:32 pm
Me ha encantado el capítulo, al igual que a Umbrio, lo de Dex ha sido genial. Lo mejor en mi opinión.
No era de extrañar que nadie quisiese ir con Axel... y esa manía de los helados provocó que, cuando Sora despertó, no tuviese ni un duro en la cartera... _________________
Registrado: 08 Mar 2009 Mensajes: 204 Promedio por Día: 0.19 Mujer
Publicado: 19 Jul 2010 9:31 pm
Umbri, Umbri, tu ibas en el coche con Xeris? (vease el nombre real de Umbrio) XDDDDD
Que mala eres, Hika-chan
POR QUEEE ERWING POR QUEEEEEE *musica de dramón*
eres una zorrupiela! No me esperaba otro capi hoy! Me gusta por una parte, pero por otra estoy castigada D:
Ayyyyy... MAÑANA TE VOY A DAR PA'LA CRESTA!!!
p.d. ya tengo el dibu Atlas vs Erwing. Me pone. _________________
You're my other promise
Cita:
*pasa una arabe con un burka*
Req: Dios, es inhumano, ¿cómo pueden ir vestidas todo de negro y solo se le ven los ojitos en una franja?
Hika: ¡Es un ninja!
Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 1075 Promedio por Día: 0.46 Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
Publicado: 21 Jul 2010 12:41 am
Buenas, hacia mucho que no pisaba estos lares.
Esta majo el capitulo, pero al no haberme leido los demas no puedo opinar mucho, la verdad. Avisame con el siguiente a ver si me aclaro XD. _________________ <- Thanks Darkalv :3
Un amante del fuego escribió:
Procedamos a la quema de bienes ajenos
WK, experto en convencer a padres escribió:
"Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
Registrado: 24 Aug 2009 Mensajes: 652 Promedio por Día: 0.72 Ubicación: Escribiendo locuras y componiendo música.
Hombre
Publicado: 21 Jul 2010 6:02 pm
...
Pues sí,xd.
Pero yo no trabajo, como el tío ése. Es más, es muy diferente a mí.
Apuesto a que no corrige a nadie cuando está hablando y dice una palabra mal,xd.
Quiero ver eses dibus,xd.
"Aunque no me pongan."
Un saludo desde la penumbra. _________________
Los sueños, sueños son...
Si las memorias permanecen en nuestro corazón...¿qué ocurre si lo perdemos?
Registrado: 08 Mar 2009 Mensajes: 204 Promedio por Día: 0.19 Mujer
Publicado: 21 Jul 2010 7:14 pm
Al que me diga que es Yaoi lo mato e.e _________________
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Cita:
*pasa una arabe con un burka*
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Registrado: 08 Mar 2009 Mensajes: 204 Promedio por Día: 0.19 Mujer
Publicado: 21 Jul 2010 10:52 pm
Vamos a ver, Umbriito, deja de tocarme las narices a dos manitas ^^
Deja de pedir a los que dibujamos que coloreemos los dibujos! Por que si tu dibujases, sabrias que se tarda mucho en hacer los dibujos y luego, hay que planear que tecnica de color es perfecta! Asi que deja de llamarnos VAGOS por que sino lo coloreamos, es por que nos gusta mas asi o todavia no hemos encontrado la tecnica perfecta para el dibujo, ¿¡entendido!?
Y no, no estaba pensando en yaoi mientras estos dos se estan matando a mamporros. _________________
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Cita:
*pasa una arabe con un burka*
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Registrado: 08 Mar 2009 Mensajes: 204 Promedio por Día: 0.19 Mujer
Publicado: 30 Jul 2010 10:34 am
Noticias de ultima hora: Todos sabemos que para mi el aburrimiento es malo, no? Pues... TACHAAAN!!
Después de esta imagen, a Nomura le queda ná para hacer de este fic otra sequela más de nuestro querido videojuego ^^
Hecho entero por mi con trocitos de otros renders :3
(pronto subire el de Dex y el de Atlas, dadme tiempo ^u^) _________________
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Registrado: 24 Aug 2009 Mensajes: 652 Promedio por Día: 0.72 Ubicación: Escribiendo locuras y componiendo música.
Hombre
Publicado: 30 Jul 2010 11:38 am
Pues no está nada mal, y es seguro que, por ejemplo, yo no haré algo así en mucho, mucho tiempo, en el caso de que me interese.
Pero debo subrayar que el pelo canta bastante,xd.
Y reconocí(es fácil) el pantalón+zapatillas de Roxas en morado.
Aún así, está muy bien.
Te animo a seguir.
Un saludo malvado.
Post-data: ¿Esto no debería ir en tu galería?
Post-data 2: Aprovecho para decir que Hika se fue de vacaciones, más o menos hasta el mes que viene o así, por lo que ya sabéis, a esperar tocan. _________________
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*pasa una arabe con un burka*
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Registrado: 14 Feb 2005 Mensajes: 188 Promedio por Día: 0.07 Ubicación: In my field of paper ...FLOWEEEEEEERS!!! X3
Publicado: 09 Sep 2010 12:30 pm
Pero qué…?
Os dejo solos un par de meses y me encuentro un coso-render-whatever con mi pelo y mi camiseta.
Lol (Pero mola he de admitirlo, aunque ahora no tengo el pelo así)
Bueno, aquí os dejo el siguiente capi
Capítulo 39
Levanté las páginas del libro que estaba leyendo. El sofá de Thessla me parecía realmente frío esta noche. Después de estar ayer con Axel se me ocurrió la brillante idea de quedarme en casa de mi hermana, por si acaso se le ocurría aparecer.
Miré hacia el televisor con el volumen muy bajito, era la tele-tienda. Suspiré, era realmente aburrido pasar las horas sola en casa. Supongo que, a pesar de todo, si que necesito al pelo-pincho. Estiré el brazo hasta llegar a la mesilla al lado del sofá y alcancé el teléfono. Me quedé mirando el inalámbrico negro de plástico durante un rato. Eran las siete y media y no sabía a quién llamar. Era libre de hablar con cualquiera de la pandilla de los sepultureros, pero no sentía que fueran mis amigos, sino los de Dex.
Vacilé unos instantes y finalmente marqué el número de unos de los móviles de Edward. El teléfono sonó tres veces, me separé el auricular de la oreja y…
Edward: ¿Diga?
La voz de Edward era fría y cortante.
Hikari: ¿Eddie? H-Hola, soy Hika…
Edward: Ah, perdona, es que no tenía tu número en la memoria, dime ¿Qué pasa?
Respiré aliviada al ver que su tono de voz era ahora, con diferencia, mucho más dulce.
Hikari: No, solo… Quería preguntarte que si sabías algo de Dex.
Edward: Xeris me llamó antes de ayer. Cogerán el tren mañana y tendrás al señorito dando tumbos a tu alrededor para entonces.
Hikari: Pues podría llamar o algo…
Edward: Están en un pueblucho perdido en una montaña en el norte en el que todavía creen en la quema de brujas ¿De veras crees que hay cobertura o teléfono público?
Hikari: ¿Y cómo te llamó Xeris?
Edward: Desde una gasolinera a diez kilómetros del pueblo.
Hikari: Oh
Edward: Oye, ¿Te apetece pasarte por el club? Acaban de llegar los otros y yo voy ahora para allá.
Me quedé pensativa unos instantes.
Hikari: ¿Cómo entráis en la casa de Dex?
Edward: Uh… ¿Con una copia de la llave?
Hikari: Vale, Mr. Obvio, solo preguntaba.
Edward: Oye mira, estoy en el trabajo y tengo que colgar ¿Paso a recogerte o no?
Jugueteé un poco con un mechón de pelo. Me sentía algo cortada por ir a casa de alguien sin que estuviera ese alguien. Volví a mirar hacia el teléfono
Hikari: Vale.
Hikari: Así que tú eres el que financia todo esto ¿eh?
Dije mientras que le pegaba un trago a mi lata de refresco.
Edward: Algo así, soy asquerosamente rico.
Hikari: ¿Herencia?
Edward: Trabajo.
Hikari: Oh
Edward: Bueno, lo cierto es que algo de pasta sí que viene de familia, pero mayormente es por trabajos importantes.
Hikari: Ya, algo me comentó Dex, lo que no se es de dónde sacas el tiempo para hacer tantas cosas.
Edward: Planificación supongo.
Pasó un rato de largo silencio. El resto del grupo charlaba cerca de la mesa del salón mientras que Eddie y yo estábamos sentados en el sofá. No sé que tiene esa mesa que siempre estaban revoloteando entorno a ella.
Realmente no tenía ninguna conexión especial con Edward. Me sentía como con un completo desconocido pese a llevar ya un buen tiempo viéndonos las caras.
Por la información que he ido recopilando, actualmente Edward trabaja de modelo, la vez que estudia derecho e n una universidad a distancia y siempre tiene tiempo para pasarse por la casa de Dex para chequear que todo está en orden o para dormir.
Edward vivía en un apartamento en el centro de la cuidad, cerca del trabajo.
La casa de Dex tiene un sótano en un nivel inferior enorme, habilitado a modo de garaje.
Edward guarda allí tres de sus cuatro coches, el otro lo utiliza par air y venir
También está abajo la moto de Dex. He oído hablar de ella, pero nunca me la ha enseñado. En cuanto vuelva le pediré que me dé un paseíllo.
Me incorporé y me fui a la cocina al ver que mi bebida estaba por acabarse.
Hikari: ¿Te traigo algo?
Edward: No te molestes, ya voy yo.
Eddie se incorporó y vino conmigo a la cocina. Estaba apurando lo poco que quedaba de líquido en la lata cuando hizo un comentario que me descuadró completamente
Edward: Oye, Hika… ¿A ti te gusta Dex?
Me atraganté con lo que estaba bebiendo.
Hikari: ¿¡Qué!?
Edward: Bueno, bueno, no te pongas así, solo era una pregunta, como siempre estáis juntitos y esas cosas...
Ignorando ese último comentario, cogí una servilleta y me limpié el refresco de la cara antes de ir a la nevera a por otra lata.
Edward: A Dex… sí que le gustas bastante
Hikari: ¿Eres ahora una especie de celestina o qué?
Dice un poco molesta cerrando la puerta de la nevera.
Edward: Yo solo lo comento.
Edward se encogió de hombros y jugueteó con la anilla de su lata mientras que se mecía en una de las banquetas de la cocina. Entonces se me ocurrió la pregunta bomba para Edward.
Hikari: ¿Y tú y Xeris?
Por primera vez vi a Edward sonrojarse y actuar con nerviosismo.
Edward: No se de que me hablas…
Hikari: ¡Venga, si se os nota a la legua!
Edward: ¿Eh? Pues somos amigos, si, solo amigos, lo normal…
Edward se incorporó y fue en dirección hacia el sofá, pero antes de que saliera de la cocina conseguí retenerle con otra pregunta.
Hikari: ¿Lo normal es que los amigos se hagan carantoñas y equivoquen sus manos de bolsillo?
Edward estaba terriblemente rojo.
Edward: Ella… Yo… Bueno, nos conocemos desde hace tiempo. El roce hace el cariño y…
Hikari: Ohhh ¿y cómo os conocisteis?
Me senté en la banqueta de la cocina mirándole expectante. Edward jugueteó de nuevo un poco con su lata y después habló
Edward: Xeris y yo fuimos juntos al instituto unos años, estábamos en la misma clase.
Hikari: ¿Y cómo os hicisteis amigos Dex y tú?
Edward: En el último curso antes de graduarnos, tuve que ir en un recreo a entregarle unos documentos a la secretaria. Para acortar camino fui atravesando el patio en vez de ir por el interior del edificio. Entonces vi como cuatro chavales mangoneaban a otro.
Hikari: No me digas que…
Edward: El chaval era Dex. Él siempre ha estado metido en el grupo de los empollones. Dex era un delgaducho blandengue y repelente, con una respuesta para todo y que a ojos de la mayoría se merecía alguna que otra hostia. Ese día le salve el culo y a raíz de nuestro encuentro Dex cambió, se volvió pues como es ahora.
Hikari: ¿Un canalla pedante y obsesivo?
Edward: Yo iba a decir atrevido, arrogante y mujeriego, pero supongo que eso también vale.
Hikari: ¿Y como era antes? Me refiero, de pequeño.
Edward: Ju, horrible. Era esa clase de niño repelente con el pelito un poco largo, repeinado, con el uniforme impecable y gafas.
Arqueé la ceja con incredulidad.
Hikari: ¿Estamos hablando del mismo Dex? ¿Del que lleva camisetas de tirantes y pantalones petados con collares de pinchos?
Edward: Es un sujeto digno de ir al programa de cambio radical ¿Eh?
Hikari: Dime que tienes fotos.
Edward: Deberías de preguntarle a Xeris por eso, yo no soy muy de fotos la verdad.
Al cabo de un rato llegaron Andrew y Laos cogidos de la mano. Laos iba vestido como siempre con colores rosas y morados chillones que contrastaban con los tonos apagados de Andrew.
Laos: Bueno, nosotros nos vamos a ir despidiendo, tenemos que terminar unos cuantos trabajos de la universidad.
Edward: ¿De qué son? ¿De psicología social otra vez?
Laos: Correcto. En fin, ha sido una hermosa velada, hasta la próxima.
Andrew movió un poco la mano a modo de despedida mientras que Laos se lo llevaba hasta la entrada. Poco después Victoria y Mathew también vinieron a despedirse.
Victoria hoy había cambiado su habitual kimono por unos vaqueros y una camiseta fucsia escotada, Mathew simplemente lucía una camiseta de tirantes negra y unos vaqueros.
Finalmente nos quedamos Edward y yo solos. Él estaba sentado a mi lado, leyendo el periódico de hoy y fumando en su peculiar pipa. Yo andaba jugueteando con la capucha de un bolígrafo. Me giré hacia Eddie intentando capturar su atención para iniciar un conversación.
Edward: ¿Qué te pasa a tí?
Dijo sin levantar la vista de su lectura mientras que sacudía las cenizas de sus cigarrillos.
Hikari: No, nada, me preguntaba si podrías contarme alguna anécdota divertida del club o algo…
Edward: ¿Anécdota divertida?
Hikari: Para hablar de algo, ya sabes.
Edward se encogió de hombros y cerró el periódico.
Edward: Lo cierto es que hay bastantes, pero creo que la que se lleva la palma es la del primer día que vine a visitar a Dex a esta casa.
Hikari: ¿Por qué?
Edward: Verás, me presenté por la mañana y Dex estaba solo en casa, era algo más joven. Pasamos el rato hasta el medio día. Ya que estaba por ahí él insistió en que me quedara con él a comer y que me prepararía la comida. Total, que me recosté sobre él sofá y al rato me quedé dormido, había tenido que trabajar por la noche y esas cosas. El caso es que al rato me desperté y había un olor a quemado insoportable. Fui a la cocina, abrí la puerta y me sacudió en la cara una nube de humo negro. Corrí a abrir las ventanas y cuando me giré a buscar a Dex, le encuentro en medio de la cocina corriendo en círculos con la fregona en alto y el microondas en el otro extremo de esta.
Eddie se puso a representar la escena mientras que yo intentaba contener la risa. Ambos acabamos finalmente por estallar en una sonora carcajada.
Entonces sonó su móvil. Eddie lo cogió aún secándose las lágrimas y contestó a la llamada.
Edward: ¿Si? Si soy yo ¿Quién lo pregunta?...
La expresión en su rostro cambió por completo quedándose muy serio.
Edward: Si, es mi amigo ¿Qué ha pasado?
Edward iba abriendo los ojos poco a poco.
Edward: ¿Pero cómo ha sido?
Le cogí del brazo preguntándole qué pasaba, pero él me hizo un gesto con la mano para que le dejara escuchar.
Edward: ¿Con el coche? ¿En el arcén?
Pegué un respingo, Edward se quedó pálido y permaneció unos instantes en silencio.
Edward: De acuerdo, si, espere un momento.
Corrió hacia la mesilla para apuntar algo
Edward: Si, si, iré ahora mismo, gracias.
Edward colgó el teléfono y se quedó en silencio mirando hacia la pantalla del móvil.
Edward: Tenemos que irnos.
Edward se incorporó
Hikari: ¿Por qué? ¿Qué pasa?
Edward: Dex está en el hospital. Le han encontrado medio inconsciente en la cuneta.
Se me heló la sangre en las venas.
Hikari: ¿Y Xeris?
Edward permaneció en silencio un poco. Luego con un hilito de voz susurró.
Edward: Está muerta.
Me quedé rígida.
Hikari: Pero ¿Cómo? ¿Qué ha pasado? ¿Chocaron con el coche?
Edward: La apuñalaron y a Dex también.
Hikari: oh dios…
Edward: Al parecer hubo un problema con los autobuses, entonces le pidieron a un amigo que les llevara a la estación de tren que estaba en el pueblo de al lado. Pero tuvieron un accidente. La policía está investigando y Dex lo único que recuerda es despertar y encontrarse tirado en el arcén.
Me quedé mirándole en silencio con los ojos como platos.
Hikari: Vámonos.
Dex dormía, tenía una expresión dulce en el rostro.
Su pelo sin engominar se extendía sobre la almohada. No pude evitar acariciarle el pelo. Estaba suave.
Su pecho subía y bajaba lentamente. Edward me dijo que había tenido mucha suerte, no le habían dañado nada serio y podría volver a casa dentro de poco. Él había estado un rato conmigo en la habitación y se había ido a fuera a fumar.
Me acurruqué sobre la parte de la almohada que Dex no ocupaba, procurando no despertarle, aunque quería hacerlo, quería hablar con él, pero se le veía tan feliz durmiendo.
Estuve durante mucho tiempo mirándole, memorizando sus piercings, la forma de sus cejas, su afilada nariz, sus labios finos…
Hasta que finalmente Dex se removió un poco y abrió los ojos lentamente. Acto seguido se giró hacia mí.
Hikari: Hola
Le susurré. Él levantó la mano y me acarició la mejilla.
Dex: Hola princesita.
Le cogí la mano, estaba fría.
Hikari: ¿Cómo te encuentras?
Dex: Hecho una mierda.
Hikari: Supongo…
Dex: Pero ahora ya estoy algo mejor.
Dex me pellizcó la mejilla.
Dex: Aunque…
Esa fue su respuesta antes de que le temblaran la voz y el labio inferior.
Hikari: ¿Dex?
Dex: ¡Está muerta, Dios mío! ¡Está muerta!
Entonces Dex se tapó los ojos con las manos y rompió a llorar. Se me encogió el alma al verle así. Me incorporé y le abracé con cuidado de no hacerle daño.
Hikari: Todo va a salir bien Dex.
Le acaricié la cabeza y entrelacé mis dedos en su pelo lacio y suave. Era agradable.
Dex: Tu no te irás ¿verdad?
Dijo mientras que se agarraba a mi camiseta y me apretaba contra él.
Hikari: ¿eh?
Me separé de él y le miré mientras que me sentaba al borde de la cama.
Dex: No vas a irte, somos coleguitas ¿no?
Dex volvió a agarrarme la camiseta, esta vez de la manga izquierda. Sonreí y le aparté los mechones de pelo de la cara.
Hikari: No voy a irme, Dex.
Dije a la vez que cogía un pañuelito de la mesilla y se lo tendía. Él me miró con sus ojos llorosos y luego miró hacia otro lado mientras que cogía el pañuelo. Tenía el iris de color grisáceo. Dex se sonó la nariz y se enjugó las lágrimas.
Dex: Nada va a salir bien.
Era una noche oscura, la luna sonreía en el final de su cuarto menguante. El barrio estaba tranquilo esa madrugada, con las calles casi desiertas, a excepción de algunos jóvenes que andaban abusando un poco del alcohol por las esquinas. Corría una brisa agradable que movía las copas de los árboles y las prendas tendidas en los balcones. Entonces el viento sopló un poco más fuerte, liberando una camiseta de las pinzas que la ataban al tendedero, haciéndola bailar a su merced unos cuantos metros.
De repente la camiseta atravesó un pequeño banco de niebla que se movía sobre las azoteas, burlándose del viento mientras que avanzaba contra él sin dispersarse.
La niebla bajó hasta el nivel del suelo, serpenteando entre los desperdicios y evitando ser detectada.
Finalmente se detuvo frente a un portal, antes de penetrar en su interior. Una vez dentro, bajó por unas estrechas escaleras hasta encontrarse en medio de un salón. La niebla entonces se reunió y se volvió más compacta hasta constituir una figura definida, la de un joven rubio, pálido, de ojos azules y con múltiples piercings.
Porqué pegó un vistazo rápido a su alrededor, no se imaginaba que la casa de Dex fuera así por dentro, esperaba algo así como suciedad, goteras, un colchón desnudo en el suelo junto unos cartones de pizza vacíos ... Pero la choza no estaba mal.
Llevaba ya un tiempo observando la actividad en la casa y estaba completamente seguro de que no había nadie en su interior para entorpecer su labor en esos momentos.
Tras inspeccionar la planta baja, sin encontrar nada con un valor significativo para su búsqueda de información, decidió subir al piso de arriba.
En el oscuro pasillo se veían cuatro puertas, dos a cada lado. El vampiro abrió la primera a su derecha.
Era una habitación digna de catalogo, con todos los muebles a juego y con el predominio de los colores rojizos. Tenía espejos en las puertas del amplio armario, un montón de cajas de cartón llenas de películas apiladas junto a la amplia cama. Frente a ésta, un televisor de pantalla plana ocupaba gran parte de la pared y a su lado múltiples libros ocupaban una estantería. Se paseó por la habitación, abriendo el armario y ojeando, los libros. No, sin duda ésa no era la de Dex, pensó. La ropa no concordaba con la de Dex y los libros sobre derecho tampoco apuntaban al pelo-pincho.
La siguiente habitación, situada frente a la que acababa de dejar, era mucho más sombría y estaba muy desordenada. La cama era circular, con las sábanas de color morado oscuro y llena de cojines. Lo que más le llamó la atención a Por qué fueron la ingente cantidad de libros y pergaminos de espiritismo y temas similares que se amontonaban sobre el escritorio. Había también, a parte de los libros, un par de cuadernos de notas. Por qué tomó uno de ellos y lo abrió. Estaba lleno de notas sobre cosas referentes a sellos mágicos y directrices para confinar espíritus. El vampiro dejó el cuaderno en su sitio mientras que un escalofrío le recorría la espalda. Todo parecía concordar con Dex a excepción de la ropa femenina en el suelo y el armario. Por qué fue a la siguiente puerta, situada junto a la primera. Esta era otra habitación de catálogo, con los muebles a juego y el predominio de un color parecido al de la arena. Tenía de mobiliario a parte de la cama un escritorio, una estantería y un armario, todos ellos vacíos. Tenía pinta de ser la habitación de invitados o algo similar.
Finalmente el vampiro dejó esa habitación y se aproximó hacia la última puerta, la que definitivamente llevaba hacia la habitación de Dex.
Por qué se llevó una terrible decepción al mirar lo que había al otro lado de esa puerta.
Era completamente la habitación de un chaval.
Apartó con el pie las cosas que había desperdigadas por el suelo para hacerse camino al interior de la estancia.
La cama, con sabanas de estampados de avioncitos, estaba completamente deshecha. El armario estaba abierto y medio vacío, cosa que no sorprendió demasiado a Por qué debido a la gran cantidad de ropa arrugada que invadía el suelo. Los libros y tebeos de las estanterías estaban tumbados y parte de ellos también acompañaban a la ropa en su destino. Al vampiro le costó un poco distinguir el color de la habitación debido a todos los pósters y papeles que la cubrían.
Por qué se puro a buscar entre la maraña de cosas algo de verdadero valor en su investigación para conocer más al sujeto.
Removió el suelo, la poca ropa del armario y las desordenadas estanterías, pero lo único que sacó era que Dex era un tipo terriblemente desordenado.
No había nada en ese cuarto que despertara su interés. Parecía que Por qué iba a irse con las manos vacías hasta que se le ocurrió mirar debajo de la cama. El vampiro se agachó y comenzó a retirar trastos y pelusas hasta que dio con algo que llamó su atención, un cofre.
Por qué lo sacó y lo puso frente a él. Era simple, de madera, sin demasiados ornamentos y con aspecto de ser muy antiguo.
Intentó abrirlo, pero, obviamente, estaba cerrado con llave. El vampiro convirtió parte de su mano en gas y la introdujo por la cerradura. No pasó mucho tiempo hasta que finalmente consiguiera abrirla.
Levantó lentamente la tapa y miró en su interior. Había diversos objetos dentro: un sobre abierto, un papel doblado, una pulsera de cuentas de colores, unas cuantas caracolas y algunas cosas más. El vampiro suspiró un poco decepcionado ante su descubrimiento, esperaba algo más jugoso a lo que parecían ser recuerdos infantiles, aunque tal vez....
Por qué cogió la pulserita. Algunas de las cuentas tenían letras escritas, en ellas podía leerse “XERIS”.
Miró la pulsera arqueando una ceja, preguntándose quién sería “Xeris”, si estaba en ese baúl debería de ser importante.
El vampiro jugueteó un poco con la pulsera en su mano, la lanzó al aire y volvió a cogerla antes de metérsela en el bolsillo con una sonrisa. Eso bastaría para completar su misión.
Acto seguido, por pura curiosidad, cogió el sobre abierto y extrajo una carta en su interior. El papel era fino y estaba un poco amarillo.
“Querido Dexter:
Para cuando leas esta carta ya tendrás dieciocho años y seguramente yo ya no estaré aquí. Le he pedido a tu hermana te diera la carta a esa edad porque supongo que ya serás capaz de comprender todo lo que quiero decirte.
Sé que estos últimos días han sido muy duros, sobre todo después del incidente. Llevo toda la noche rezando a los dioses, pidiéndoles que te den fuerzas y te guíen en este nuevo camino que se abre ante ti. Por desgracia creo que no podré ayudarte a atravesarlo mucho más tiempo, pero espero tener suficiente papel para dejarte algunas normas que sin duda te ayudarán a superar cualquier dificultad.
En primer lugar, abandona este pueblo. Vete cuanto antes y lo más lejos posible. Por nada del mundo vuelvas a no ser que sea estrictamente necesario, este lugar es muy peligroso para ti. Dex, eres vulnerable a toda la energía mística que rodea el pueblo, sobretodo porque es muy fácil que gracias a ella sea más fuerte la influencia del “error” de tu padre.
Aún no he conseguido perdonarle y dudo que lo haga en lo que me queda de vida. Lo que te hizo fue inhumano, no tenía ningún derecho a hacerte cargar con semejante maldición sobre tus hombros. Mi pobre niño, hoy te he visto tan asustado… Pero no debes dejarte influenciar por lo que te diga tu padre ni ningún otro, tienes que ser tú mismo, labrarte tu propia moral y principios.”
Porqué hizo una mueca al llegar a esta parte. Se preguntaba cuál era la historia real de esta familia… Espiritismo, misterios, errores imperdonables… Dex cada vez se volvía más interesante… El vampiro continuó leyendo la carta.
“No debes confiar en la palabra de nadie que no sea tu hermana Xeris, a no ser que te den buenas razones para ello. Ella te quiere y me ha jurado que siempre cuidará de ti en mi lugar. Cuida tu también de ella y protégela, posiblemente a partir de ahora estaréis vosotros dos solos contra el mundo.
El otro día, antes de acostarte, viniste llorando hasta mí. Me dijiste que oías una voz en tu cabeza. Mi querido niño, aún no alcanzo a imaginarme la magnitud del tormento por el que estás pasando. Ojalá los dioses me permitieran pasar más tiempo contigo, pero eso ya no es posible. Sólo me queda una última cosa que decirte antes de despedirme, algo que ya te he dicho antes, pero que creo que debo recordarte:
Nunca escuches las voces de tu cabeza, tus pensamientos te pueden traicionar, has de tener fe, haz caso omiso de ellas y escucha siempre la voz de tu corazón por encima de todas. Debes guardar tu secreto en lo más profundo, es algo que no puedes confiar a nadie.
Lamento que haya llegado tan pronto la hora de despedirse, pero dentro de muy poco vendrán a por mí. Siento no poder estar ahí para verte crecer y conocer al hombre en el que convertirás. Ahora voy a ir a daros un beso de buenas noches, quiero veros por última vez.
Dex, mi niño, sé fuerte y no te pierdas nunca en este oscuro bosque en el que acabas de entrar.
Te quiero.”
Tras terminar de leer, desdobló el papelito que estaba en el cofre. Era una fotografía de cuatro personas en la entrada de un templo.
A la izquierda se encontraba un hombre de facciones afiladas con el pelo negro, corto y repeinado, con perilla. A su derecha estaba sentada una elegante mujer con el cabello negro también, recogido en una larga trenza que le caía sobre el hombro izquierdo
La mujer tenía sentado a un niño sobre sus rodillas, con la carita regordeta y el pelo corto.
Cogiéndole de la mano, situada a la izquierda frente al padre, estaba una joven, con el pelo muy largo y del mismo color que los otros.
Todos ellos lucían ornamentados kimonos.
Por qué acarició la carita de la niña de la fotografía.
Por qué: Creo que ya te tengo, Xeris.
Dijo el vampiro con una amplia sonrisa.
Acto seguido guardó el cofre bajo la cama de nuevo y se desvaneció en la noche.
Me voy a hibernar
Gracias por leer _________________
"...Bien, el primer paso es admitir que tienes un problema..."
"¿Y el segundo?"
"El segundo meterte en el manicomio"
"O_o"