Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1375 Promedio por Día: 1.12 Ubicación: FanZone
Publicado: 05 Dec 2005 7:43 pmTítulo del mensaje: Los Viajes del Trío
“Kairi, ¿recuerdas lo que te dije antes? Volveré. ¡Te lo prometo!”
“¡Sé que lo harás!”
Las estrellas. ¿Por qué veo las estrellas? Bueno, derroté a Ansem, así que los mundos tendrían que haber vuelto y, por tanto, hay estrellas. Pero…
“¡Pluto! ¡Vuelve!”
Perseguíamos a Pluto, el perro del Rey Mickey, pero…
¿Qué hago tirado en las frías calles de Ciudad del Paso?
Los Viajes del Trío
Me intentó levantar, pero tengo los músculos muy cansados. Apenas puedo ponerme de rodillas y menos aun llamar a nadie.
-¿Donald? –hablo como puedo- ¿Goofy?
-Todavía están inconscientes –dice alguien a mi espalda.
Es un tipo encapuchado con un abrigo completamente negro. Apenas puedo verle la cara.
-Tu… estabas en Bastión Hueco…
-No era yo. Pero somos muchos.
-¿Qué eres? ¿Un Sincorazón? ¿Ansem?
El desconocido se ríe.
-Soy más que un Sincorazón, niño. Y Ansem ya no está. Tu le derrotaste, ¿te acuerdas?
-Por supuesto que si.
-¿De que más te acuerdas?
-Pues… cerrar la Puerta del Reino de Corazones, seguir un largo camino y… ¡Un momento! ¡No tengo que darte ninguna explicación a ti! Ni siquiera sé quien eres.
-Soy un Sincuerpo. Trabajo para la Organización.
-¿Un Sin qué? ¿Organización?
-Yo no tengo un cuerpo real. Lo que ves es una mera cáscara de lo que fui.
-Vale, no lo he pillado, pero lo que si quiero saber es como me has podido traer a Ciudad del Paso si las barreras entre mundos han vuelto.
-Las barreras… es verdad, no me acordaba que para ti no ha pasado el tiempo.
-¿Qué quieres decir?
-Sora… Elegido… Han pasado dos años y medio desde que desapareciste. Las barreras han vuelto a caer.
Eso… era más de lo que podía asimilar.
-Venga ya. Si hace un momento corría persiguiendo a un perro en un lugar remoto y… Bueno, en caso de que eso sea cierto, ¿dónde he estado todo este tiempo?
-Lo descubrirás… con el tiempo –entonces se dio la vuelta y comenzó a marcharse- Por cierto, estás en Ciudad Ocaso, Elegido. Buena suerte, nos volveremos a ver.
-¡Espera!
Pero era tarde. El Sincuerpo se esfumó en una bola de oscuridad. Al mismo tiempo, Donald y Goofy se despertaban.
-Que bien he dormido –dijo Donald mientras bostezaba-. Un momento, ¿donde estamos?
-En Ciudad Ocaso –dije.
-¿Eso donde es? –preguntó Goofy.
-Ni idea.
Les conté todo lo que me había contado el Sincuerpo, incluyendo que las barreras seguían abiertas y que habíamos pasado más de dos años desaparecidos.
-Eso no puede ser –dijo Donald-. ¿Y según ese tío hemos pasado tanto tiempo durmiendo, o algo así?
-Eso no me lo ha dicho, pero me daba muy mala espina. Además creo que era muy fuerte; lo he podido sentir incluso estando tirado en el suelo.
Cuando por fin pudimos levantarnos empezó a surgir gente de todas partes. Parecía gente normal, no esos como se llamen. Estaban bastante atareados, seguramente iban a trabajar o a hacer la compra.
-Sora –me dijo Goofy-. No encuentro mis armas.
-Yo tampoco –dijo Donald.
-Y mi Llave Espada no aparece. Esto es muy raro.
Andamos por las atiborradas calles, nadie parecía prestarnos ninguna atención. Fuimos hacia el norte, no sé porque, pero algo me decía que debiamos ir en esa dirección. Llegamos a una gran mansión que tenía la puerta abierta, así que nos metimos dentro. Por dentro estaba llena de artilugios de todo tipo. Ibamos distraidos cuando llegamos a una gran sala con un sombrero azul en un pedestal.
-Ese gorro irradia mucho poder –dijo Donald-. ¿No lo sentís?
-Es normal –dijo alguien a nuestra espalda; era un hombre mayor con una larga tunica azul; mientras avanzaba el gorro flotó en el aire hasta su cabeza-. Soy Zaratustra, uno de los ocho Hechiceros Supremos de esta realidad. Y no habeis llegado aquí por azar. El destino ha querido que vinierais a mi presencia. Tú, Elegido de la Llave Espada, estas destinado a grandes cosas.
-Me sorprende que sepa tantas cosas de mi –le dije un poco entrecortado-. Pero ya que sabe tanto, ¿podría decirme donde está mi Llave Espada?
-Has estado fuera demasiado tiempo. Tus obligaciones tuvieron que cesar, pero no por ello has perdido tu arma. Extiende tu mano, Elegido, y comprobarás que todavía tuyo es el poder de blandir el arma definitiva.
Estiré el brazo no muy convencido, pero sentí que el poder se arremolinaba en mi interior y mi mano se cubrió de un gran brillo. Al instante siguiente mi Llave Espada volvió a mi.
-Y ahora que has recuperado tu poder, Elegido, tu destino te aguarda. Debes partir de este mundo. La cerradura de momento está a salvo todavía.
De alguna forma nos hizo salir enseguida y nos encontramos de nuevo entrando en la ciudad, que de nuevo parecía desierta.
-¿Y qué haremos ahora? –me preguntó Donald.
-Ni idea.
-Quedarnos a hablar no va a servir de mucho –dijo Goofy-. Deberíamos ir a por una nave y seguir con la labor que llevamos sin atender tanto tiempo.
-¿Para qué? –dije-. Que las barreras ya no estén no quiere decir que ya no haya Sincorazón.
Nada más decir esta frase, un montón de Sincorazón aparecieron a nuestro alrededor.
-Tuviste que hablar, ¿verdad? –dijo Donald.
-Bah –dije-. Hemos vencido a Ansem. A estos nos los comeremos con patatas.
Entonces salté a por ellos, pero en una fracción de segundo se unieron para formar un solo Sincorazón de tres metros de alto. Intenté golpearle, pero simplemente con mover el brazo me lanzó hacia donde me hallaba antes.
-Vale, primero habrá que pelar las patatas.
Pero, de alguna manera, en una fracción de segundo, el Sincuerpo apareció delante de mi y pasó a través de mi.
-Elegido –oí en mi cabeza-. Has pasado bastante tiempo sin moverte en el combate. Pero te hago un regalo en nombre de la Organización. Un poder que quizá necesites para enfrentarte a nosotros, pues somos tus enemigos. No tengas piedad al enfrentare a tus enemigos y serás el ser más poderoso del cosmos.
Cuando esto pasó, una luz surgió del suelo e impulsó a Donald y a Goofy hacia mi. Lo ultimo que vi antes de que mis ropas cambiaran de color fue al Sincuerpo observando a lo lejos.
Mis ropas se volvieron de un color rojizo y en mi mano izquierda apareció otra Llave Espada. Me sentía bien. Y fuerte, capaz de comerme el mundo si quisiera. A más velocidad de la que creía que podía correr, avancé contra el Sincorazón. Tentáculos de oscuridad surgieron hacia nosotros, pero lancé las llaves y estos desaparecieron en un parpadeo. Volví a llamar a las espadas, que aparecieron instantáneamente en mis manos y saltamos hacia su cabeza, la cual cayó a los pocos instantes por el suelo disolviéndose junto a el resto del cuerpo.
-Impresionante –dijo el Sincuerpo-. Sin duda alguna, con el tiempo serás una amenaza contra nosotros. Lastima que mi Señor no nos permita tocarte de momento.
-¿De que estás hablando? –dije, aunque mi voz parecía un poco distorsionada.
-Lo entenderás con el tiempo. Tendrás una nave gummi a tu disposición dentro de unas horas. Ahora duerme.
Entonces me sentí muy cansado y sentí como me derrumbaba en el suelo.
Y recuerda, Elegido. Has seguido el camino de la luz, pero hasta la luz, utilizada mal, conlleva hacia la destrucción. No solo existen los Sincorazón de la oscuridad; desconfía de ella. Pero recuerda que la oscuridad es paciente y traicionera. Está en todas partes, al igual que la luz, pero la luz más brillante proyecta la sombra más oscura. Tu camino no es el equilibrio, pero para esa tarea ya está el futuro. Y recuerda que, con el tiempo, tú abrirás la Puerta.
Unas horas más tarde me levanté con un fuerte dolor de cabeza. A mi lado estaban Donald y Goofy. También había una nota con unas llaves de una nave gummi y algo de dinero. Con el dinero fui a una tienda de ropa a comprarme algo que fuera de mi talla, una ropa de color negro muy parecida a la que llevaba antes. También me corté un poco el pelo y compré medicinas y algo de comida, junto con un bastón de mago y un escudo para Donald y Goofy.
Una vez que Goofy y Donald se despertaron, nos dirigimos hacia una nave gummi que había en una pista de aterrizaje y partimos de allí, rumbo a las estrellas. _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”. ¡UNIOS AL LADO ABSTEMIO DE LA FUERZA! ¡HAY GALLETAS!
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Ultima edición por Dark Sefirot el 12 Jul 2007 11:52 pm; editado 1 vez
Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1375 Promedio por Día: 1.12 Ubicación: FanZone
Publicado: 05 Dec 2005 7:47 pm
Bien. Los hechos que aquí se narran se podría considerar (copiando la afirmación de Locke_Artema) mi vista de Kingdom Hearts II. Aunque, tecnicamente, es incorrecta esta afirmación, pues, por alguna razón, en mi cabeza no entra que lo narrado pueda pasar por ningun motivo.
Sin embargo, si podría llamarlo 'Mi versión ideal de KHII'. Todo lo aquí narrado sale directamente de lo más profundo de mi ser. Habría puesto un monton de cosas, en vez de esto, pero no podía explicar bien lo que sentía sobre el asunto.
Los que me leiais antes os podeis preguntar el porqué vuelvo a publicarlo. La sencilla razón es adoptarlo a mi sueño. Cuando lo cree, Los Viajes del Trio no tenían la finalidad que tienen ahora; por motivos de verguenza personal no los diré. Tanto me avergüenzo que decidí cerrarla y empezarla de nuevo, quitando las partes y dialogos que sobraran o no mejoraran nada. Y es esto. Espero que los nuevos dialogos y situaciones gusten. Tranquilos que el final será el mismo.
Opinad _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”. ¡UNIOS AL LADO ABSTEMIO DE LA FUERZA! ¡HAY GALLETAS!
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Ultima edición por Dark Sefirot el 22 Dec 2005 11:51 pm; editado 2 veces
Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.86 Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
Publicado: 05 Dec 2005 7:54 pm
Q bien q al final lo hayas hecho ^^, t ha quedado muy bien, espero q sigas con el y lo termines (pero espero que sea dentro de muuuuucho tiempo, quiero ver otra vez como escribes ^^). _________________ <- Thanks Darkalv :3
Un amante del fuego escribió:
Procedamos a la quema de bienes ajenos
WK, experto en convencer a padres escribió:
"Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1375 Promedio por Día: 1.12 Ubicación: FanZone
Publicado: 07 Dec 2005 12:23 am
II
Hadleys Hope
-Oye, Sora. ¿Donde demonios estamos?
-No lo sé, Goofy -respondí-. Pero esto está más árido que Agrabah.
-Y oscuro -añadió Donald.
Habíamos aterrizado en un planeta árido, oscuro, frió y apenas parecía tener vida. Solo había un grupo de refugiados de otros mundos, que habían llegado después que los Sincorazón destruyeran sus mundos de origen.
-Al menos, con mi ropa negra, no se me notará mucho -dije.
-Primero, deberíamos buscar la cerradura de este mundo, antes de que algún Sincuerpo, si resulta que hay alguno, venga a abrirla y desaten a los Sincorazón -dijo Donald.
-Tienes razón -dijo Goofy-. ¿Pero donde puede estar esa dichosa cerradura?
-¿Cerradura? -preguntó alguien a nuestra espalda. Al darnos la vuelta, vimos a una mujer de pelo negro rizado, con un traje de mecánica-. ¿Buscáis la cerradura?
-¿Quién eres? -pregunté.
-Que modales. Soy la ex-teniente de vuelo Ellen Ripley. Ripley para la gente. ¿Eres el elegido de la Llave-Espada?
-Soy Sora, y ellos dos son Donald y Goofy.
-Vaya pinta. Pero he visto seres mucho peores. De todas formas, creo saber donde está la cerradura, pero no os va a gustar.
-¿Hay Sincorazones? -preguntó Goofy.
-Peor.
Pero antes de que Ripley hablará, hubo un grito. Cuando giramos la cabeza, vimos a una mujer que llevaba a un hombre a cuestas. El hombre tenía algo pegado a la cara, una especie de pulpo huesudo con cola. Cuando llevaron el hombre ante Ripley, está le disparó a la cara y al pecho.
-¡¿QUÉ HACES?! -le grité, sacando mi Llave-Espada.
-Ese hombre lleva un organismo alienígena que, en caso de que se le implantara, nacería un ser horrible de dos metros de alto, sangre ácida, y un metabolismo que hace que se adapte al terreno -dijo una voz a por detrás mío-. Su perfección estructural solo se compara con su hostilidad.
El hombre que lo había dicho era un hombre canoso, con un traje parecido al de Ripley y, al parecer, amigo suyo.
-Este es Ash, oficial científico.
-Tanto gusto -respondí-. Soy Sora, y me gustaría saber que es eso que ha echo que un hombre muera.
-Eso luego -dijo secamente Ripley-. Ahora hay que resguardarse; está anocheciendo.
Entraron en unas casas de algún material metálico bastante resiste para resguardarles del frió; y menos mal, pues empezaba a hacer un frío espantoso.
-¿Y esas criaturas -empezó Donald-, tienen nombre?
-¿Podrías intentar vocalizar, por favor?
-Qué como se llaman -le tradujo Goofy, mientras Donald se enfadaba.
-Por aquí les llamamos simplemente aliens -dijo Ripley mientras bajaban por un túnel hasta llegar a una sala central con cinco personas alrededor de una mesa circular.
-Chicos -elevó Ripley la voz para llamar la atención-; esos son Sora, Donald y Goofy; Sora es el portador de la Llave-Espada. Sora el hombre con pinta de militar de ahí es el cabo Dwayne Hicks -señaló a un hombre que, en efectó, era militar-; la niña rubia es Newt -una niña rubia de unos doce años-, a su lado está Bishop -un hombre alto que parecia enfadado-, Analee Call -una joven de pelo corto- y el que está más al extremo es Dillon -era un hombre de piel oscura, calvo, con gafas, y una cruz colgando del cuello-. Los siete intentamos librar este mundo de esa plaga de cabrones que infectan todos los mundos que estén al alcance de sus garras.
-Pero... -empecé a decir, cuando sonó una alarma.
-¡Nos atacan!
-¡Newt, ve a los conductos de ventilación! -gritó Ripley- ¡Hicks, Bishop, Call, coged las armas! ¡Dillon, tú y Ash proteged a los niños!
-Confía en nosotros, hermana -le dijo Dillon.
-Ripley, nosotros queremos ayudar también -dije.
-Estas criaturas no son para principiantes, Sora -le dijo Call-. No dejes de pelear con cada uno que te encuentres. Si te cogen, te llevarán hasta su Reina.
-¿Su Reina? -dijo extrañado Goofy.
- ¡Ya basta de hablar! -dijo Hicks- ¡Hay que aplastarlos!
Salimos corriendo hasta la superficie; al abrir la puerta no había nada, el silencio era sepulcral. Donald se acercó un poco hasta una estatua de piedra ... y esta le dio un zarpazo. Cuando me giré vi a una criatura de más de dos metros de alto, con una cabeza larguísima, dientes y garras afilados, una cola enorme y sin ojos aparentes. Antes de que Donald se pudiera echar una poción, la criatura saltó hacia él. Rapidamente conjuré un hechizo de fuego que lanzé contra el alien; el impacto le lanzó a tres metros de distancia, pero nada más tocar el suelo, la criatura se levantó, y enseñó sus dientes. De detrás de él salieron una docena más de aliens que se lanzaron contra el grupo. Mientras que Ripley, Bishop, Call y Hicks atacaban con sus rifles desde lejos, Goofy, Donald y yo luchabamos cuerpo a cuerpo; observé que eran muy fuertes y resistentes y que su ferocidad era tan increíble como su velocidad.
Entre las garras y la cola del alien, Goofy lo tenia muy crudo contra ellos. Nos percatamos de que era verdad eso de que tenían la sangre ácida, cuando le corté el cuello a uno y la sangre del bicho me salpicó el pantalon, que enseguida empezó a humear, y pronto llegaria la piel. Mientras me echaba una poción en la pierna, ví como un alíen derribaba a Hicks, que, sin querer abrió fuego contra Call; esta cayó al suelo, aparentemente muerta. Rápidamente, expulsó al alien que tenía Hicks encima y se aproximó a buscar el pulso a Call, pero no lo encontró. El estar distraído hizo que no viera como un alien se aproximaba desde un edificio; cuando se dio cuenta, vio que el alien estaba a tres metros de él y le sacaba una lengua asquerosamente larga y con dientes. Antes de que el alien atacara, lleno de rabia, salté y empezé a darle golpes hasta que la pared se resquebrajó y lo atravesé con la llave-espada. Aunque ya estaba muerto seguí dándole patadas.
-Tranquilo, Sora -me dijo Ripley-. Esos cabrones ya no molestarán más, de momento.
-¿Cómo puedes estar feliz? -le dije enfadado- Call ha muerto.
-Creo que no -dijo Call muy dolorida. De las heridas salía un liquido blanco.
-¿Eres -dijo Goofy- un robot?
-Preferimos el termino "persona artificial" -dijo Bishop.
-¿Tu también? -pregunté.
-Ash también lo es -dijo Ripley.
-¿Por que nadie me lo dijo? -pregunté indignado.
-No preguntaste -dijo Hicks.
-¿Creeís que a cada mundo que llego digo "¡Eh, alguien es un robot!"? -pregunté enfadado.
-"Persona artificial", por favor -le corrigió Bishop.
-Me da igual -dije-. Bueno, calmémonos. ¿Donde está la cerradura?
-Creemos que en una nave a veinte kilometros de aquí -respondió Ripley.
-Dijiste antes que no era un sitio agradable. ¿Por qué?
-Porque allí está el nido.
-¿Que nido? -preguntó Goofy.
-El nido -dijo lentamente Hicks mientras se llevaba a Call- donde la Reina alien pone los huevos.
-¿Eso es malo? -preguntó Goofy.
Mientras Ripley cogía recursos y munición, yo ayudaba a arreglar un vehículo todoterreno con Hicks.
-¿Hicks, como llegasteis aquí? -pregunté.
-Es un poco largo de decir. La primera vez que las barreras separaban los mundos dejaron de existir, yo era militar en mi mundo y salíamos a investigar por el espacio. Un poco antes de que los mundos se separasen de nuevo, encontramos a Ripley y a Ash en una nave a la deriva. Unos años más tarde, los muros desaparecieron de nuevo y... el resto lo debes conocer.
-¿Los Sincorazón?
-Exacto. Llegamos aquí, vino más gente y fundamos esta ciudad, Hadleys Hope.
-¿Cuanta gente vive aquí?
-Unas ciento cincuenta personas.
Dentro, Donald y Goofy ayudaban con la munición.
-¡Cuac! ¿Qué ha sido eso? -gritó Donald.
-¿El qué? -preguntó la niña Newt.
-¡Algo me ha rozado la pierna! -bajó la cabeza y vio a un gato naranja- Largo, bicho -le gritó.
-Es Jonesy -dijo Ripley-. ¿No te gustan los gatos?
-Para nada.
-A mi me parecen monos -dijo Goofy.
-Tu calla, bufón -le soltó Donald.
Newt soltó una risita y se fue a ayudar a Call, que aun estaba muy débil. Mientras, Dillon iba rezando mientras cargaba cosas, pero se paró delante de Donald.
-Buena suerte, hermanos. Que el Señor esté con vosotros cuando las bestias del infierno se crucen en vuestro camino.
-Bah, no nos hace falta ninguna religión. Yo, con mi magia, puedo con todo.
-La brujería es pecado -le informó Dillon.
-Para usted, seguro que sí, pero yo no creo en paparruchas -y se marchó, pero se tropezó y dio de bruces con el suelo.
-¿Y ahora lo crees, hermano?
-Bah.
-Perdone, señor Dillon -les interrumpió Goofy- pero tiene una especie de tatuaje en la nuca.
-Es una marca -le dijo Dillon-. Suelen tener esa marca los que residan en Fiorina 161.
-¿Es un balneario? -preguntó Goofy con curiosidad.
-Es una prisión de máxima seguridad.
El todoterreno avanzaba a gran velocidad a través del duro paisaje, que cada poco tramo habia alguna roca del tamaño del vehículo. Según Ripley, tardarían media hora en llegar hasta el nido. "¿Como sería una reina alien?", me preguntaba; los aliens normales eran enormes, muy veloces, fuertes y duros. La reina debía ser dos veces más grande que los normales.
-En realidad -nos aclaró Bishop-, no sabemos como es una reina. Solo pensamos suposiciones de como se reproduce un alien, y parece que lo más lógico era una reina que pusiera los huevos.
-Pero casi siempre -dijo Hicks- en los insectos, la reina es mucho más grande e inútil que las demás. Esperemos que sea el caso en esta situación.
-Eso espero -dijo Donald.
Nadie se fijó en la diminuta mano que se escondía de la vista en la parte de atrás, escondiendo el pelo rubio debajo de ellos. En lo que sí se fijaron fue en las criaturas que salían del suelo, negras como el carbón.
-¡Sincorazón! –gritamos todos. _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”. ¡UNIOS AL LADO ABSTEMIO DE LA FUERZA! ¡HAY GALLETAS!
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Ultima edición por Dark Sefirot el 12 Jul 2007 11:52 pm; editado 2 veces
Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.86 Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
Publicado: 07 Dec 2005 6:39 pm
Esta mazo bien!!!! Sigue asi queremos mas, mas, MAS!!!! :zana: XD _________________ <- Thanks Darkalv :3
Un amante del fuego escribió:
Procedamos a la quema de bienes ajenos
WK, experto en convencer a padres escribió:
"Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1375 Promedio por Día: 1.12 Ubicación: FanZone
Publicado: 10 Dec 2005 5:47 pm
III
-¡Hay que pelear! -dije, y salté del vehículo. Donald y Goofy me siguieron.
Los Sincorazón, como siempre, cambiaban dependiendo del mundo. Estos eran como las sombras normales, pero atigrados; y eran más fuertes. Pero yo también lo era, y me aproveché de ello barriendo el suelo con ellos. Ripley y los demás también se bajaron, pero parecía que sus armas no eran efectivas contra los Sincorazón. Les lancé la Llave Espada a un grupo de Sincorazón que iban a atacar a Ripley y los destrozó de un golpe.
Parecía que algo terrible iba a pasar, pues cada vez salían más Sincorazón. Golpeé, arrojé mi Llave, conjuré hechizos, pero los Sincorazón salían saliendo.
-Esto no parará hasta que sellemos la cerradura –dije algo cansado -. Montémonos en el coche y salgamos de aquí.
Todos obedecieron y se metieron dentro, pero se dieron entonces cuenta de que los Sincorazón habían desaparecido, pero los Aliens llegaban. Se subieron encima del coche y empezaron a destrozarlo. Uno de ellos abrió un agujero en el coche y se llevó algo de la parte trasera.
-¡RIPLEY!
Todos miraron para atrás, y vieron al alien llevarse a un bulto. De este le caía un largo pelo rubio
-¡NEWT! ¡NEWT! -gritó Ripley. Cuando se bajaron del coche, los aliens se habían ido- ¡No! ¡Malditos cabrones! ¡Os mataré a todos, hijos de ...
-Tranquila, Ripley -le dijo Bishop-. Sabemos con certeza que a los que capturan los cogen como anfitriones. Pero hasta entonces no los matan -hizo una pausa-. Además, el nido está a menos de quince minutos. Podríamos llegar antes que ellos.
Resignada, Ripley subió al coche. Tras diez minutos, llegamos a un valle donde estaba una gigantesca nave espacial.
-¿Qué diablos es eso, Ash? -preguntó Hicks.
-Parece ser una nave alienígena. Y vieja, al parecer.
-Ya nos hemos dado cuenta. Venga, bajemos.
La nave parecía desierta; las paredes parecían hechas de hueso y habia una niebla que no dejaba ver nada.
-Yo lo remediaré -dijo Donald-. ¡Luz!
De la punta del bastón de Donald salió un haz de luz que hacia que se viera algo mejor el camino.
-¿Cuando has aprendido ese hechizo, Donald? -pregunté.
-Lo aprendí de Merlín, en Ciudad del Paso, hace unos años. No te lo enseñé porque no me parecía importante un hechizo que da luz.
-Venga, menos parloteo -dijo Ripley enfadada. Después de diez minutos caminando, llegaron por tercera vez a un pasillo que daba a otros y nos dimos cuenta que nos habíamos perdido-. Será mejor que nos separemos.
Y así, Donald, Goofy y yo nos fuimos por un lado, Hicks y Ripley por otro, y por el último camino fueron Ash y Bishop.
Jo, esto es más lioso que Bastión Hueco -exclamé, cuando pasaron por el mismo pilar por cuarta vez.
-¡Estoy hasta el pico! -gritó Donald- Aquí ni hay nido, ni hay reina-bicho, ni la cerradura de las narices.
-Tu no tienes nariz -le dijo Goofy.
-A veces creo que me vais a volver loco los dos -suspiró Donald.
-Shh -les corté-. ¿No oís algo?
Del techo apareció Hicks.
-¿Hicks? ¿Cómo... –empecé, pero enseguida me di cuenta de que una cola extremadamente afilada le atravesaba el torso. De repente, docenas de aliens salían de las paredes. Cogí rápidamente la llave espada y atravesé con ella al primer alien que me encontré; por suerte, la llave espada no se deshacía por el ácido de la sangre. Goofy les paraba con el escudo, y Donald les incendiaba con sus magias de fuego. Yo les lanzaba la llave espada y mataba a cuantos podia, para luego lanzar estocadas a los que venian por detras; casi golpearon a Donald, pero este lanzó su magia de luz tan concentrada que lo que salió de su bastón fue un fino haz láser, que partió a muchos por la mitad.
Por cada uno que matabamos, de las paredes salían cinco más.
-Hay demasiados -dije, ya cansado-. Solo tenemos una oportunidad -los demás asintieron y empezaron a brillar: el Trio Imparable. Donald y Goofy desaparecieron, yo empecé a brillar con mucha fuerza, salté en el aire con la llave espada en mano y aterrizé sobre ella; empezó a salir luz a grandes cantidades hasta que la explosión destrozó el lugar entero. Rápidamente, corrimos para evitar ser aplastados por el derrumbe de la sala; cuando estuvimos a salvo, nos paramos a descansar.
-Buf, ha faltado poco -dije-.¿Verdad?
-Si -dijeron los dos al unísono.
-¿Qué es eso? -pregunté señalando una elevación en el terreno de la nave. Empezamos a escalar y lo que vieron casi les hace caer: un extraterrestre enorme y, aparentemente, fosilizado. En el suelo había alguien- ¡Ripley!
Ripley estaba todavía desmayada; por fin, recuperó la consciencia.
-¿Qué ha pasado? -dijo rápidamente- ¿Y Hicks?
Los tres bajamos la cabeza, no podían decírselo.
-Vale, lo comprendo. ¿Y Bishop y Ash?
-No lo sabemos. ¿Estás bien?
-Si, solo tengo un pequeño ardor en la garganta, pero no me puedo quejar.
-Ripley -sonó por el comunicador de Ripley-. ¿Estás bien?
-Si, muy bien. ¿Habéis encontrado el nido?
-Eso parece. Ven para acá.
-¿Qué pasa, Ash? -preguntó Ripley- ¿Donde está Bishop?
-Me temo que no podréis enfrentaros a este enemigo. Es la perfecta maquina de matar.
-¿De qué estas hablando?
-Lo siento Ripley, pero la Organización es la que manda ahora.
-Y has hablado demasiado -dijo una voz a sus espaldas. Al volverse vimos a un Sincuerpo. Este lanzó una bola de oscuridad contra el androide, y este explotó en mil pedazos-. ¿Queréis ver a la reina? Yo os llevaré ante ella.
Y con un gesto del Sincuerpo nos, teletransportó a los cinco hasta la cámara de la reina. A su lado estaba una niña rubia: Newt. Al verla, Ripley se enfadó.
-¡Apartate de ella, puerca! -le gritó amenazadoramente.
El grito de Ripley resonó por toda la sala, pero me di cuenta de que la Reina estaba encadenada... pero la reina era muy rara. Normalmente, pensé, las reinas de los hormigueros tienen un enorme saco ovopositor, del que ponía huevos; pero esta reina estaba tumbada sobre su espalda y de su vientre parecía salir otro especie de saco, pero no salian huevos, solo habia una franja que lo atravesaba por la mitad. Y este se movia.
-Curioso, ¿verdad? -preguntó el Sincuerpo a la vez que se quitaba la capucha. Un hombre de pelo negro con una franja blanca por la mitad y con un ojo de color verde y otro azul apareció ante sus ojos- Perdón, que modales los míos. Mi nombre es Abraxas y soy el responsable de tomar este mundo. Como habréis descubierto, este planeta no tiene nada de interesante, salvo por esta especie -señaló a la Reina-. Fijaos, una criatura de cuatro metros de alto, cuatro brazos, una cola enorme, una lengua mortal y esa preciosa corona cefálica que la distingue del resto de su raza. Ella sola puede generar millones de huevos en solo un año y crear así el ejercito perfecto. Si os soy franco, los Sincorazón me repugnan; por eso intentaba controlar esta especie para tener mejores soldados. Pero siempre hay una pega: los huevos. Para que existan aliens tiene que haber un anfitrión; y desgraciadamente, en el mundo que se avecina no habrá posibles anfitriones. Por tanto, he aquí la solución: reproducción mamifera -entonces me fijé de que el movimiento en la tripa de la Reina se debía a que en él se estaba gestando un alien, como si fuera un bebe normal. Aun así, el Sincuerpo siguió hablando-. Un alien recién nacido salido del útero de su madre. Pero para que el ADN de la Reina cambiara, necesitaba experimentar con un ADN humano que ya estuviera infectado, pero como la niña no lo está, te escogí a ti -dijo señalando a Ripley.
-¿Qué?
-No puede estar infectada -dijé -. Si Ripley ha estado... -y entonces recordé Si, solo tengo un pequeño ardor en la garganta, pero no me puedo quejar-. Ripley, ¿como te desmayaste?
-No lo sé. Solo recuerdo una gran oscuridad y...
-Exacto -dijo Abraxas-. Cogí a Hicks antes de que el alien parasito saltara a tu cara y se lo heché a los aliens.
-Maldito cabrón -le dijo Ripley.
-Abraxas -le dije- esta vez vas a morir.
El Sincuerpo chasqueó los dedos y Donald, Goofy, yo y él mismo aparecimos en el casco superior de la nave. Abraxas sacó una especie de linterna; pero al encenderla un haz de color rojo salió de la punta de la linterna, formando una especie de espada de luz.
-¿Listo? -preguntó y asentí lanzandome contra Abraxas. El primer golpe de la llave espada la paró con su espada y, a pesar de que parecía luz, no pude atravesarla. Rápidamente, Abraxas lanzó una estocada que por poco me alcanzó. Me pareció oler a pelo quemado y entonces me di cuenta que la espada de luz me había quemado parte del pelo; Donald le lanzaba bolas de fuego que fácilmente las esquivaba o las paraba en el aire, y Goofy le intentaba alcanzar con su escudo. En ese momento le puse la llave espada a la altura de la nuez, amenazándole con arrancarle la cabeza si se movía, pero Abraxas alzó la mano hacia Goofy y este empezó a levitar, dejando caer su escudo, y llevándose las manos al cuello.
-Si no quieres que el idiota de tu amigo muera, baja el arma -me amenazó. Resignado, tuve que bajar el arma, y Abraxas aprovechó para asfixiarme a mi también. Pero en ese instante, Donald hizo un conjuro de protección alrededor nuestro y caimos al suelo intentando respirar. Furioso, el Sincuerpo lanzó su arma contra Donald, que apenas pudo esquivarla y le rozó la pierna, cayendo al suelo.
Ya estaba harto, y empezé a conjurar algo para mí mismo y del suelo apareció una luz muy fuerte que nos envolvió a los tres. Goofy y Donald desaparecieron y solo quedé yo, más alto, brillante, con dos llaves espada en cada mano y la ropa de color rojo. Abraxas, desconcertado por aquello, le lanzó el arma, pero yo, brillando cada vez más, levanté la mano y la espada de luz se quedó en el aire por unos instantes, y luego cayó al suelo, apagada; todavía confuso, Abraxas se lanzó contra mi a gran velocidad, pero me aparté rápidamente y le atravesé con las dos llaves espada. El Sincuerpo se deshizo al instante.
-No has podido con nosotros; que pena -dije Sora, con una voz muy rara. Al instante, todo el lugar se llenó de luz y Donald y Goofy aparecieron junto a mi-. Vale -dije con su voz normal -, la próxima vez, directamente le arranco la cabeza.
-¿Y Ripley? -preguntó Goofy.
-¡Es verdad! -exclamé. Rápidamente, buscé la espada de luz de Abraxas, la encendií y abrí un agujero en el suelo de la nave- ¡Venga, así será más rápido!
Finalmente, llegamos a la sala de la Reina, que no paraba de gritar de dolor, mientras que el alien de su vientre luchaba por salir; Ripley y Newt estaban en una esquina abrazándose. Entonces, la Reina chilló de nuevo agónica y su vientre empezó a abrirse: el parto había comenzado. _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”. ¡UNIOS AL LADO ABSTEMIO DE LA FUERZA! ¡HAY GALLETAS!
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Registrado: 02 Dec 2005 Mensajes: 3 Promedio por Día: 0 Ubicación: Idhún
Publicado: 10 Dec 2005 6:31 pm
esta muy bien,creo que incluso tiene mejor narracion que el anterior.pon pronto el siguiente _________________ "No existe la Oscuridad...ni la Luz...ni siquiera existen el Bien ni el Mal...solo existen las decisiones. Lo demas es añadidura."
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Publicado: 11 Dec 2005 2:14 am
Mu chulo, como siempre, esperare con impaciencia el siguiente capi ^^ _________________ <- Thanks Darkalv :3
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"Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1375 Promedio por Día: 1.12 Ubicación: FanZone
Publicado: 11 Dec 2005 9:06 pm
IV
La sangre ácida de la Reina brotaba del vientre como una fuente. Ripley y Newt estaban agazapadas en un rincón. La Reina gritaba agónica y parecía que Ripley estaba incomoda por los gritos de la Reina, y tenía cara ausente.
-Sora, ¿qué hacemos? -preguntó Goofy asustado.
-No lo sé –dije nervioso-. Donald, ¿podrías hacerle a la Reina un conjuro de Paro, para inmovilizarla hasta que saquemos a las chicas de aquí?
-Es posible; mi dominio sobre la magia ha aumentado mucho, pero no creo que pueda pararla más de cinco minutos.
-Bien, hazlo. Vamos Goofy, hay que...
No pudo continuar, ya que del vientre de la Reina fue expulsado sangre que fue directo hacia nosotros. Donald conjuró su hechizó y detuvo la sangre, junto a la Reina, a centrímetros de mi cara.
-Bien hecho, Donald. Ahora... -un golpe dolorosamente fuerte impactó contra mi espalda, haciendo que cayera al suelo con la vista borrosa e intentando respirar. Levanté la vista y me pareció ver una figura humana.
-¿Ripley?
-Ahora lo comprendo -dijo calmadamente-. Sé lo que hizo el Sincuerpo -sonrió-. Nos unió. Nos fusionó. Hizo que fuéramos las dos la misma en distintos cuerpos. Cogió parte de nosotras y nos intercambió -su sonrisa era tan maternal como animal-. A mí me eliminó al parasito de mi pecho, me dio su sangre, eliminó al parasito de mi pecho, su fuerza, sus instintos. Sora, no sabes lo que es percibir todo lo que pasa a su alrededor; lo oigo todo. A cambio, le di mi capacidad de alumbrar hijos como una humana, con todos los dolores que ello conlleva.
-Ripley -le dije levantándome y cogiendo la llave espada-, Abraxas te debió hacer algo; no eres tu misma.
-No lo soy -dijo Ripley, dudosa-. No soy ella.
-¡Sora!
Me giré para mirar a Donald, y este señalaba a la Reina, que empezaba a moverse y a gritar. Junto a ella, Ripley la acompañaba en el dolor; parecía que, debido a la fusión, Ripley había adquirido un vínculo mental con la Reina.
Hubo un grito final, un terrible y desgarrador lamento, y de pronto, El recién nacido emergió, desdoblándose de los pequeños confines de la matriz de su madre. La criatura era pálida, no negra, su piel se parecía más a la piel humana que el duro exosqueleto de silicona de los Aliens. Su cabeza tenía la clásica y alargada forma del cráneo, pero la cara… La cara…
-Mi madre –exclamé asqueado. La cara del recién nacido tenía algo claramente humano, demasiado humano. Parecía una calavera, con enormes cuencas oculares, unos largos y brillantes dientes blancos, una mandíbula cuadrada, y los huecos de una nariz humana, coronados por el cartílago nasal y el séptum.
Cuando el recién nacido se deslizaba fuera del interior de su madre, pudimos ver sus manos. Eran tan fuertes y enormes como las de los aliens, pero tenía solo cinco dedos. Las largas uñas y pálida piel hacían que las manos se vieran…
-Como las mías -dijo Ripley, mirándoselas.
En una parodia de ternura humana, el recién nacido trepó por el cuerpo de su madre hasta llegar a su cabeza. La Reina emitía suaves y confortantes sonidos, sonidos maternales, examinando a su pequeño, visiblemente orgullosa de lo que había logrado. El recién nacido se acercó más, y por un momento, parecía como si el pequeño fuera a besar a su madre. Entonces, con un intenso y súbito movimiento, el recién nacido soltó un golpe que, con una fuerza inmensa, desgarró la cara de la Reina, derramando sangre por todas partes.
-¡NO! -gritó Ripley. Ripley, que todavía tenía el vínculo telepático con la Reina, parecía sentir los gritos de agonía y de dolor infinito. El recién nacido no se detuvo ahí, sino que atacó el convulsionado cuerpo de su madre con sus enormes dientes, desgarrando a la Reina en trozos, devorando sus despojos. Al ser inmune a la sangre ácida, el recién nacido se atiborró con los restos de su progenitora. Entonces Ripley sintió la muerte de la Reina cuando el vínculo telepático se hizo más débil, hasta desaparecer por completo. Fue un doloroso corte, tan agudo como un hueso roto cuyos bordes se clavaban en su cabeza, en su alma.
Yo mismo tuve que apoyarse en la pared para evitar vomitar ante el repugnante espectáculo.
El recién nacido, empapado con la sangre de su madre, de pronto se quedó quieto; lentamente, se volvió, y Ripley tuvo la primer oportunidad de ver de cerca el rostro de la criatura. Más allá de las profundas y enormes cuencas oculares, la mujer vio dos ojos, no demasiado diferentes a los suyos, brillando. Como un muelle, el recién nacido se incorporó. Era enorme, igual que la Reina, o puede que más. De pie en dos largas, temblorosas piernas, el bebé de más de dos metros de altura dio sus primeros pasos, dirigiéndose hacia Ripley.
-Dios -dijo Ripley llevándose las manos a la boca. Entonces, la enorme cabeza se volvió lentamente y la ofreció una suerte de sonrisa escalofriante. Ripley se esforzó para controlar su respiración, su miedo; el monstruo estaba a un palmo de su cara. La boca del recién nacido se abrió, y de ella salió una larga, sinuosa lengua. La lengua serpenteó, entonces, muy gentilmente, tocó el rostro de Ripley, limpiando manchas de polvo y grasa. La mujer parpadeó, esperando lo inevitable. La criatura lamió nuevamente, como un monstruoso gato, una y otra vez, limpiando su rostro, su cuello y sus hombros retirando algo de los desperdicios y trozos de tejido con que estaba salpicada. Tiernamente, el recién nacido la limpió. Se movía lentamente, con sumo cuidado para no lastimar la delicada piel, o tirar siquiera de uno de sus cabellos. Incluso sus enormes manos con afiladas uñas eran gentiles al tocarla, como si verificaran que no tuviese heridas, como asegurándose que estaba a salvo. Los gestos eran la reminiscencia de una fiel mascota, un perro que saluda a su amo al final del día, o un gato que quiere ser mimado. Mientras el monstruo limpiaba su rostro, y tocaba su cuerpo, negándole la muerte que había imaginado, Ripley miró a los ojos, de un color oscuro similar al suyo propio, y pudo ver algo dentro de ellos -. Dios, cree que soy su madre.
En esa situación no podía atacar a la criatura, debido a que estaba demasiado cerca de Ripley y, sobretodo, a que la criatura era enorme. Donald y Goofy estaban demasiado asustados para atacar. Pero cuando las mandíbulas del recién nacido se abrieron cerca de Ripley, materialicé mi llave espada y saltó para atacar a la criatura. Instantes antes del golpe, la criatura se giró a gran velocidad y golpeó Sora, lanzandolo al otro lado de la sala, cerca de los retos sanguinolentos de la Reina. Goofy intentó atacar al recién nacido, pero este rompió su escudo y le lanzó un golpe que le dejó inconsciente. Donald le lanzaba fuego, pero no parecía afectarle. De repente, Ripley se puso en medio y el monstruo se paró; aproveché la distracción de la criatura y le atravesé el vientre con la llave espada. Sin embargo, la criatura seguía viva y furiosa, pero antes de que se moviera, Ripley cogió una tuberia y, gracias a su nueva fuerza, le atravesó el pecho con ella.
La criatura cayó al suelo, soltando lo que parecía un sonoro gemido. Ripley se derrumbó al suelo llorando, al perder a su hijo. A pesar de la monstruosidad del recién nacido, me dio algo de pena su muerte, en parte debido a su cara, que expresaba la emoción de la perdida humana.
Por fin, salimos todos de la sala de la Reina, dejando allí su cadáver y el de su mestizo hijo.
De camino a la salida, nos encontramos a la parte superior de Bishop todavía funcionando y lo cogimos para llevarnoslo.
Llegamos de nuevo a la sala del piloto extraterrestre fosilizado.
-¿Seguro que no hay más aliens? -preguntó Goofy.
-No, no hay más -dijo Ripley-. Si no lo sentiría.
-¿Y donde estará la maldita cerradura? -preguntó Donald enfadado.
Como una respuesta, la punta de la llave espada brilló. Miré al extraterrestre, y en su cabeza, en la comisura de la boca, apareció una cerradura. Levanté la llave espada y un fino haz de luz salió de la punta del arma y atravesó la imagen de la cerradura. El familiar 'click', que señalaba que el corazón del mundo había sido sellado, sonó.
Ya en Hadleys Hope, me estaba despidiendo de todos cuando Ripley se me acercó.
-Sora, perdóname por el golpe. Estaba confusa por lo de...
-No tienes que disculparte -le dije-. Si a mí me fusionaran con una especie alienígena también me entrarían dudas.
-Bueno, pero quiero compensarte por ello -y me entregó algo. Era un llavero de la nave espalda, con forma de una larva alien.
-Muchas gracias. Voy a ponerlo a ver como queda.
Cuando lo coloqué, la llave espada brilló entera. Cuando la miré de nuevo, el llavero colgaba de la mitad de la empuñadura del arma, porque del extremo contrario al filo del arma había salido otra llave espada.
-¡Una llave espada de doble filo! ¡Que guay!
-Espero que te guste. Lo encontré en la nave alienígena. Que tengáis buen viaje.
Ya en la nave gummi:
-Sora, tengo que comprar un nuevo escudo -dijo Goofy.
-En el próximo mundo encontraremos una armería -dije distraído, mirando mi nueva arma-. ¿No os gusta mi nueva Llave Espada?
Se aceptan opiniones (xD). En fin, k os guste _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”. ¡UNIOS AL LADO ABSTEMIO DE LA FUERZA! ¡HAY GALLETAS!
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Ultima edición por Dark Sefirot el 12 Jul 2007 11:51 pm; editado 2 veces
Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.86 Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
Publicado: 12 Dec 2005 12:36 am
Esta mu bien O_o, increible. Sigue pronto con la historia ^^. _________________ <- Thanks Darkalv :3
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Registrado: 06 Dec 2005 Mensajes: 73 Promedio por Día: 0.08 Ubicación: ciudad de paso e islas del destino
Publicado: 12 Dec 2005 7:19 pm
mu weno, pero d ke peli s? o no s de ninguna? da iwal continua pront xfa _________________ alea jacta est... la guerra a comenzado y no podemos permitir que la oscuridad gane tenmos la llave espada y el valor de nuestro lado, no hay nada que gnar, pero mucho que perder
Registrado: 04 Feb 2005 Mensajes: 741 Promedio por Día: 0.59 Ubicación: Omnipresente.
Publicado: 13 Dec 2005 7:30 pm
Bueno, ahora que tengo un suspiro con los estudios, he tenido tiempo de Releerlo, mi opinion no ha variado, sigue siendo tan bueno como el de antes, no hace falta que te diga que clase de narracion es ni nada, puesto que ya lo dije hace tiempo XD. Me alegro de que hayas vuelto a escribir esto, nunca esta de mas leer una buena historia de KH.
"Escribe que nosotros seguiremos leyendo" _________________
Tiranizará tu corazón... Luego lo devorará -D.
Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1375 Promedio por Día: 1.12 Ubicación: FanZone
Publicado: 14 Dec 2005 12:23 am
V
Sunnydale
Al desembarcar en las afueras vimos una ciudad enorme, cuyo cartel de bienvenida indicaba que la ciudad se llamaba Sunnydale. La noche inundaba las calles y por la calle no había nadie.
-Oye, Sora –dijo Goofy-. No quiero molestar, pero necesito un arma. El bicho ese me destrozó el escudo.
-No te preocupes, Goofy. Ahora no hay nada abierto, pero mañana iremos a comprar algún escudo para que puedas defenderte; aunque siempre puedo defenderte yo con mi nueva llave espada de doble filo –contesté con tono arrogante. Me encantaba esa maldita arma.
-¿No notáis algo raro? –dijo Donald-. Me da la impresión de que nos observan.
-Eso es absurdo –contesté-. ¿Quién puede estar... –empecé, pero entonces nos rodeó una banda de matones –vigilándonos?
La banda, compuesta por cuatro hombre y dos mujeres, nos rodeó. Nos miraban como si nos quisieran pegar un bocado.
-Vaya pintas –nos dijo el, aparente, líder-. Un criajo con las dos criaturas más feos que he visto en mi vida.
-Vigila a quien insultas, idiota.
-¿Estas seguro de que puedes con nosotros, nene? –me dijo una de las mujeres.
-No nos asustan un grupo de paletos –dijo Donald enfurruñado.
De improviso, la cara de los “paletos” se contrajo en una desfigurada cara de ojos amarillos y colmillos enormes.
-Vaya –dije-. ¿Creéis que por ponernos cara rara vais a asustarnos? –y saqué mi Llave Espada doble. La banda retrocedió un poco, pero aun así no se fueron. En más, uno de ellos saltó hacia mí. Antes de que pudiera frenarle, algún proyectil pasó a mi lado y atravesó al tío ese, y este se convirtió en polvo. Literalmente.
Me giré y vi a una chica rubia no más alta que yo, con una ballesta en una mano y una estaca de madera en otra.
-Vaya –dijo la chica-, y yo que pensaba que a los guapos les gustaba salir de día.
-¡La Cazadora! –rugió uno de ellos.
-Y no está sola –dijo alguien. Una chica de la misma edad que la primera, pero más alta y morena apareció, junto con un hombre con gabardina de cuero y con el pelo blanco. Los tíos raros se olvidaron de nosotros y saltaron a por ellos; en un suspiro, toda la banda estaba hecha polvo. Cuando acabaron con ellos, la rubia se acercó a Donald y a Goofy y les apuntó con la ballesta.
-¿Qué clase de demonios sois vosotros?
-Oye, que tu no eres precisamente alta de miras –le gritó Donald.
-Perdónale, es un poco rabias –dije rápidamente para evitar que dispararan a Donald-. Somos de fuera y nos gustaría daros las gracias por ayudarnos contra esos tíos.
-No hay de que –dijo la chica-. Es mi trabajo.¿Son peligrosos? –dijo señalando a Donald y a Goofy.
-Si te refieres a matar personas, no, no lo son. Pero si preguntas por monstruos raros, son lo mejor.
-Seguro –dijo la morena-. Oye B, nos están esperando por ese tema delicado de W.
Tienes razón –luego nos miró-. ¿Venís? Las calles no son seguras a estas horas.
-Por supuesto.
Avanzamos por las calles desiertas hasta llegar a una tienda con luces; el cartel decía “Caja Mágica”. Cuando entramos, vimos a un grupo de personas alrededor de una mesa con un montón de libros alrededor. La tienda era enorme y tenía un montón de libros y cosas raras. En la mesa había dos jóvenes de pelo oscuro, una joven que tenia mas o menos mi edad, una chica que llevaba mechas rubias detrás del mostrador y un hombre de unos cuarenta años con gafas.
-¡Giles! –gritó la chica rubia-. Mira lo que he encontrado.
-Hola, Buffy. ¿Quiénes son estos?
-Buenas –dije un poco cortado-. Yo soy Sora, y ellos son Donald y Goofy.
-Hola, yo soy Rupert Giles. Veo que ya conoces a Buffy, Faith y a Spike. La chica del mostrador es Anya, y ellos son Ángel y Xander. ¿Y eso? –dijo señalando el llavero.
-Es una... –empecé y le mostré mi flamante arma, pero al ver como el hombre se asustaba me callé.
-¿Qué pasa, Giles? –dijo Buffy, la chica rubia.
-Madre mía –dijo la del mostrador, Anya-. La que se va a armar.
-Es –me miró- el portador de la legendaria Llave Espada. Lo cual quiere decir que el asunto con Willow ha llegado demasiado lejos.
-¿Quien es Willow? –pregunté extrañado. Todos en la sala me miraron como si hubiera hablado de un muerto.
-Verás –dijo el joven llamado Xander-, yo te contaré la historia. Willow, Buffy y yo íbamos al mismo instituto. Allí Willow empezó a estudiar magia.
-Bah, no sería tan poderosa como yo –interrumpió Donald.
-Al principio no era muy poderosa –continuó Xander-, pero su nivel mágico fue aumentando. Conoció a otra bruja muy poderosa y ambas fueron avanzando en control y poder; acabaron muy unidas. Después, Willow creció mágicamente hasta extremos peligrosos y...
-¿Qué hizo para que fuera peligrosa mágicamente? –interrumpió Donald de nuevo. Xander lo miró enfadado.
-Revivió a un muerto, alteró partes de este mundo... –le dijo rápidamente.
-En todo caso –siguió Buffy-, Willow fue abusando de la magia, usándola como si esta fuera una droga. Al final se pudo desenganchar. Después de dos meses sin hacer magia, un loco me disparó y una bala acertó a la bruja amiga de Willow en el pecho. Willow hizo lo que pudo para resucitarla, pero no lo consiguió. Furiosa, vino aquí y absorbió todos los libros de magia e hizo que se volviera muy poderosa –lanzó una mirada a Donald para que no dijera nada-. Automáticamente después, se lanzó en busca del asesino de su amiga, y no paró hasta encontrarle.
-¿Y que hizo con él? –pregunté, temiendo la respuesta-. ¿Lo mató?
-Si, pero no sin antes torturarlo y arrancándole la piel de los músculos –lo que me estremeció ese comentario-. Ahora, inundada por la oscuridad de su corazón, ha enloquecido, quiere destruir el mundo y ha invocado a unos extraños seres que son aun peores que los vampiros –al ver mi cara de desconcierto, dijo-. Los tipos que te encontraste antes eran vampiros; ya sabes esos tipos que te chupan la sangre.
-Vale, eso lo entiendo, pero todavía no comprendo unas cuantas cosas. Primero, ¿porqué hay aquí vampiros? ¿De donde salen? ¿Alguien sabe donde está la cerradura?
-Contestando a tus pregunta –dijo Ángel-, en este mundo siempre ha habido vampiros y no sé que es una cerradura.
-Yo si lo sé –dijo Anya levantando la mano-. Una cerradura está en la puerta que da al corazón del mundo, y permite cerrar la puerta para que la oscuridad o la luz no puedan llegar al corazón del mundo –dijo rápidamente.
-Ahí le has dado, pero necesito encontrar esa cerradura. ¿Seguro que no lo sabeis? –seguí preguntando.
-Hay un lugar –dijo el tal Spike-, no me mireis así, es la verdad, que seguramente tiene esa “cerradura” que buscais. En una fabrica abandonada. Pero está plagada de esos bichos negros y es muy difícil acercarse.
-Da igual -le respondí confiado-, yo puedo acabar perfectamente con los Sincorazón.
-¿Los qué? –dijo Faith.
-Son unos seres –respondió Giles-, formados por la oscuridad de los corazones de la gente. Dichos seres buscan tomar corazones para alimentarse y así formar más Sincorazón. Su meta es llegar al corazón del mundo y consumirlo.
-¿Cómo sabes tanto? –pregunté; estaba hecho un mar de dudas.
-¿Has mirado a tu alrededor? Esto es una tienda de magia; aquí hay mucha información.
-De todas formas, hay que buscar la cerradura y sellarla –dije.
-No te preocupes, chico. Ya la encontraré yo y conseguiré el poder del mundo –dijo alguien a mi espalda. Una chica alta, que vestía, junto con el pelo, los labios y los ojos totalmente de negro. Su cara era totalmente pálida y por la cara le corrían venas igualmente negras-. Y vosotros moriréis.
Bien. Aquí he de decir dos cosas. La primera aquí es donde empezó el anterior fic (ais, k buenos recuerdos ). Y el segundo es k, debido a los asquerosos examenes no setaré muxo por aqui, asi k el proximo, pa el fin de semana.
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Ultima edición por Dark Sefirot el 12 Jul 2007 11:51 pm; editado 2 veces
Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.86 Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
Publicado: 14 Dec 2005 5:21 pm
Como mola!!! En el mundo d Buffy czavampiros ^^, q chulo. Espreo q termines los examenes y no tengas prisa, q los examenes son lo primero, esperaremos lo q haga falta ^^. _________________ <- Thanks Darkalv :3
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