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KHManiacs Todo sobre Kingdom Hearts 2 & 3, Chain of Memories, 358/2 Days, Birth by Sleep, Coded y lo que rodea a KH en español [Square Enix]
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Mensaje |
Yuffie-chan
Holy Shadow


Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.83
Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
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Publicado: 16 Mar 2006 12:20 am
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Gracias DS por tus continuos apoyos a mi historia, eres el mejor (que no se te suba a la cabeza). Espero que os guste la pelea, o por lo menos parte de ella:
CAPITULO 18: La responsabilidad de la llave, lucha contra Cerbero
El sudor me recorría por la frente, la espada de mi enemigo Cloud, un espadachín mas que formidable, era levantada en alto y tapaba la luz del sol que daba de lleno en mi cara. Contaba los pocos segundos que me quedaban de vida, recordando cosas que creí olvidadas y otras, que en cambio, guardaba en mi mente como un tesoro. Mis amigos, mis compañeros de viaje, que parecían que habían recobrado el conocimiento, estaban viendo, sin poder creérselo, como iba a morir en ese instante. Nada podían hacer, aunque corrieran, seria demasiado tarde. Me sentía incapaz de defenderme ¿acaso había perdido toda esperanza? No, perfectamente podía rodar o podía optar por materializar mi llave para bloquearle. Entonces, ¿por qué?¿Es que acaso estaba cansado de luchar?¿Acaso quería dejar de sufrir, dejar de tener una vida llena de peligros? Podría ser, no quería luchar mas, quería volver a estar en mi isla, en mi pueblo natal, con mi familia, con mis amigos, con Kairi y con Riku...
Mire a mi oponente, esa mirada fría me arrebataba la idea de que se compadecería de mí, solo veía los ojos de un espadachín que, por fin, había vencido. Note como retumbaba el suelo, como algo grande se acercaba a nosotros a grandes zancadas. La gente gritaba histérica, se atropellaban unos a otros intentando salir de la zona, corriendo a la sala de trofeos con pánico. Mire de nuevo a Cloud, un bulto enorme que estaba detrás de él apareció por sorpresa. Este se dio la vuelta, pude ver mejor la bestia que provocaba tanto pánico a los ciudadanos. Era un perro de tres cabezas de grandes dimensiones, de piel negra azabache y unas garras que eran tan grandes como los colmillos de un jabalí. Cada boca tenia grandes dientes afilados, sus ojos, amarillos sin poder localizar sus pupilas, estaban lleno de odio y hambre. La bestia rugía y movía sus tres cabezas como loca, una de ellas cogió de la capa a Cloud y, sin que este pudiera hacer nada, lo soltó un momento hacia arriba y... se lo comió. Miraba aterrorizado la escena, mis brazos y mis piernas no respondían, tenia miedo, mucho miedo, sudaba grandes cantidades mientras dirigía mi mirada a aquellos ojos inexpresivos pero a la vez fieros. La bestia se acerco mas a mí, moviendo continuamente sus cabezas. Mis amigos gritaban mi nombre como locos, ellos también tenían miedo, nunca les he visto tan asustados. Era mi fin, no podía materializar mi llave, necesitaba concentrarme, pero estaba mas puesto en como se acercaba más y más aquella bestia. Me tape con mis dos brazos nada mas que se acerco una de las cabezas, la de mas a la derecha, pero no note como sus colmillos me desgarraban la piel, mas bien oí como el animal chillaba de dolor. Me quite, poco a poco, los brazos de la cara, un hombre con el pelo anaranjado sujetado con una cinta y con una capa azul estaba delante de mí, parecía que había zurrado al animal, tan fuerte que incluso escupió a Cloud, que yacía a mi lado inconsciente lleno de babas en sus ropajes.
-¡Fil, llévatelos!¡Rápido!-grito Hércules mientras sujetaba al animal por la cabeza, Fil nos señalo que le siguiéramos a los vestuarios. Los tres corrimos intentando no rozar con el animal, casi abarcaba todo el campo de batalla. Cuando llegamos, respire dando bocanadas de aire, no podía creer que siguiera vivo. Mis compañeros respiraban como podían, su pulso era tan acelerado como el mío, era normal, nunca antes habíamos visto algo así.
-¿Estáis todos bien?-pregunte entrecortándome por el cansancio, Donald y Goofy asintieron sin dejar de tomar aliento, Fil estaba bastante preocupado, miraba a la puerta por la que habíamos entrado-¿Qué demonios era esa cosa?
-Es Cerbero, es la mascota de Hades, dios de la muerte y señor del inframundo. No entiendo como ha podido entrar, el inframundo esta debajo de nuestros pies, y nadie ni nada puede salir, solo el dios mismo-dijo Fil con tono preocupado. Fui a ver a mis amigos, Goofy tenia un gran corte que le atravesaba todo el pecho, era más profundo de lo que pensaba, no paraba de salirle sangre, pero no era suficiente como para matarle. Donald tenia algunos rasguños, pero nada grave. Este empezó a curar a Goofy, yo cogí una poción y se la administre por todo el pecho, una gran espuma blanca le recubría la parte afectada, por lo que supuse que estaba haciendo efecto. Goofy me agarro del brazo fuertemente, estaba sufriendo a causa de la poción, podía ver como intentaba no quejarse, mordiéndose el labio, pero su cara le delataba por todo lo alto. Me eche una poción en la espalda, escocia a horrores, no pude evitar quejarme. Se podían oír los intentos que hacia Hércules por vencer al Cerbero, se oía incluso como comenzaba una conversación, pero no podía comprender lo que decían. Los tres miramos hacia la puerta, Fil se dio cuenta y nos miro con una mirada fuerte y llena de seguridad-Tranquilos, Hércules podrá con él.
Oímos mas ruidos de la batalla, yo me estaba poniendo nervioso, necesitaba saber que estaba sucediendo, puede que Hércules necesitara nuestra ayuda. De repente, se oyó como el Cerbero rugía bien fuerte seguido de un grito que parecía ser de nuestro amigo, un grito de dolor. Fil intentaba guardar la calma, pero los gritos y los rugidos no cesaban por mucho que pasara el tiempo. Fil se acercó a la puerta, pero se echo hacia atrás muy nervioso, seguro que estaba preocupado por su alumno. Materialicé mi espada pero, por alguna razón, no quería entrometerme en la pelea, quería irme de aquí. Mire mi espada con inseguridad, quería dejarla en el suelo, quería desprenderme de ella, quería dejar la responsabilidad de ser un elegido, pero no podía. Quería dejar ya de luchar, quería dejar de estar en peligro, quería estar con mis amigos, vivir tranquilamente y poder viajar con ellos a otros mundos como prometimos antes de que sucediera toda esta locura. Mi sueño se había realizado, pero a cambio tuve que alejarme de mis amigos, quería que vieran todo lo que había visto, sentir todo lo que había sentido, pero para ello tenia que buscarles. Me dirigí, a paso decidido, a la puerta, Fil se interpuso en mi camino para frenar lo que podría ser un acto suicida.
-¿Adónde crees que vas?¿Piensas que podrás vencer a esa cosa?-pregunto Fil con pánico.
-La verdad, no lo sé, puede que lo que vaya ha hacer sea un acto suicida, pero he de hacerlo. La espada decidió que este era mi destino, he de sellar todas las cerraduras de todos los mundos y encontrar a mis amigos, quiero que estemos los tres juntos y que puedan vivir todo lo que he vivido. No puedo huir y dejarlo todo, he de enfrentarme a mis miedos y seguir adelante, lo haré por Riku, también por Kairi, y por todos los que la oscuridad engulló. Haré que mi corazón sea lo bastante fuerte como para que sea merecedora de portar esta espada-dije estrechando mi espada, Fil se quedó un poco impresionado por mis hábiles palabras, sabia que había dicho cosas indebidas, pero me daba igual, alguien estaba en peligro y era mi deber ayudarle como pudiera-Tranquilo, salvare a Herc.
-Espera-dijo Donald levantándose del suelo y limpiando su ropa de polvo-No voy a dejar que te lleves los meritos, voy contigo.
-Ahyac, yo también-dijo Goofy levantándose con algo de dificultad, no parecía todavía del todo recuperado.
-¡Esperad!-grito Fil extendiendo sus manos hacia los lados para impedirnos el paso, nosotros le saltamos al ser por bajito e hicimos caso omiso de sus advertencias. Salimos fuera, y pudimos ver que el animal estaba de espaldas, miramos por debajo suya, había acorralado a Herc, que en esos momentos estaba jadeando teniendo a Cloud a los hombros.
-¡Herc!¡Venimos a ayudarte!-grite bien alto, las cabezas del Cerbero miraron hacia atrás, viendo como nos poníamos en guardia, de un salto se puso mirándonos directamente-¡Te vas a enterar por haberme jodido el torneo, perro sarnoso!
-Ya me preguntaba cuando haríais de nuevo vuestra aparición-dijo una voz femenina fácilmente reconocible, mire hacia los asientos que había cerca nuestra, a mi izquierda, Airana estaba sentada casi en lo mas alto, cruzada de piernas y apoyando su cara con bastante aburrimiento en un brazo que estaba al mismo apoyado en la pierna.
-Vaya, si tanto nos quieres haznos una foto, te duraría mas-dije con una sonrisa burlona mirándola de refilón.
-Muy gracioso, pequeñajo. Que sepas que esta vez vengo acompañada-dijo Airana señalando detrás del Cerbero, apareció una figura reconocible, era aquel hombre extraño que nos dio el pase para entrar en el torneo, aquel hombre con la barbilla alargada y la piel azul, vistiendo, como la vez anterior, una túnica negra.
-¡Hola elegido!-dijo el hombre muy animado, si estaba en el bando de Airana, eso significaba que este tío era extremadamente peligroso-Creo que la otra vez no me presente, no me apetecía en esos momentos. Soy Hades, dios de la muerte, intenta no gastármelo.
-Así que tú eras el que mandastes a esos diablos contra nosotros. Gracias por el pase, pero creo que tendré que matarte igualmente-dije con tono serio mientras, empuñando mi espada con fuerza, intentaba pensar en la mejor forma de enfrentarme a su mascota.
-Che, che, che-dijo Hades moviendo un dedo a los lados-Soy el dios de la muerte, soy inmortal, no puedes contra mí, te mataría en un santiamén. Por eso he venido acompañado de mi mascota, para que juegue contigo, espero que no sea muy juguetón, te podría desgarrar un brazo.
-Ja, ese perrito del tres al cuarto no podrá con nosotros. Venceremos y luego iremos a por ti-dije señalándole con mi espada-Así que vete preparando.
-Estos niños de hoy en día no respetan a sus mayores, en fin-dijo Hades, al instante silbo y su mascota se lanzo contra nosotros, di una voltereta hacia delante, mis amigos se dispersaron por los lados. Corrí hacia Herc por debajo del monstruo y, cuando estuve cerca de él, le señale que se fuera, el asintió inseguro, y se metió en la sala de trofeos.
Cuando los tres estuvimos de nuevo juntos y el perro se dio la vuelta de nuevo, comenzamos la verdadera batalla. El Cerbero empezó por intentar modernos, pero saltamos hacia atrás, la pared la tenia muy cerca, estábamos acorralados. Cuando toque el suelo, con seguridad, valentía y el apoyo incondicional de mis compañeros, corrí hacia el monstruo y le di todo lo más fuerte que pude a la cara de en medio. Esta se quedó en el suelo, mientras las otras eran distraídas por los trucos de mis compañeros. Se dieron cuenta de mi presencia y los dos fueron directos a por mí. Salte justo en el momento oportuno como para que se chocaran, pero el aturdimiento duro poco, ya que, en el aire, vi como movían la cabeza de un lado para otro y miraban de nuevo hacia mí. Lance unas bolas de fuego que les dieron de lleno, pero la cabeza de en medio volvió a las andadas. Creía que me iba a comer nada mas empezara a bajar, pero un rayo bastante potente le dio de lleno en toda la cabeza, dejándole aturdido. Sabia perfectamente quien había sido, y comencé a bajar, aterrizando en la frente de la cabeza de en medio. Las tres volvían a su rutina, la de en medio bajo la cabeza para dejar a las otras dos que me atacaran. Goofy fue rápidamente a la cabeza en la que estaba colocado, dio tal golpe en todo el mentón con su reluciente escudo, que la cabeza subió tan alto que salí por los aires. Cargue una magia electro dentro de mi llave y la solté, Donald conjuro un rayo potentísimo, dando de lleno en mi espada. En ese momento solté mi conjuro, un rayo más potente salió de ella y dio de lleno en todo el animal. Cogí mi llave de nuevo y, bajando a gran velocidad, apunte a Cerbero con ella. Atravesé el ojo de la cabeza del centro, no paraba de salir un liquido verde asqueroso, que me mancho toda la ropa por las salpicaduras. Saque rápidamente la llave y salte hacia atrás para esquivar a otra de las cabezas, cayendo así al suelo.
Mire a Goofy y él me miró a mí, los dos asentimos y Donald vino hacia nosotros, lo hizo también. Goofy y yo juntamos las manos, mientras que Donald conjuraba la magia Aero. Provoco un torbellino cerca de donde estábamos situados, haciendo que comenzáramos a girar como una peonza. Estreche la mano que tenia libre hacia fuera con mi llave y Goofy hizo lo mismo con su escudo. Al acercarse el torbellino al Cerbero, le dimos una soberana manta de golpes. No podía hacer nada, girábamos tan rápido que no podía vernos, mientras no concentrábamos en darle en sitios específicos para facilitarnos el trabajo. Cuando el torbellino terminó y nosotros, soltándonos de las manos, caíamos suavemente al suelo, pudimos ver todas las marcas de golpes que le propinamos. Eran muchas, pero casi ninguna era ventajosa. Corrí hacia el animal con la espada en alto, la cabeza de la izquierda me cogió del extremo de la llave. La del medio intento morderme como era de esperar, pero me balancee hacia atrás y hacia delante con fuerza, sin dejar de soltar la llave, y le propine una patada en toda la nariz. Como hice con el dragón, lance una bola de fuego dentro de su organismo. En el interior de su tripa se hizo una pequeña explosión que hizo que las cabezas chillaran de dolor, aunque fueran tres cabezas, tenían una sola tripa. Las cabezas se movieron como locas, yo seguía sujetando mi llave, pero los continuos movimientos de la cabeza en la que estaba, hizo que tuviera que caer. La cabeza de en medio quería aprovechar que ahora estaba sin protección alguna, y fue directo hacia mí. Pero un escudo que hacia de boomerang le dio de lleno, evitando que fuera pasto del Cerbero. El dueño cogió su escudo que volvía a sus manos y se puso de nuevo en guardia, yo caí al suelo perfectamente y subí un pulgar a mi compañero. Cerbero paso de los dientes a las patas, intento atacarme con una de ellas, pero salte hasta estar debajo de él, evitando el ataque. Aproveche ese momento para golpearle varias veces desde abajo, mi bola de fuego tenia que haber convertido la tripa en una zona bastante sensible a los golpes.
El perro no paraba de chillar y, como consecuencia, empezó a dar saltos provocando terremotos de gran magnitud. El coliseo se nos venia encima, varias partes se desprendían de lo mas alto y caían sobre nuestras cabezas. Cerbero no paraba de moverse, estar debajo era muy peligroso, podía aplastarme si ese era su deseo. Di una voltereta hacia uno de los lados, evitando una de sus patas y saliendo de debajo del animal. Una columna se dirigía encima de Donald, lance rápidamente una bola de fuego para destruirla, salto en miles de pedazos, siendo mas piedras de menor tamaño, pero igual de mortales. Esto sirvió para llamarle la atención, por que miro hacia arriba asustado y, rápidamente, conjuró una coraza. Goofy se las apañaba bien, coloco su escudo encima de su cabeza y las piedras que caían no le hacían nada. Yo tenia bastantes problemas, no sabia hacer corazas y no tenia un escudo a mano, tuve que elegir la opción de esquivar. Caían impredeciblemente en donde fuera, yo esquivaba como podía, pero muchas veces me daban en varias partes del cuerpo. ¿Resultado? No tenia heridas importantes, pero sufría un pequeño esguince en mi pie izquierdo.
Cerbero se calmo, dejo de saltar y miro hacia los lados. Cuando me divisó, alzo sus tres cabezas, un bulto estaba subiendo por su garganta, que el animal intentaba por todos los medios escupirla. Cuando llego a la boca, las tres cabezas apuntaron hacia el suelo y lanzaron un lodo negro a la arena, atravesándola. Note que debía de saltar hacia un lado, que tenia que moverme y estar lejos de mi posición actual. Obedecí y di una voltereta hacia atrás. Salió, en el mismo lugar donde estaba, el mismo lodo que había lanzado mi enemigo. Parecía estar viva, intento coger algo, pero se dio cuenta de que no estaba y se volvió a ocultar. Salte de nuevo hacia atrás, el mismo lodo salió de mi otra posición intentando cogerme, casi lo consigue. Salí corriendo de allí, ese lodo no paraba de perseguirme. Di una vuelta completa al campo de batalla hasta estar con mis amigos, que estaban luchando con todo lo que tenían. Mire hacia atrás, el lodo salió y de repente, se dividió en dos mas que se dirigían a mis amigos. Grite bien fuerte el nombre de mis amigos, les conseguí llamar la atención, al ver que eran perseguidos por ese extraño lodo, empezaron a correr. El lodo se ocultaba en la arena y volvía a salir intentando cogerme, después, se volvía a ocultar para probar de nuevo. Di una voltereta hacia un lado y corrí en dirección opuesta, iba a chocar con Donald, pero le cogí y me lo lleve sujetándole con mi brazo. Ahora tenia dos sustancias lodosas persiguiéndome. Al tener a Donald como pasajero, mi velocidad disminuía, al igual que mi cansancio aumentaba y, por si fuera poco, el pie me molestaba bastante. Coria con todas mis fuerzas, pero me estaban alcanzando. Goofy, que en esos momentos ya tenia sus problemas con su perseguidor, nos miro muy asustado mientras corría. Coloco su escudo en el suelo, se monto en él, colocando uno de sus pies en el mango. Como si fuera un patinete, se dio impulso con el otro pie, salió disparado hacia nosotros. Me cogió en brazos nada mas pasar, llevándonos a Donald y a mí consigo. Lance un conjuro de hielo contra el suelo, volví a convertir la arena en una pista de patinaje, tarde o temprano la arena detendría nuestra ventaja, necesitábamos mejorarla de alguna manera o de otra. El hielo hacia dificultoso el manejo del escudo, mas de una vez nos íbamos a pegar. Nos acercamos a gran velocidad a una de las paredes, Goofy salto e hizo que el escudo chocase contra la pared. Aprovecho la ocasión y se apoyo en la pared, dándose un impulso y saltando justo por encima del animal. Salte aun diciéndome Goofy que no lo hiciera. En el aire, lance mi llave a las cabezas, las di de lleno. Los lodos desaparecieron, el Cerbero chillaba de dolor, por una vez todo estaba saliendo bien.
Aterricé en la espalda del animal, el esguince me dolía mas, era una gran molestia. Cerbero se puso a dos patas, para no caer clavé mi espada en la espalda de mi gran enemigo, provocando mas chillidos del perro. Me puse encima de mi llave y corrí hacia arriba con todas mis fuerzas aun teniendo mi pie en bajas condiciones. Cerbero se puso de nuevo a cuatro patas, tuve que volver a aterrizar cerca de las cabezas, cosa que no era muy seguro. Una casi me alcanza, pero al estar detrás, no tenían tanto alcancé como antes, por lo que aproveche y materialicé mi llave, di un salto e incruste mi espada en un ojo de la cabeza que tenia a mi derecha. La cabeza del centro me atacó, pero salte en el momento justo y me puse encima de esta. Las dos cabezas de los lados volvieron a atacarme, me apoyé en mi llave y di una patada circular. Salte a la de la izquierda, esta me intentaba, al mismo tiempo, morderme, pero lance mi llave. Le di en toda la cara y pude aterrizar en su hocico, aproveche para atacar a sus dos ojos, dejándole ciego. La cabeza donde estaba situado empezó a gritar y mover la cabeza, no tuve mas opción que saltar hacia atrás para alejarme de él y contraatacar con magias. Mire hacia abajo, Donald y Goofy ya habían dejado de usar el escudo e intentaban acercarse a mí yendo por los asientos. Pero algo inesperado ocurrió: mientras caía, el perro volvió a alzar sus cabezas, volvía a subir ese bulto por su garganta. Estaba en peligro, no podía hacer nada mientras estuviera en el aire, estaba en desventaja. Lanzo de nuevo ese lodo en el suelo, atravesando de nuevo el suelo, lance mi llave espada hacia donde iba a aterrizar. Ocurrió como había calculado, el lodo surgió justo donde iba a caer, por lo que fue destruido por mi llave. Cuando caí, me impulse con la llave dando una vuelta con mi espada como apoyo para irme lejos de donde el lodo volvería a surgir, debía de salir de allí cuanto antes. Salí disparado hacia dios sabe donde, no calcule bien y fui disparado hacia mis amigos. Estos se apartaron, pero yo me estrelle contra los asientos. Mis amigos fueron en mi busca y se pararon a ver mi estado, mire mi cuerpo, estaba bien, pero un poco magullado. Les mire, pero algo me horrorizo: de sus pies surgieron un par de lodos que les envolvieron por completo hasta el cuello. Me levante rápidamente para ayudarles, pero era demasiado tarde, otro masa de ese liquido viscoso me atrapo, no pude hacer nada, me envolvió como a mis amigos al instante.
Los lodos nos acercaron hasta donde estaban situado Hades, Airana se acercaba a paso lento y calmado con cara de pocos amigos. Nos pusieron en fila india, intentaba salir por todos los medios posibles, utilicé incluso Piro aun sabiendo que me quemaría alguna zona de mi cuerpo, pero nada, nada era útil. Mis amigos hacían fuerza, intentaban estirara sus brazos, como hacia yo, para salir de allí, pero los tres estábamos a merced del dios de la muerte y de su perro.
-Sois más escurridizos de lo que pensaba, he de admitir que sois de los pocos que aguantan tanto jugando con mi perro, a estas horas os tendría que haber digerido. En fin, nunca es tarde-dijo Hades con una sonrisa fría, Airana le miro de refilón y se giro hacia él.
-Espero que no te hayas olvidado de nuestro acuerdo-dijo Airana con tono serio-No debes de matarlos, necesito a los tres.
-¿Y no te vale solo al elegido?-pregunto Hades con fastidio, parecía un niño pequeño, mis compañeros tragaron saliva.
-No, he dicho los tres, debemos seguir al pie de la letra las instrucciones de Maléfica-dijo Airana con las manos cruzadas, ¿quién se suponía que era Maléfica?¿Seria la cabecilla?
-Esta bien, pero déjame divertirme un poco mas, me gusta verles luchar y, sobre todo sufrir-dijo Hades con muchas ganas, Airana se empezó a mosquear.
-No, te puedes pasar de la raya, tu perro es demasiado peligroso como para dejarlo suelto, mete a tu mascota en su caseta, yo me encargo de lo demás-dijo Airana con un tono mas alto, Hades se rió con ganas y la miro fríamente.
-¿Sabes? Estoy cansado de seguir las ordenes de una cara bonita, serás muy guapa y escultural, pero sigues siendo una criaja-dijo Hades, cargo en sus manos dos bolas de fuego y se las lanzo a Airana, esta los esquivo sin problemas, pero las bolas de fuego la seguían como si fueran sus objetivos en la vida. Lanzo dos hechizos de hielo mientras se alejaba volando, las magias se anularon por completo-Bien, mascota mía, ya sabes lo que hacer con nuestros héroes.
La bestia rugió como nunca, los lodos obedecían al llamamiento de su dueño. En un abrir y cerrar de ojos, note como todo mi cuerpo se desprendía de cada una de las partes que me componían, como se dividía varias de mis extremidades. Grite, grite de dolor, grite con lagrimas en los ojos. Mis amigos no eran menos, cada uno de sus gritos me dañaban los oídos, gritaban tan fuerte por el dolor tan intenso que cada uno sentíamos. Mi cuerpo flojeaba a cada segundo que pasaba, notaba como mis brazos y mis piernas se dividían en varias partes, como mi torso se hacia más grande, como cada vez el dolor era mayor. Quería morirme, no podía mas, deseaba morir, que cesara el incesante dolor y mi sufrimiento, que cesaran los gritos, los sollozos, que todo cesara...
El lodo desapareció y nos dejo en el suelo bruscamente, el Cerbero se acerco poco a poco a nosotros, pero se paro justo delante nuestra, inmóvil, Hades se acerco a mí sonriendo. Levante un brazo para llamar mi llave espada y lanzársela ahora que podía, pero al ver mi brazo grite de nuevo, esta vez de terror: mi brazo se movía de forma extraña, se doblaba como si nunca hubiera tenido codo. Las manos se doblaban para detrás y para delante con posiciones grotescas, no podía creer lo que veía. Baje inmediatamente la mano mientras intentaba tranquilizarme, pero no podía, el miedo me dominaba. Respiraba como si la vida me fuera en ello, parecía que me iba a ahogar, sudaba por la frente que, al pasar por mis mejillas, se mezclaban con mis lagrimas. Mire a mis amigos, estaban en las mismas condiciones, temblaban de miedo mientras veía como su cuerpo había sido ligeramente modificado.
-Bueno, are un pequeño resumen. Ese lodo que lanzo mi querida mascota os sigue haya a donde vaya. Cuando os atrapa, os separa los huesos lo suficiente como para vivir y ser parapléjicos para toda vuestra vida-dijo Hades con su mítica sonrisa de satisfacción-Os doy 10 segundos, mientras podréis rezar a los dioses antes de que mi perrito os devore.
Hades comenzó a contar. Los segundos se me pasaban lentamente, eran eternos, parecía que nunca nos iba a llegar la hora. Ya nada podía salvarnos, nada, incluso Airana, que volaba hacia aquí para detenerle, fue atacada por mas bolas de fuego. Pensé en todo lo que me había ocurrido, no pensé en rezar, no lo necesitaba, mis recuerdos eran mas preciados que el regalo divino del paraíso. Iba por el cinco, ¿aun?¿Por qué no se da mas prisa? Deseaba morir de una vez, tanto entrenamiento, tanto viajar para nada, me sentía incapaz de hacer nada bien, me sentía culpable de todas las vidas que serian robadas por la oscuridad. El ocho, mi hora llegaba, por lo menos no estaban ni Kairi ni Riku, las personas que más necesitaban mi ayuda, a las que falle y a las que tanto echaba en falta. El nueve, un segundo mas y seria comida para perros, cerré los ojos, cansado de la lucha, la arena era muy dura y me pinchaba, pero eso no importaba ahora, iba a morir, mi vida iba a finalizar ahora y vería a mis compañeros en el cielo.
Pero el diez nunca llego, abrí los ojos, Hades miraba mi derecha, un poco mas alejado. Tenia los ojos como platos, su boca se movía de arriba abajo, diciendo algo para sí mismo, intente leer sus labios. “No puede ser, imposible” eso era lo que decía, gire mi cabeza, al menos mi cuello no hacia nada extraño. Me quede igual que Hades, lo que veía era sobre humano: Goofy estaba sentado, tenia la cara inexpresiva, con la mirada perdida, parecía un muñeco, daba miedo verle. ¿Cómo se había podido levantar?¿Acaso no le daba miedo su propio cuerpo? No lo sabia, pero lo que veía era real. Se cogió su brazo izquierdo con el otro brazo, hizo fuerza hacia dentro y sonó un crujido. Abrió los ojos, se mordió el labio con mucha fuerza, pero aun queriendo gritar, no lo hizo. Movió el hombro un poco, sorprendentemente volvía a moverse con normalidad. Se coloco el codo y las manos despacio, sin prisas, pero igualmente, dolía. Se fue colocando varias partes de su cuerpo, el único sonido que se escuchaba era nuestras respectivas respiraciones y los crujidos de los huesos. Por ultimo se coloco la rodilla que le quedaba, se levanto poco a poco y se dirigió a mí con calma. Se puso de rodillas y me cogió del hombro y del codo.
-Esto te va a doler, será solo un momento-dijo e hizo fuerza para encajarme el brazo. El dolor era insoportable, empecé a derramar lagrimas, pero no tenia suficiente garganta como para transmitir mi grito de dolor a todo el presente. El hombro se coloco y sonó un crujido, moví un poco mi hombro repuesto, lo podía mover con normalidad, sin ningún movimiento anormal. Goofy me cogió de la parte inferior y superior del mismo brazo e hizo de nuevo fuerza. Aguante el dolor, lo tenia que intentar, el crujido me señalo que había terminado, pero aun quedaba el resto del cuerpo. Casi no podía aguantar que me colocaran el brazo, incluso pensé que no merecía la pena, podían atacarnos en cualquier momento. Pero nada, Cerbero se quedaba inmóvil y Hades miraba atónito a Goofy, que seguía colocándome los huesos como podía. Seguía con la mirada triste, no dijo nada más. Empezó por el otro brazo, pero en ese momento Hades se rió.
-Vaya, eres increíble para ser un monstruo deforme. Podías estar en mi ejercito, necesito a alguien duro de roer, ¿qué me dices?-pregunto Hades con su sonrisa, pero era insegura. Goofy no le escucho, parecía ausente, se limitaba a colocarme el otro brazo. Hades se enfureció y de la cabeza le comenzaron a surgir chispas, la llama de su cabeza tenia ahora colores intensos y calurosos-¿No me haces caso, maldito chucho?¡Soy el dios de la muerte, no permitiré que me des la espalada!
-¿Puedes seguir tu?-pregunto Goofy mientras terminaba de colocarme la mano, asentí en la cabeza mientras me quejaba del dolor. Goofy soltó mi mano y se dirigió a donde estaba su escudo, a paso lento. Lo cogió, lo limpio un poco y se puso enfrente del Cerbero.
-¿Piensas acabar tu solo con mi mascota?¡No me hagas reír!-dijo Hades riéndose a carcajadas, Goofy se puso de cuclillas, estrechó la mano derecha con su escudo hacia atrás, la otra la puso delante suya, tocando el suelo, para sujetarse y no caerse, era una pose de combate que no había visto en mi vida, pero parecía que iba muy en serio. Mire a Donald que, sorprendentemente, había conseguido sentarse. Tenia los ojos como platos y sudaba por toda la frente, parecía recordar algo terrorífico, algo que se volvería a repetir en estos mismos instantes-¡Ataca!¡No te dejes nada!
El perro ataco con una de sus cabezas, grite el nombre de mi compañero para alertarle, pero le dio con su escudo en toda la cara hacia arriba. Alargo tanto el cuello que por un momento pensé que se lo había roto. La cabeza se quedo medio inconsciente, por lo que otra paso a la acción. Goofy salto hacia atrás, pero en ese momento venia otra de las cabezas a por él. Mi compañero se dio la vuelta y le dio una patada circular demoledora, casi con la misma fuerza con la que pego a la de antes. Se apoyó en su nariz y salto, la cabeza le esperaba. No me había dado cuenta hasta ahora, pero las cabezas, aun estando casi ciegas, atacaban con normalidad, era intrigante. Mire de nuevo los ojos de los otros dos, era como si hubieran recuperado de nuevo sus ojos, era como si nunca les hubiera atacado en esa parte. Goofy lanzo su escudo y le dio de lleno en la cabeza, pero la que estaba debajo de él se había recuperado y volvió a atacarle desde esa posición. Goofy parecía que lo sabia hace tiempo, por que no parecía asustado, en absoluto, tenia unos ojos endemoniados, como si algo le hubiera poseído. Se abrió de piernas lo justo como para no acabar dentro de la boca del animal, apoyándose en este. Se puso ha hacer el pino, sujetándose en los extremos de la boca. El escudo, sorprendentemente, volvía hacia él, lo cogió con el pie, enganchándolo en el mango, se soltó, dio una voltereta y dio una patada a la cabeza con el escudo. Se puso en la espalda del animal, los tres le esperaban. Oí crujidos mientras veía la formidable batalla, me gire, Donald se colocaba como podía los huesos, a mucha prisa mientras no paraba de salirle lagrimas. Le dolía, le dolía a horrores, pero por alguna razón no se detenía.
-¡Donald, mas despacio!-grite muy asustado, este negó con la cabeza con lagrimas en los ojos.
-¡Si no nos damos prisa, hará una locura!-grito Donald aun más asustado que yo mientras se colocaba mas huesos. No le entendía, pero era un asunto muy grave para que estuviera tan asustado. Oí chispas de fuego, me gire, Hades estaba preparando una bola de fuego para lanzársela a mi amigo. Pero Airana, que venia de lo mas alto de las nubes, se lanzo en picado contra Hades, lo cogió de la túnica y lo lanzo hacia la sala de trofeos.
-Ja, seré una criaja, pero soy dura de pelar-dijo Airana mientras aterrizaba cerca de nosotros, miro en dirección a la batalla, mi amigo saltaba de aquí para allá, dando golpes a las cabezas como si fuera un juego-Increíble... No sabia que podía hacer esas cosas
-Tenemos que detenerle, no debe de estar en ese estado más tiempo o...-dijo Donald muy nerviosos mientras se colocaba las costillas, grito muy fuerte, le salieron lagrimas en los ojos y miro hacia arriba, yo me puse a colocarme las costillas también, me abrace a mí mismo con fuerza, dolía mucho, pero tenia que aguantar aunque no parara de llorar. El crujido se hizo y comence por las piernas, Airana nos miro preocupada, a mí y a Goofy, que en esos momentos saltaba para esquivar a las tres cabezas. Los escombros de la sala de trofeos se movieron, nos giramos los tres, Hades salía de entre ellos sin ningún rasguño.
-Mira que llegas a ser insolente, pequeña. Deberías de saber que solo me puedes vencer si tuvieras un corazón fuerte, el de todo un verdadero héroe pero, si la memoria no me falla, creo que solo tenias medio corazón, ¿cierto?-dijo Hades caminando lentamente hacia aquí con la mano en la nuca, Airana bajo la cabeza y apretó los puños. ¿Medio corazón? Pensaba que era un sincorazon, ¿qué clase de ser era Airana?
-No hables de lo que no sabes, maldito engreído-dijo Airana, Cerbero chillo de dolor, nos giramos todos, Goofy había conseguido situarse por debajo del animal y golpearle fuertemente en la parte sensible.
-Parece que el perrito deforme no descansa. Vamos a probar si sobreviven a esto-dijo Hades sonriendo fríamente, al instante chasqueo los dedos y así llamo la atención del animal, que le prestaba atención-Vamos a caldear el asunto, ¡quema todo cuanto haya!
Nada mas decir eso, abrió las tres bocas y apunto hacia nosotros, un resplandor salía de cada una de ellas que, poco a poco, iban aumentando de tamaño. Parecían bolas de fuego, muchísimos más potentes que los que solíamos lanzar y de un tono lila tirando a rojo. Las bolas de fuera lo que fuera eso, se hicieron más grandes, se notaba mucho calor en el ambiente. Sudaba mas que antes, creía que me deshidrataría. Goofy corrió hacia nosotros, en esos momentos, las bolas de fuego que tenían dos veces mi tamaño, fueron lanzados por el animal. Goofy dio una voltereta y se puso justo delante nuestra, cubriéndose con el escudo. Solo grite su nombre, desesperado, le dije que se quitara, que nos dejara y siguiera viviendo, pero él sujetaba el escudo con las dos manos, inmóvil, esperando a que su cuerpo fuera quemado y sus cenizas fueran llevadas por el viento que soplaba...
Bueno, aun me queda la otra parte, pronto se iran, trankis XD. Bueno, nada mas decir que gracias por leer y que, si es posible, me opinarais ^^. Gracias por adelantado. _________________
<- Thanks Darkalv :3
| Un amante del fuego escribió: | | Procedamos a la quema de bienes ajenos |
| WK, experto en convencer a padres escribió: | "Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1408 Promedio por Día: 1.12
Ubicación: FanZone
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Publicado: 16 Mar 2006 12:42 am
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Goofy muere? Bien!! Si esperas a que prepare el discurso en el funeral... Y por cierto, has metido muchas cosas, así que lo resumiré con un "Bien hecho".
Pd: Continualo  _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”.
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Yuffie-chan
Holy Shadow


Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.83
Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
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Publicado: 01 Apr 2006 8:32 pm
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Bueno, gracias DS por tus continuos animos ^^ (a ti tb Locke por los tuyos via MSN ^^). Aqui os dejo otro capi ^^:
CAPITULO 19: Una engañada vida feliz siendo esclavo, segunda unión de corazones
Goofy seguía estrechando su escudo con las dos manos, la bola de fuego fue lanzada, pero no por ello mi compañero se movía. Me levante de un salto, pero al no tener las piernas colocadas, se me doblaron por mal sitio y caí a brauces al suelo. No pude ver la explosión, solo oí como se llevaba a cabo mientras la onda expansiva me lanzaba, estrellándome contra los asientos. Estaba cansado, muy cansado, el dolor hacia que mis músculos no quisieran darse de sí, el combate de Cloud me dejo varias heridas que me habían estado molestando durante la batalla, mi pie izquierdo aun no se recuperaba del esguince, y para colmo, algunos de mis huesos, concretamente los de las piernas, estaban descolocados. Intente levantarme, la espalda me dolía mucho, me la toque mientras respiraba entre la humareda que se había levantado. Coloque con algo de esfuerzo mis piernas, los crujidos me indicaban que, mis esfuerzos y mi aguante respecto al dolor, habían dado su fruto. Me levante, teniendo cuidado de no caer, recordé en esos momentos quien se había jugado la vida para que aun pudiera andar. Mire por todos lados, no veía nada, ni a Goofy, ni a Donald, a nadie, ni siquiera a Cerbero. Empecé a toser, el polvo me irritaba la garganta, pero eso no me detendría, ni mucho menos. Empecé a gritar el nombre de mis amigos aun dejándome la garganta en el intento, unos tosidos no muy lejos de mí me indicaron que uno de ellos estaba vivo. Corrí hacia donde lo oía, entre el polvo se podía ver la figura de Donald, sentado y apoyado en la pared, con algo de sangre en su frente.
-¡Donald, responde!-grite asustado mientras le zarandeaba.
-Estoy despierto, deja de marearme así...-dijo Donald casi sin voz, le sonreí y le ayude a incorporarse.
-¿Crees que Goofy...?-dije con tono triste mientras le daba el bastón que estaba cerca de él.
-En el estado en el que esta, no-dijo Donald con una voz muy insegura y temblorosa, no sabia por que lo decía, pero no hacia falta ni que lo explicara, su cara ya lo hacia perfectamente, me comunicaba que seria algo terrorífico, algo que no olvidaría en lo que me quedaba de vida.
La humareda se fue levantando, me dejaban ver varias figuras. Vi, no muy lejos de nuestra posición, a Hades levantándose como si nada y andando hacia delante, adentrándose en el polvo levantado. Airana estaba al lado mío, fue hacia donde estábamos y dio un suspiro de alivio, después miro hacia donde se había producido la explosión, preocupada, nosotros hicimos lo mismo. El polvo se fue disipando mas, en esos momentos pude ver una figura que hizo que, en mi cara, se mostrara una gran sonrisa de alegría: Goofy estaba enfrente de nosotros, erguido, cosa que pocas veces vemos. Parecía no haberle pasado nada, seguía mirando al frente, como si la explosión nunca se hubiera producido. Sus brazos, bajados, despedían mucho vapor y de ellos goteaba una sustancia lodosa de color negro que caía al suelo, haciendo se produciera mas humo provocado por el calor. No sabia por que motivo, pero de repente me entraron nauseas. Intente respirar aire para recuperarme, pero desprendía un olor repulsivo, como si algo estuviera podrido, mire por todas partes para saber lo que se dejaba ese aroma a rayos en el ambiente, pero nada. Me agarre el estomago, la comida me estaba subiendo por la garganta, me tape la boca y alcé mi cabeza para que bajara. ¿Qué me pasaba?¿Qué ocurría? Lo único que hice fue mirar de nuevo los brazos de mi compañero, no sabía si era mi imaginación, pero me parecían más delgados que antes. Donald y Airana miraban horrorizados la escena, se llevaron las manos a la boca con fuerza y Airana se puso de rodillas. Les dieron arcadas, se taparon la boca y el pico mas fuerte, pero no pudieron mas y vomitaron. Les mire a los dos, estaban asustados, no podían creer lo que veían, yo aun no lo comprendía, me asustaba verles así. Goofy nos miro, en sus ojos, aun mostrando en su rostro mucha calma, eran los de un asesino, capaz de todo por conseguir lo que quiere. Fui hacia él, Goofy volvió a mirar al frente y el olor a podrido se hacia más intenso.
-¡Goofy!¿Qué te pasa?¿Qué pasa?-pregunte muy asustado, le cogí de la parte superior de su brazo, pero por mucho que apretaba, no podía llegar a su hueso. Sus brazos ardían al igual que mis manos, pero no por ello deje de apretar, intentaba por todos los medios aguantar y llamar su atención-¡Goofy!
Apreté mas y más para que me hiciera caso, sufriendo por ello quemaduras que traspasaban mis guantes. Cerré los ojos con fuerza, apreté y seguí apretando... hasta que el brazo se me escurrió cayendo al suelo, solo agarraba el aire. Abrí los ojos asustados, poco a poco, dirigí mi mirada a su brazo. No había, no había brazo alguno, mire hacia abajo, el montón de lodo era más grande, volví a alzar mi mirada, parte del hombro se desprendía de su cuerpo y caía incondicionalmente por ley física de la gravedad en forma de esa sustancia repulsiva. Goofy me miro y esbozo una sonrisa, una sonrisa amable, pero que era estropeada por sus ojos de kamikaze. Mire mis manos, ya casi no tenia guantes, el lodo había quemado por completo el tejido y parte de mis manos. Grite, grite sin poder remediarlo, ande hacia atrás y caí, pero no importaba, grite de dolor y de miedo, a la vez que de horror, no podía creer lo que veía, ese lodo no podía ser lo que creía que era. Baje la cabeza mientras pasaba las manos por la arena para intentar quitarme la sustancia de mis manos. Apreté los puños llevándome arena de paso, temblaba, estaba furioso, muy furioso, esta sensación la había sentido antes, esa sensación de saber que perderás a un ser querido por mucho que te esfuerces, algo parecido a lo que sentí cuando Donald fue engullido por Acechador.
-Vaya, al final has sobrevivido-dijo Hades acercándose a mi amigo, pero se paro a dos metros de él, inspeccionando de rodillas una sustancia dorada que había en el suelo, no muy lejos de mi compañero-Lo sabia, un escudo hecho por Armazona, un mineral capaz de soportar altas temperaturas, las mas altas que podéis imaginar. Pero las llamas del inframundo pueden atravesar ese ridículo escudo, puede que te hayan salvado una vez, pero se acabo.
-Maldito... ¡Maldito cabron!¿Qué le has hecho?-grite muy furioso, estaba ya en mis limites. Me puse en pie y apreté los puños-¿Por qué esta en ese estado?¡Contesta!
-Muy buena pregunta, si señor. Veras elegido, ese escudo puede protegerte de altas temperaturas como ya dije, pero las llamas del inframundo no son iguales a las de aquí arriba, son mucho más ardientes, por lo que no es de extrañar que se haya quedado en eso-dijo señalando la sustancia dorada, no podía creer lo que me contaba, ¿era cierto que había derretido ese escudo que parecía oro y que era muy efectivo contra el calor?-Pero por alguna razón, ha podido proteger a tu amigo, ha aguantado lo suficiente como para que solo se, digamos, derritieran sus brazos.
-Me estas diciendo que eso que le cae de los hombros es...-dije casi sin palabras, Goofy me seguía mirando como antes. No podía creerlo, no quería escucharlo, me daban arcadas solo de pensarlo, me tape la boca fuertemente, haciéndome daño, me agarre la tripa, solo con escucharlo, inundaría todo el suelo con el desayuno.
-Si, desecho humano, bueno, humanoide. Mas concretamente es una masa compuesta por músculo, piel, huesos, nervios... todo lo que un brazo normal y corriente suele llevar-dijo Hades muy satisfecho. No pude mas, vomite en el suelo que había bajo mis pies, manche mis zapatillas, pero eso no impedía que echara todo el banquete. Mire de nuevo a Goofy, su otro brazo se estaba desprendiendo, corrí hacia él y sujete su brazo contra el hombro, haciendo vanos intentos por unir sus extremidades. Pero pesaba mucho, y ardía como mil demonios, no pude evitar que se me escurriera de nuevo de mis manos. Me dieron de nuevo arcadas, me lleve las manos a la boca olvidándome que tenia el lodo en mi mano quemándome todo la carne posible. Me daba asco, restregué mis manos por la arena, Goofy me veía haciéndolo con la misma mirada de antes, no podía mirarle a la cara, no después de mostrarle que en ese momento me había dado asco tocarle. Alce mi vista, Goofy dirigía sus ojos a Airana y Donald, que estaban incluso peor que antes.
-Ahora si que doy asco, ¿verdad, Airana?-pregunto Goofy retóricamente, Airana bañaba sus mejillas con sus lagrimas mientras negaba con la cabeza, pero se veía a la legua que se estaba asustando por todas las imágenes que pasaban por sus ojos. Mi compañero miró a Donald, este negaba con la cabeza, pero parecía negar otra cosa, Goofy miro al frente mientras flexionaba sus rodillas para luchar-Tranquilo, no os pasara nada.
-El perrito deforme me empieza a cansar. Deberíamos dejarle a parte y matar al elegido, necesito su llave cuanto antes, luego podrás divertirte con ellos lo que te plazca-dijo Hades mientras acariciaba a su mascota y mostraba una sonrisa malévola en toda regla de oreja a oreja.
-¿Y se puede saber para que quieres mi llave?-pregunte mientras materializaba mi llave.
-Hace mucho tiempo, en una guerra, los titanes fueron encarcelados en una especie de cárcel subacuatica al ser derrotados. Ninguna llave puede abrir esa jaula, solo la legendaria llave espada, capaz de abrir y cerrar todas las puertas existentes... ¡Cuando la tenga, volverá la época en que los titanes dominaban el mundo y yo seré su soberano!-grito con amplia alegría mientras reía a carcajadas como cualquier villano.
-¡Nunca la tendrás!¡Acabaremos contigo, lo juro por mi vida!-grite muy enojado poniéndome en guardia. No lo toleraría, no volverían a quitarme nada mas, ni la vida de mis amigos, ni siquiera mi llave, la protegeré con mi vida.
-Bueno, basta de cháchara ¡Cerbero, a por el crío!-grito Hades señalándome desapareciendo su sonrisa, Cerbero camino despacio hacia mí, pero una figura perfectamente reconocible y sin dos de sus extremidades se puso en medio de su avance-¿Otra vez tu?¡Lánzalo por los aires, luego nos ocuparemos de él!
-¡No!-grite asustado, pero era demasiado tarde, Cerbero cogió a Goofy de su ropa con sus dientes y lo lanzo por los aires hacia atrás. Corrí hacia él, pero Cerbero me impedía el paso. Note la presencia de Donald al lado mía, nos pusimos en guardia, pero no podía mas conmigo mismo, me costaba mantenerme en pie, estaba perdido, pero aun así no me rendiría, intentaría vencer con todas mis fuerzas-Te... matare...
-No lo creo-grito Hades dando un chasquido con dos de sus dedos, Cerbero accedió a cumplir sus ordenes y se lanzo contra nosotros, solo se me ocurrió cubrirme con mi llave, esperando a que me empujara, pero solo oí los chillidos del animal. Aparté la llave de mi cara, Cerbero estaba echado y clavaba desesperado las garras en la arena, pero por la acción de alguna fuerza extraña, estaba siendo arrastrado y alejado de nosotros. Miramos a Airana, no era ella, estaba viendo algo con gran asombro, sus ojos como platos aumentaban de tamaño a cada segundo que pasaba. Nos pusimos a su lado, lo que veía era imposible, pero tampoco parecía extrañarme tanto: Goofy estaba mordiendo la cola del animal mientras que intentaba arrastrar al perro con éxito gracias a la fuerza de las piernas. No solo tenia fuerza en sus brazos, sino que podía arrastrar fuera lo que fuese incluso sin ellos, era simplemente increíble. Cerbero se levanto y salto, dándose la vuelta, colocándose cara a cara mi compañero, Goofy le soltó antes de que le hiciera salir volando. Estaba enfadado, realmente enfadado, nunca en la vida le había visto así, pero parecía que Donald si, estaba aterrado y temblaba como una gelatina.
-No les tocaras ni un pelo, les protegeré, lo juro-dijo Goofy con unos ojos de asesino mientras flexionaba las piernas. De repente, un aura oscura le envolvió, estiro todo el cuerpo todo lo arriba que pudo y lo que le quedaba de hombros empezó a moverse. Mi compañero empezó a gritar, un grito ensordecedor que helaba la sangre. La oscuridad le envolvió, sus ropajes se volvieron en tonos azules y negros oscuros cuando nos dejaron descubrir su figura, sus ojos se volvieron amarillos, sin que pudiera distinguir su pupila.
-¡Basta Goofy!¡Déjalo ya!-grito Donald desesperado, se agarro la cabeza y negó varias veces con ella.
-¡Hana!-grito Airana, ¿quién era esa chica? No lo sabia, pero era tan importante que Airana salió corriendo hacia el-¡Hana, aguanta!
Una masa de oscuridad surgió de los pies de Airana, parándola en seco. Hizo vanos intentos de escabullirse, pero, de repente, de su espalda, se levanto la masa, cogiéndola de las muñecas y dejándola totalmente sin movilidad alguna. Mire a Hades, estrechaba la mano muy serio, era normal, la situación se le iba de las manos. Mire al que mas me preocupaba, Goofy, pero cuando le vi, quise no haberlo hecho: de sus hombros surgieron dos brazos de dimensiones grotescas. Eran de piel negra al ser engendrado por la oscuridad, tenia tres garras y sus codos eran alargados y afilados. Se había convertido en todo un engendro dominado por la oscuridad.
Goofy, o por lo menos lo que quedaba de él, se puso a cuatro patas, como un animal salvaje. Cerbero se lanzo contra él, pero mi amigo salto muy alto hasta colocarse en su espalda. Agarró con las dos garras el cuello de la cabeza de en medio y lo mordió, salió sangre a borbotones. Cerbero chillaba de dolor, se movía por todas partes provocando pequeños sismos. La cabeza de la derecha intento detenerle, pero se llevo una tajada en uno de sus ojos hasta el hocico. Goofy salto hacia atrás y arremetió contra la cabeza del centro. Cuando estuvo cerca, le dio varias tajadas en la nuca como un cobarde y salto hasta estar justo donde había empezado la lucha.
-Les protegeré... les protegeré...-decía sin parar como si fuera un zombi. Yo estaba horrorizado viendo en lo que se había convertido y en lo extrañamente se movía. Parecía un insecto y un animal salvaje, luchando por su supervivencia y la de los demás, usando todo tipo de tretas para conseguirlo, daban igual lo sucias que fueran. Mire a Donald nada mas ver que empezaba a luchar de nuevo, estaba muy triste, desanimado, apretaba los puños con fuerza y se mordía el labio.
-Mierda... ha vuelto a ocurrir y no he podido evitarlo... soy un inútil...-dijo Donald con tono desanimado, le cogí de los hombros e hice que me mirara.
-¿Otra vez?¿Esto ya había pasado antes?-pregunte muy preocupado, él asintió mirando al suelo-¿Cuándo fue?
-Fue hace mucho-empezó a decir Donald con mucha desgana y tristeza-Un humanoide como nosotros llamado Pete, exiliado de nuestro reino, reunió a la suficiente multitud como para intentar conquistar nuestro reino, todos nuestros magos y caballeros se enzarzaron en esa pelea. Muchos cayeron heridos, otros en cambio, murieron sin remedio. Era una carnicería, el rey lo sabia, pero para disgusto de todos, no había opción. Cada uno de mis conjuros era la perdición de un rival, mis ropas eran manchadas con sangre enemiga y amiga, no podía aguantar mas, deseaba que fuera un sueño. Pero sabia que teníamos que ganar fuera cual fuera la ventaja o desventaja, puse todo mi empeño en ganar, mate a muchos y aun tengo remordimientos. Cuando acabe con mi parte, sorprendentemente, vi que quedábamos solo en el campo de batalla Goofy y yo, los otros estaba en las enfermerías o estaban en el campo de batalla, muertos o heridos. Vi como luchaba, se las arreglaba bien, pero fui en su ayuda por si acaso. Uno de nuestros caballeros se levanto y atizo a uno, pero otro que le venia por detrás le atravesó de parte a parte una lanza, muriendo en el acto. En ese momento, Goofy atizaba al responsable con su escudo, sus ojos eran los de un asesino. Fue derrotando uno a uno, no me atrevía ni acercarme. Acabo con todos, otros huyeron, pero no contento Goofy con eso, cogió unas lanzas que estaban caídas cerca de él y las tiro hacia los que corrían, mato a todo el que intentaba alejarse de él. Pero a uno no le mato, le había atravesado el pie, Goofy se acerco y saco la lanza, pero le atravesó con ella su pecho de parte a parte a sangre fría. No podía creer lo que veían mis pobres ojos, nunca supe esa faceta de él hasta ahora. Muchas veces se aislaba en su habitación sin decir nada, nunca nos preocupábamos, ya que, cuando queríamos preguntarle sobre su estado, nos decía un "no pasa nada" esbozando una sonrisa. Pero ya comprendía el por que lo hacia, se encerraba en sus pensamientos, intentando controlar su ira, no quería que nos preocupáramos por él. Me acerque a él muy enfadado, pero un aura oscura le envolvió. Empezó a transformarse en lo que estamos viendo en estos instantes, no sabia que hacer, el miedo me paralizaba. Pero una figura pequeña con dos orejas grandes y redondas le dio con un palo fuertemente en la nuca, dejándole noqueado así como en su estado normal. Era nuestro Rey, parecía muy fatigado, pero gracias a él, Goofy no fue victima de la oscuridad...
-Vaya... así que ya hace mucho que sufría...-dije muy desanimado, mire a Goofy, estaba en esos momentos debajo de la tripa del Cerbero, donde empezó a morderle de nuevo.
-Si, y puede que esta vez no le recuperemos...-dijo Donald con una vocecita, casi tenia ganas de llorar.
-¡No digáis eso!-grito Airana, la miramos muy sorprendidos, ella hacia esfuerzos por quitarse la oscuridad que la apresaba-¡Creía que nunca os rendíais, no me esperaba eso de vosotros!¡Yo voy ha hacer todo lo posible por salvarle!¡Hasta que no vea que es imposible, no me rendiré!¡Salvare su corazón y el de mi amiga!
-Tienes razón-dije mas animado mientras cogía mi llave con fuerza-Debemos ayudarle, debemos de hacerlo por él, hay que hacerle comprender que puede confiar en nosotros.
Donald asintió, en esos momentos, Goofy se alejaba de un salto de su enemigo. Corrimos hacia él, ni las heridas ni el dolor que sentía de ellas me hicieron parar, necesitaban mas que nunca mi ayuda. Lance mi llave a modo de boomerang a la cabeza que en ese momento amenazaba por atacarle. Salte para cogerla de nuevo, ya que venia hacia mí y seguí corriendo, Donald lo hacia a la par que yo. Al estar enfrente de Cerbero, Donald creo una coraza con las pocas fuerzas que quedaban, teníamos que aguantar lo que fuera para dar uso de razón a nuestro compañero incomprendido. Goofy nos miro asustado y salto hacia Donald, yo le cogí de su torso e hice que se cayera. Intentaba avanzar, pero puse todo mi peso contra el suelo, sorprendentemente casi le tenia sin movilidad.
-¡Goofy, tranquilízate!¡Basta, deja ya de luchar!¡Cálmate!-grite mientras le apretaba con fuerza el torso. Él me miró y, con ojos de un asesino, me cogió del cuello, levantándome en el aire. Donald gritaba mi nombre mientras paraba con mucho esfuerzo los ataques de Cerbero. No podía respirar, me faltaba el aire, le mire muy asustado, esos ojos asesinos eran para mí.
-¡Que has hecho con mis amigos, donde están!-grito Goofy, su voz había cambiado, ahora sonaba como el de dos personas a la vez, la suya y la de otra con una voz mas grabe, la oscuridad cada vez le atrapaba mas y mas-¡Dímelo o te romperé el cuello!
-¡Mierda, la oscuridad le ha cegado, no distingue a nada ni a nadie!-grito Airana mientras se escabullía por fin de la oscuridad que le apresaba las muñecas.
-Goofy... ¿Acaso no ves quien soy?¿Acaso te has olvidado de mí?-pregunte soltando unas lagrimas. Una cayó en su ojo, el cual hizo que sus ojos amarillos y sin pupilas se volvieran menos intensas, yo mientras luchaba por no ahogarme, el cuello no podría aguantar mas, pronto se rompería si no dejaba de apretar.
-So... ¿ra?-pregunto Goofy, me soltó enseguida y repentinamente, se alejo poco a poco de mí muy asustado mientras andaba hacia atrás, haciendo que se cayera. Se agarro la cabeza con las dos manos y empezó a gritar. Se puso de rodillas mientras no paraba de gritar con un grito desgarrador.
-¡Muy bien Hana!¡Sigue así!-grito Airana, aun tenia problemas con la oscuridad que apresaban sus pies, usaba incluso conjuros para deshacerla, pero era inútil.
Le mire muy asustado, sin hacer nada, sin mover ni un dedo, mientras veía como se volvía loco y la oscuridad le engullía. Siempre sufría, siempre, no había momento en que tuviera paz en su corazón. Apreté los puños muy enfadado, apreté con fuerza mis labios. No pude mas, le di un puñetazo en la cara con toda mis fuerzas y mis ganas. No me había vuelto loco, no, solo quería que despertara de su dolor, que se diera cuenta que la vida esta mas allá de lo que él ve, que tiene esperanzas para tener una vida que valiera la pena.
-¡Deja ya de protegernos!¡Preocúpate mas por ti!¡Eres el que mas necesita nuestra ayuda, pero nunca te das cuenta!¿Por qué no quieres verlo?¿Por qué...?-pregunte, estaba cansado, no quería verle así, quería que fuera como nosotros, despreocupados por las malezas de la vida. Goofy me miro sorprendido y con unos ojos tristes, de repente, toda la oscuridad que le envolvía desapareció, volvía a ser el de siempre, sin brazos y con sus ojos amables y negros. Me puse de rodillas queriendo llorar, pero las lagrimas se habían gastado poco a poco a lo largo de la batalla y no podía hacerlo más.
-Lo... siento... yo... os he hecho daño...-dijo Goofy muy deprimido, se amargaba con cada una de sus palabras, sus lagrimas no le dejaban ni hablar-Os juro que no volverá a pasar...
Nada mas decirlo se puso en pie, ando hacia donde estaba Donald. Lo que paso no me lo esperaba: Goofy le dio una patada a su amigo de toda la vida y lo mando muy cerca MIA, se puso de nuevo enfrente de Cerbero y le miro.
-Yo os cubro, salid de aquí cuanto antes-dijo Goofy mirándonos con una sonrisa en la cara-No podréis vencerle en vuestro estado.
-¿Qué vas a hacer?-pregunte ayudando a Donald a incorporarse.
-Seré una distracción. Soy un incordio para vosotros y mas para vuestra aventura, sobre todo ahora, que no tengo ni brazos-dijo Goofy mirando al frente de nuevo, Cerbero, por orden de Hades, que parecía haber estado en babia todo el combate, preparaba otra de sus abrasantes bolas de fuego-A sido un placer conoceros, he tenido una vida larga y feliz, espero que alguna vez me perdonéis por todas mis torpezas. Hasta la vista...
-¡Eso si que no!-grito Airana mientras corría rápidamente situándose enfrente de Goofy. Con su dedo, dibujo en el aire unas marcas muy extrañas en el aire y las pulso con las palmas. Las bolas de Cerbero eran lanzadas, pero un escudo invisible detenía su avance-¡Huid los tres ahora mismo!¡Yo me encargo de este perrazo!
-Pero si lo haces tu amo te...-dijo Goofy muy preocupado.
-¡Cállate!¡Deja de preocuparte por los demás y piensa por ti por una maldita vez!¿Es que acaso no oíste a Sora?-grito Airana con mucha rabia, las explosiones y las ondas expansivas de las bolas de fuego al estrellarse en el campo de fuerza hacían que no se pudiera oír casi nada si no se gritaba-¿Se puede saber que ibas a conseguir suicidándote?¿Es que tu vida no tiene importancia para ti?
-Sé que mi simple existencia es una molestia. Pero no me quejo, he tenido una vida muy alegre, me llevare conmigo muchos de esos recuerdos y...-dijo Goofy bajando la cabeza, pero fue interrumpido una vez mas con las negaciones de cabeza de Airana.
-¿Una vida feliz? Seamos realistas-dijo Airana muy fríamente mientras aguantaba los ataques de nuestro enemigo con su campo de fuerza, Goofy la miro muy sorprendido-En realidad eres un desgraciado, tu vida es desgraciada, una basura, admítelo.
-¡No es verdad!-grito Goofy, muy furioso, nosotros le agarramos para que no fuera hacia ella, parecía que iba a saltar a matarla de un momento a otro-Yo siempre he ayudado a la gente por que eso me hacia feliz...
-¿Te hacia feliz trabajar para otros como un esclavo?¿Te hacia feliz ser la mofa de todos por hacer todo aquello y más?¿Te hacia feliz sufrir por los que te pedían ayuda?¿Y para que?¿Por una sonrisa? Has sufrido por todos, has ayudado a muchos, pero nadie hace todo eso por ti. Esperas con impaciencia a alguien que de verdad te comprenda, que te ayuda a soportar ese dolor que no has tenido mas remedio que ocultar en el fondo de tu corazón para que no nos preocupáramos. Pero aunque disimules con una sonrisa, no te ayudara a superar todo aquello que deseas olvidar-dijo Airana, Goofy se echo hacia atrás mientras miraba hacia abajo-De tanto esperar has decidido que tu vida, tu felicidad se basa en ayudar al prójimo, “si he podido aguantar mi dolor todo este tiempo, ¿por qué no seguir con ello? No hace ningún mal” pensaste, pero eso no te ayuda en nada, es mas, te destruye por dentro y a todos los que te rodean.
-Cállate...-dijo Goofy, empezaba a sudar mucho, demasiado, nos acercamos a él y le agarramos del chaleco, para que viera que estábamos junto a él.
-Sabes ocultar tus miedos, inquietudes y enfados, te haces el niño bueno y sigues ayudando aunque el necesitado sea el diablo. Una cara de pena, cualquier cosa te incita a echarles una mano, daba igual si te estaban engañando, tu les ayudabas, por que te mentías a ti mismo de que esta era tu felicidad, el sentido de tu vida, pero has tomado el rumbo equivocado. Esta bien hacer lo que tu haces, pero has de equilibrar eso y la preocupación en ti mismo, sino te destruirá-dijo Airana, parecía mas fatigada que antes. Goofy empezó a temblar, parecía saber de lo que hablaban, parecía que los dos habían sufrido lo mismo.
-¡Cállate!¡No es así, no lo es!¡Todo es perfecto tal y como esta!¡Sé perfectamente que si me muero nadie me echara en falta, pero me es igual!-grito Goofy muy histérico poniéndose de rodillas, le agarramos fuertemente, él nos miró y nos dirigió una leve sonrisa.
-¿Y tus amigos que?¿Y el Rey?¿Crees que no te echaran en falta?¿Crees que ellos se irán por patas y dejaran tu cuerpo inerte en el campo de batalla? No, ni mucho menos. Se llenaran de rabia y atacaran como locos por conseguir la venganza por tu muerte. A ellos desde siempre les ha interesado saber que te preocupa en cada momento, entenderte y darte un hombro en el que llorar. Tu siempre los evitas con una sonrisa, para no preocuparles, pero eso lo empeora-dijo Airana, dejo descansar una mano, la movió un poco y siguió con su tarea de protegernos, Goofy nos miro, le asentimos con una sonrisa-Queremos que vivas tu propia vida, a la gente no le importara que ver como vives a tu manera, es mas, se alegraran de ver como disfrutas día a día tus sueños.
-Es cierto-continuo Donald-Muchas veces te queremos ayudar en lo que te preocupa, pero nos cierras las puertas a tu corazón. Déjanos que te consolemos por él más mínimo problema, ya veras lo bien que te sientes.
-Siempre nos tendrás contigo, da igual el rumbo que elijas-dije con una sonrisa-Pero haznos una promesa, se tu mismo, no nos ocultes nada, enfádate, ríete, ten miedo, muéstranos tu dolor, siempre estaremos allí cuando lo necesites.
Goofy empezó a llorar, no paraba. Sonaban los llantos por todo lo alto, habíamos llegado a él y, por fin, podía mostrarnos su tristeza sin ningún temor del que tuviera que preocuparse. Esbozábamos una sonrisa muy dulce, incluso Airana, que aun protegiéndonos, miraba hacia atrás, haciendo lo mismo que nosotros. Dejo de llorar después de unos minutos, movió la cabeza para secarse las lagrimas como podía, nosotros le ayudamos a limpiárselas con nuestras manos. Nos miro de nuevo, cuando le vi me sorprendí el cambio tan drástico que dio su rostro: sonreía dulcemente, era una sonrisa que jamás había visto en su cara, una sonrisa cálida que daba gusto mirar. Por fin lo hacia con el corazón, por fin nos mostraba su autentica sonrisa. Me recordaba mucho a Kairi cuando me dijo que no cambiara, su sonrisa dulce era muy cálida y expresaba toda su felicidad, ojalá pueda verla de nuevo pronto.
-Gracias...-dijo Goofy sin dejar de sonreír-Necesitaba oírlo de nuevo, necesitaba saber que nada había cambiado, que podía vivir sin que a nadie le importara, necesitaba saber que había alguien en el mundo que, aun teniendo esta apariencia deforme de mi raza, le importara mis sentimientos, mis preocupaciones...
Se levanto de un salto, tenia una sonrisa y unos ojos de seguridad absoluta. Ando hacia Airana, esta le miro sorprendida, pero no por ello dejaba de usar su campo de fuerza. Mi compañero puso su cabeza en el hombro de la chica, esta le miro, pero Goofy no se levantaba.
-Si tuviera brazos, te abrazaría-dijo Goofy, Airana se sorprendió mas mientras le miraba, el giro su cabeza y la miro-No sabes lo mucho que me has ayudado, tu y mis amigos, no sabéis cuanto...
-Te debía una-dijo Airana insegura, Goofy alzo su cabeza y se puso al lado de ella, después le hizo gestos con la cabeza para que se apartara-¿Qué piensas hacer?
-Pues voy a protegeros-dijo Goofy, me quede de piedra nada mas decirlo, ¿es que acaso no había aprendido nada?
-¿No has escuchado nada de lo que te he dicho?-pregunto Airana un poco cabreada, él negó con la cabeza sonriendo.
-Si, pero esta vez no moriré-dijo Goofy muy seguro-Derrotare a este perrazo para poder vivir con mis amigos mas aventuras, para poder conocerte mejor, para poder ver de nuevo al Rey con la cabeza bien alta por haber cumplido mi cometido... ¡os protegeré, lo he jurado, lo juro y lo jurare!¡Le derrotare y viviremos mas aventuras que nunca!
Nada mas decir eso, Goofy fue envuelto en una columna de luz muy brillante y cegadora. Era la misma que me envolvió en la Selva Profunda, la que me convirtió en chica, mas concretamente en Airana. En pocos segundos en que la columna apareció, volvió a desaparecer, pero no pude ver ninguna figura que se pareciera a la de mi amigo, solo la de una chica más bajita que yo. Se dio la vuelta, me quede asombrado por su belleza, no tenia nada que envidiar a Airana. Tenia su pelo negro recogido por una coleta roja, al que le brillaba con la luz del sol. Su piel era muy morena, sus ojos, negros como la noche, paralizaban a cualquiera. Su cuerpo era el de una niña, pero se podía decir que, por alguna razón, aparentaba mi edad. Vestía una camiseta sin mangas negras con llamas en la parte de abajo, unos pantalones ocres con muchos bolsillos y de campana. Sus zapatillas, bastante nuevas, eran blancas con motivos negros y amarillos y llevaba unos anillos bastante grandes como brazaletes y unos aros como pendientes. Portaba en una de sus manos un escudo con esa marca de dos círculos pequeños encima de uno más grande de color rojo, era el mismo que vi en mi sueño.
Nos guiño un ojo y miro de nuevo al frente, girando su escudo por el mango como si fuera una pelota de baloncesto. Mire a Donald, estaba con la boca abierta, no sabia si por la impresión de ver a Goofy transformándose en humano o por que había visto a una chica monisima. Mire a Airana, estaba estupefacta, se puso de rodillas, como si no se lo acabara de creer, sonriendo dulcemente mientras lloraba de nuevo, ¿seria esa chica a la que llamaba Hana?. Mire de nuevo al combate, Hades estaba mas que cabreado, la llama de su cabeza se volvió rojiza intensa y su piel se puso al rojo vivo. Chasqueo los dedos y Cerbero, cansado de lanzar tantas bolas de fuego, se lanzó al ataque. Hana salto muy alto hacia él, le dio a la cabeza de en medio un golpe muy potente con su escudo. Las dos de los lados la atacaron enseguida, pero ella, apoyada en su escudo, se abrió de piernas lanzando dos patadas simultaneas a sus contrincantes. La cabeza de en medio volvía a su ser muy mareada, Hana aprovecho y salto muy alto sujetando el mango con sus pies. Las tres cabezas abrían la boca y la cerraban mientras miraban hacia arriba indicando que ya estaban listas para atacar. Hana, en cambio, dio varias volteretas y soltó el escudo en dirección hacia abajo, provocando que la caída de su arma fuera más potente. Dio de lleno a la de en medio que, increíblemente, había enterrado su cabeza gracias a la potencia de la caída. Aterrizo dando mas volteretas sin hacerse nada y materializo su escudo en su mano derecha. Las otras dos cabezas disponibles, ya que la otra estaba inconsciente, empezaron a lanzar bolas de fuego a gran velocidad, ella se movía a velocidad vertiginosa mientras paraba todos los ataques con su escudo, su arma no se veía afectada por los ardientes fogonazos de los perros, con lo que tenia una mucha ventaja. Cuando las cabezas se cansaron de atacar de esa manera, Hana aprovechó y lanzó su escudo al aire y le dio una patada, saliendo disparada hacia la cabeza de la derecha. Después corrió, saltó, cogió su escudo al vuelo y le dio varios golpes bastante rápidos a la ultima que quedaba. Las tres cabezas estaban o mareadas o inconscientes, daba igual, era una ocasión perfecta para dar el golpe de gracia. Hana se alejo un poco de un salto, sujeto su escudo en alto con las dos manos, apuntando hacia el cielo y se concentró. Una luz verde salía de su interior y se transmitía al escudo.
-¡Prueba de tu propia medicina!-grito la chica, eran las voces de Goofy y de una de un tono más femenino las que hablaban. De repente, de su escudo salieron varias bolas de fuego muy parecidas a las de Cerbero y se empezaron a juntar. No eran parecidas, eran iguales, ¿cómo había podido crear ese tipo de magia? No tuve tiempo de respuestas, las bolas de fuego se unieron y formaron una mas grande. Con un solo golpe en el aire de la chica, la bola fue directa al Cerbero, creando una gran explosión. Era ensordecedor, más potente que las que hacia la mascota de Hades, la onda expansiva se llevaba conmigo, pero una mano me agarro. No podía ver quien era el que me ofrecía su ayuda, el polvo que se había levantado no me dejaba eso y no ver al Cerbero muerto por fin...
Bueno, gracias por los q m leen y opinen, espero que os haya gustado, por que, francamente, es uno de los capis q mas ganas queria hacer, y m ha salido como queria ^^. Solo deciros que opineis, sea la critica buena o mala, m ayudaran siempre ^^. _________________
<- Thanks Darkalv :3
| Un amante del fuego escribió: | | Procedamos a la quema de bienes ajenos |
| WK, experto en convencer a padres escribió: | "Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1408 Promedio por Día: 1.12
Ubicación: FanZone
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Publicado: 01 Apr 2006 10:21 pm
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Oh, muy bonito. Cuanto sentimiento . Llodadé mucho al proximo. xD, no lo haré, pero te ha quedado muy bien.
Espero que continues  _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”.
¡UNIOS AL LADO ABSTEMIO DE LA FUERZA! ¡HAY GALLETAS!
FanFics publicados:
Los Viajes del Trío
Los Hijos de la Organización
Las Cronicas de KHManiacs
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Zaphira
Great Heartless


Registrado: 18 Feb 2006 Mensajes: 282 Promedio por Día: 0.31
Ubicación: España (Salamanca)
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Publicado: 11 Apr 2006 12:21 am
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Son las 3 de la mañana y al fin he terminado de leerlo, si no hubiera sido por ti Yuffie_Chan no hubiera tenido la oportunidad de leer un fic tan fantástico como lo es éste. Escribes muy bien y se nota q le hechas mucho sentimiento y esfuerzo.
Y como te dije antes, no importa quien no opine de tu historia, lo q importa es los q lo hacen y te corrigen los fallos para que puedas repararlos.
Espero q pongas el capi 20 pronto pork no creo k pueda esperar tanto para la continuacion.
P.D.Eres una tia genial!!!!!!!!!!
saludos
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oceano
Shadow Ball


Registrado: 22 Sep 2005 Mensajes: 171 Promedio por Día: 0.16
Ubicación: no esta claro?xD donde haya agua en kh2
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Publicado: 21 Apr 2006 6:56 pm
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bueno, quanto sentimento eh? la verdad esque te ha quedado muy bonito todo.
P.D. no crees que es hora de pasar a otro mundo?
P.D.2 no has echo ni puñetero caso a hades XDDDDDDDD ya lo se, es por una buena causa, estba bromeando
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Yuffie-chan
Holy Shadow


Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.83
Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
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Publicado: 30 May 2006 10:34 pm
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Bueno, ya que se borro esto lo vuelvo a poner. De primeras, gracias a todos los que me leeis y opinais, dais significado a lo que escribo, y sobre todo a mi Beta y a DS, que siempre me apoyan ^^:
CAPITULO 20: El deseo de un mundo normal
El polvo no me dejaba ver nada, un silencio sepulcral por parte de los presentes invadia la zona, solo se oía el ruido del viento gemir. La mano que me agarraba tiro de mí, chocándome contra el que me ofrecía su ayuda. Me soltó y, con la misma mano, me rodeo la cintura y, de un salto, nos elevamos hacia el cielo. Cerré los ojos para que el polvo no me entrara en ellos mientras sentía como nos elevábamos rápidamente hacia el infinito. Cuando paramos, abrí mis párpados lentamente, observando poco a poco nuestra situación actual. Estábamos bastante alto, sobrevolábamos el Coliseo que recientemente habíamos arrasado por el combate que creía haber acabado. La mitad de los asientos derruidos, las puertas de los vestuarios estaban hechos añicos, la de trofeos casi se caía, aquella lucha había dejado el Coliseo en las ultimas. Mire a quien me había sacado del manto de polvo, Airana miraba con atención todo movimiento que se manifestara dentro del recinto. Un gorro azul fácilmente reconocible me indico que no estábamos solos, Donald estaba en la misma situación a la mía, hacia vanos intentos de escaparse de sus garras con las plumas de un tono rojo claro mientras hacia gritos molestos. Nos sujetaba como si fuéramos meros sacos de patatas, pero aunque nos quejáramos hasta que una persona normal dijera basta, ella no nos haría caso, estaba mas preocupada por su amiga que por nuestras tonterías. Mire hacia abajo, Donald hizo lo mismo, el polvo se había disipado, dejándonos ver como Hana que, con su reluciente escudo en mano, apuntaba de forma amenazante a Hades. Los dos se miraban muy serios, intercambiaban miradas amenazantes sin que ninguno pestañeara, pero Hades cedió y sonrió muy fríamente.
-Bueno, ha sido muy divertido, debemos de repetirlo de nuevo otro día-dijo Hades con tono burlón sin dejar de sonreír ni un instante, Cerbero estaba tendido en el suelo, inconsciente o muerto, no lo sabia, pero al fin había acabado esta pesadilla-Por cierto Airana, espero que estés satisfecha con lo que has hecho, por lo que te va a caer encima va a ser muy gorda.
-No te tengo miedo, ni a ti ni a Maléfica, así que haz lo que quieras, en mi contrato no especificaba que tenia que hacer todo lo que me mandarais, solo hacia mi trabajo-dijo Airana en tono burlón, Hades se rió con ganas.
-No me refería a eso, me refería a que te dirá tu amo cuando se entere de la boca de Maléfica que nos traicionas-dijo Hades, Airana cambio drásticamente su cara. Tenia miedo, la aterraba, ese nombre en clave la había alarmado, pero lo ocultaba como podía con una sonrisa. Hades se rió por todo lo alto, Airana le iba a responder, pero Hana lo hizo antes con un puñetazo que mando a Hades contra los asientos, haciendo un gran boquete.
-Vete o ya verán lo mucho que se van a reír tus compañeros al ver que una chica y un humanoide han podido contigo, estúpido-dijo Hana con un tono burlón. Un hilito de sangre brotaba de la cabeza de Hades, este se lo toco con una mano, tembloroso y se la miro asustado, desapareció en una llama gigante que emergió del suelo.
Airana aterrizo rápidamente, nos soltó bruscamente y fue a paso lento hacia Hana, esta se giro hacia ella. Airana se paro a unos metros de ella, sin decir nada, mirándose la una a la otra. Pero nuestra enemiga, como si no pudiera mas, salto hacia Hana dándola un gran abrazo, el impulso que dio fue tan grande que ambas cayeron al suelo. Las dos se abrazaban con fuerza mientras lloraban de felicidad, parecía que se hacían daño, pero eso no les importaba. Se apartaron y se pusieron de rodillas y, como si una fuerza invisible quisiera separarlas, se cogían bien de las manos.
-Hana... Por fin... Por fin te encuentro... Por fin puedo abrazarte... Por fin puedo sentirte cerca...-dijo Airana con lagrimas de felicidad mientras sonreía muy dulcemente, no pudo resistirlo mas y la abrazo de nuevo, esta vez, mas flojo-Has debido de sentirte muy sola.
-No, tranquila, al ser guardiana no estaba tan sola, tú si que lo has debido de pasar mal...-dijo Hana restregándose los ojos mientras su amiga la soltaba para mirarla de nuevo.
-Un poco... Pero ahora todo cambiara-dijo Airana sin dejar de sonreír.
-Si, solo tenemos que buscar a Helen y a los demás-dijo Hana mas alegre, ¿los demás?¿Había mas guardianes escondidos en cuerpos de seres vivos? Airana bajo la cabeza cambiando drásticamente su animo, Hana la miro preocupada-¿Qué pasa?
-A Helen la encontré, pero... -dijo Airana desanimada mientras miraba fijamente a Donald, este me miro preocupado y extrañado al mismo tiempo. Volvió a bajar la cabeza y apretó sus manos con fuerza.
-No puede ser, ¿quieres decir que todos...?-dijo Hana a punto de llorar esta vez de tristeza-No puede ser... ¿Todos han...?¿Todo ha...?
Nuestra enemiga asintió sin poder alzar mas su cabeza por culpa de la tristeza y el desanimo que la invadía en ese momento. Hana se llevo las manos a la boca e hizo lo mismo. Estaban por los suelos, como si todo hubiera acabado para ellas, como si todo diera igual por ese suceso. Airana levanto la cabeza muy segura y más seria que nunca, cogió de los hombros a su amiga y la zarandeo.
-No debemos de venirnos abajo, hay solución para todo, tranquila, se como podemos volver-dijo Airana. Hana, aun escuchando los ánimos de su amiga, no había cambiado en absoluto de animo.
-¿Trabajando con los que empezaron esto? Lo dudo mucho-dijo Hana con un tono muy serio mientras miraba el símbolo que portaba Airana en la camiseta, esta la soltó asustada y se toco el símbolo.
-Hana, veras... yo...-dijo Airana con una vocecilla mientras se apretaba el símbolo con mas fuerza.
-¿Por qué haces esto?-preguntó Hana muy enfadada-¿Piensas acaso que nos ayudaran? Deberías de estar con estos chicos antes que con esos sincorazones, ¿qué te ha pasado? Antes defendías aquello que creías correcto, pero aun sabiendo que esto no tiene buena salida, ¿continuas con ello?¿No puedes comprender que...?
-¡Basta!-gritó Airana cortándola mientras se levantaba de golpe, se tapo los oídos aplastándolos con fuerza-¡Tu si que no lo entiendes!¡Aunque te cueste entenderlo, esta es la mejor solución!¡No sabes cuanto he tenido que soportar para llegar hasta vosotras, no lo sabéis!¡Confía en mi, por favor, aunque no lo creas lo hago por vosotras y por toda la gente a la que dejamos atrás! Solo... Dadme más tiempo... Lo hago por vosotros.... Solo pido eso...
-Airana...-dijo Hana asombrada mientras también se levantaba, se acercó a ella y la abrazo, ella hizo lo mismo con mucha fuerza mientras derramaba las pocas lagrimas que le quedaban-Lo siento, no lo sabia, has sacrificado mucho por intentar recuperarnos, y esta es la prueba, tus alas. Debes de comprender que me choca verte con el enemigo, verte con quien destruyo todo cuanto amábamos... No pude creérmelo cuando te vi por primera vez después del suceso. Pero tranquila, esperare lo que haga falta para que estemos las tres juntas y volvamos a casa...
El tono de su voz cambió a solo tener una. Un pilar de luz envolvió el cuerpo de Hana sin soltar a su amiga. Ahora no veíamos a dos amigas reunidas entre lagrimas, sino a dos bandos enemigos, dos bandos que se hicieron grandes favores y que se lo agradecen en un solo gesto de amistad.
-Confiara en ti, tranquila, siempre me lo dice en sueños, siempre-dijo Goofy mientras la abrazaba con fuerza, ella parecía que se había percatado del cambio, pero aun así, no se movió-Gracias por todo lo que haces por nosotros, buscar a tus amigas es un gesto muy noble, sobretodo si sufres por su bienestar.
No me fije muy bien en él, pero cuando vi que sus extremidades volvieron sanas y salvas, me invadió una gran alegría. Donald también se percató, los dos juntamos las manos muy felices por su recuperación. Los dos abrazados estuvieron en la misma posición un rato, pero Airana lo chafó empujándole hacia atrás, estaba algo mosqueada.
-Ya me has sobado bastante, ¿contento?-dijo Airana cruzada de brazos-Ya solo te debo un favor mas, ya lo arreglaremos otro día, ahora me debo de ir para contar la mala noticia.
-La verdad, necesitaba hacerlo, de alguna forma tenia que haberte agradecido lo que has hecho por mí y por Hana-dijo Goofy rascándose la cabeza con su renovada mano mientras se sonrojaba.
-Recuerda que todo lo bueno que os pase por parte mía, es solo por ellas, a mi como si os caéis por un precipicio-dijo Airana con una sonrisa satisfactoria-Ahora me voy, pero recordad, no os saldréis con la vuestra.
Corrió por la arena preparando sus alas y alzó el vuelo, cogió algo de uno de los asientos, algo que brillaba a la luz del sol y se fue. Donald y yo no pudimos evitarlo y cogimos cada uno un brazo de nuestro compañero, las estiramos bien fuerte para asegurarnos que estaban bien solidificadas.
-Parad, me hacéis daño-dijo Goofy muy alegre, los dos le hicimos caso con el mismo estado de animo. Cogí el bastón de Donald y le di en la cabeza bien fuerte-¡Ay!¡Para ya!
-Esto por hacerte el héroe y sacrificarte por nosotros-dije con una sonrisa satisfactoria mientras Goofy se tocaba la parte afectada-¡Casi te quedas sin brazos!
-Vale, vale, lo siento...-dijo Goofy con una vocecilla, Donald y yo le rodeamos el cuello y los tres sonreímos.
-Bien, ¿qué hemos aprendido hoy?-dijo Donald usando una de sus manos de micrófono, de la misma forma se lo coloco cerca de la boca de nuestro compañero.
-Que... he de preocuparme mas de mi vida y vivir al máximo cada día-dijo Goofy muy seguro. Los dos le asentimos y le soltamos.
-Bueno, después de ver que has aprendido la lección, vayamos a donde esta Fil, tenemos que contarle nuestra gran proeza-dije muy satisfecho, el haber derrotado a un enemigo tan difícil me daba grandes ánimos.
Después de este emotivo momento, volvimos a la sala de trofeos, donde misteriosamente estaban Fil, Hércules y Cloud, este ultimo aun inconsciente.
-¿Has visto Fil?¡Hemos derrotado a Cerbero!-grite nada mas entrar por la puerta-No nos digas ahora que somos unos debiluchos, que si somos vagos, etc
-Ya, claro, buen trabajo-dijo Fil mirando a Herc, este miraba hacia otro lado con cara de no saber nada-Pero por mucho que mates a cientos de monstruos míticos, no has movido el pedestal.
-Bah, eso esta chupado-dije estirando mis dedos y mis brazos. Me puse delante del pedestal y comencé a empujar. Pero nada, no se movía ni aunque le suplicara por mis adentros que lo hiciera. Cuando iba a rendirme, por alguna razón, sentía que el pedestal se desplazaba hacia delante. Note la presencia de dos sujetos, me gire a ambos lados para ver quien me ofrecía la ayuda, mis compañeros empujaban con todas sus fuerzas, en ese momento comprendí algo muy valioso: la fuerza de la amistad mueve obstáculos, incluso, los destruye, seria algo que seguro me ayudara en toda mi aventura.
Dejamos de empujar, una luz procedente del suelo descubierto nos llamo la atención, era un pequeño dibujo de una cerradura que se volvía cada vez más brillante. Materialicé mi llave y, apuntando hacia el dibujo y con el rayo que salía de mi arma, cerré la cerradura de ese mundo. Fil nos pregunto que que habíamos hecho, pero nos hicimos los suecos haciendo que no le escuchábamos.
Después de un rato, Fil, subido al pedestal, leyó un papel certificando en el que especificaba que, éramos héroes principiantes, en ese momento tuvimos que sacar rápidamente a Donald para que su ira no destruyera mas el Coliseo de lo que estaba, no sin antes recibir unos cuantos consejos de Herc para nuestro entrenamiento para llegar a ser auténticos héroes. Quería despedirme de Cloud, pero no le veía por ninguna parte de la sala, por lo que lo deje estar. Salimos fuera mientras nos despedíamos de nuestros amigos con la mano, pero un hombre rubio, con los pelos de punta y mirada respetable nos impedía el paso al estar sentado cerca de la puerta principal.
-Esto... ¿Cloud?-dije llamándole la atención-No estoy muy seguro si es cierto pero... Tu trabajabas para Hades, ¿no?
-Así es-dijo Cloud mirándonos de refilón.
-¿Por qué?-pregunte muy alarmado-¿Qué te ofrecía Hades, el señor del infierno, que no te podíamos aportar los demás?
-Él sabia el paradero de alguien a quien necesito encontrar desesperadamente-dijo Cloud muy serio-Me prometió que si le ayudaba, él haría lo mismo, me ayudaría a encontrarle, pero lo único que he hecho a sido perder mi luz, y ahora, estoy sumido en la oscuridad, intentando encontrarla.
-Yo también la estoy buscando-dije en el mismo tono que él, Cloud me miro interesado.
-¿Tu luz?-dijo Cloud, asentí muy seguro, este soltó una sonrisita. Me extrañe verle sonreír, aun así no perdía el respeto que mostraba-Entonces toma-dijo levantándose y quitándose la arena.
Sujetó con una mano mi muñeca y con la otra puso algo en mi mano agarrada. Lo mire, era una especie de esfera azulada. Cloud se alejaba poco a poco hacia la sala de trofeos casi derruida, pero por alguna razón quise pararle.
-¡Eh, Cloud!¡A ver si luchamos otra vez!¡Pero sin trampas ni trucos fantásticos!-grite con fuerza mientras elevaba mi regalo hacia el cielo con la mano.
-Creo que paso-dijo Cloud mirando hacia atrás mientras sonreía. Siguió su camino y entro en la sala, yo, con la esfera en mi mano, abrimos entre los tres la puerta y nos dirigimos hacia la nave. Nos costo verla al principio, pero al ver una extraña montaña de arena, supimos en seguida que habíamos llegado. Buscamos la entrada, Donald se ponía ya histérico de no encontrarla, Goofy y yo lo mismo, pero de sus gritos molestos. Al cabo de media hora, ya podíamos entrar a nuestro confortable vehículo estelar, subí corriendo las escaleras, me dirigí a mi habitación y me eche en mi cama. Cerré los ojos, estaba tan a gusto allí, pensé en todo lo que ya dejaríamos de hacer: no tendríamos que levantarnos mas temprano a matarnos de cansancio e intentar salvar nuestro pellejo, no tendríamos que dormir mas en hamacas incomodas, no tendríamos que aguantar a Fil aun echándole en esos momentos de menos... Estaba en mi casa, era una nave, pero para mí era como un hogar, un hogar al que le faltaba dos personas importantes, dos personas a las que les echaría en falta hasta en mi sueños mas preciados...
Escuche como el mar chocaba con la orilla mientras las gaviotas que, sobrevolando la tierra donde estaba echado, cantaban al son del mar salado. La brisa me daba en la cara levemente, dejándome una sensación agradable. Moví los dedos de mis manos poco a poco, sentí la suavidad de la tierra árida en ellos y como podía introducirlos. No estaba echado, sino sentado, estaba apoyado en algo duro y sólido. El sol no me daba, una sombra me ocultaba de la vista de aquella esfera caliente. Abrí por fin los ojos, despacio, sin prisa alguna, cuando lo hice, la figura que estaba en frente mía se reía, probablemente de mi cara dormida. Se me caía la baba por uno de mis lados, me limpie despacio mientras que con la otra mano me restregaba los ojos. No era un sueño, era ella, no podía ser, la chica pelirroja que tanto estaba buscando estaba en frente mía, riendo dulcemente para mí, mientras se pasaba el pelo por la oreja.
-¿Kairi?-pregunte sorprendido sin aun poder creérmelo.
-Ya estas haciendo el vago de nuevo, así no terminaremos los últimos retoques de la barca-dijo Kairi arqueando una ceja mientras sonreía.
-¿Ya se ha despertado la bella durmiente?-pregunto alguien que estaba detrás suya, la voz la reconocí al instante, no podía ser, no podían ser ellos.
-Si, ahora le pondré trabajo Riku. Venga, levántate, hoy teníamos que haber salido, y solo piensas en dormir, ¿no sabes lo importante que es este viaje?-pregunto Kairi algo mosqueada mientras cruzaba los brazos. No podía ser, ¿todo lo que había vivido fue un sueño? La tormenta, la extraña desaparición de mis amigos, conocer a Leon y a los demás, recorrer aventuras con Donald y Goofy... ¿todo...fue un sueño?
-Bueno, voy ultimando las cosas, Sora, busca algo mas para comer mientras lo termino todo-dijo Riku mientras se alejaba por el lado derecho.
-Mientras te levantas voy a inspeccionar con Riku la balsa-dijo Kairi mientras se limpiaba la arena de su falda. Justo cuando se iba a disponer a correr, me levante rápidamente y sin pensar lo que hacia, la abrace por detrás. Kairi no se movía, miro hacia atrás sorprendida, yo la miraba apoyándome en uno de sus delicados hombros con mucha tristeza. La solté lentamente y se volvió hacia mi | | | | |