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KHManiacs Todo sobre Kingdom Hearts 2 & 3, Chain of Memories, 358/2 Days, Birth by Sleep, Coded y lo que rodea a KH en español [Square Enix]
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Yuffie-chan
Holy Shadow


Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.83
Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
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Publicado: 26 Dec 2005 3:02 pm
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Esta como siempre, im-presionante XD, sigue asi  _________________
<- Thanks Darkalv :3
| Un amante del fuego escribió: | | Procedamos a la quema de bienes ajenos |
| WK, experto en convencer a padres escribió: | "Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1410 Promedio por Día: 1.11
Ubicación: FanZone
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Publicado: 29 Dec 2005 4:52 pm
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X
-¡Que peñazo de viaje! –exclamé durante los días de viaje que estaba durando mi recorrido. Ya llevaba cuatro días fuera de Spira y todavía no había encontrado ningún mundo. No tenia forma de saber si estaba muy lejos de Sunnydale, nuestra anterior posición, pero estaba claro que debía de estar muy lejos. La nave era muy rápida, por supuesto, pero no había ninguna dirección programada en el ordenador de la nave y tenía que volar a ciegas.
Por fin, a la semana de salir de Spira, localicé un mundo, demasiado verde, la verdad, como para ser Sunnydale, pero quizá estuvieran allí Donald y Goofy. Cuando entré en la atmósfera, la nave empezó a traquetear.
Dagobah
No veía nada, una niebla impresionante lo cubría todo y volaba a ciegas. La nave parecía que iba borracha, pues iba dando vueltas sin control. Unas ramas chocaron contra el cristal, agrietándolo un poco hasta que choqué contra algo marrón y fangoso.
-¡Mierda! –dije cuando la nave chocó contra el pantano. Salí en cuanto pude de la nave, mientras que esta se hundía hasta el fondo, quedando solo a flote los motores y parte de un alerón. Por suerte, la escotilla de entrada todavía estaba a flote.
Miré por todas partes buscando algo de civilización, pero estaba en un bosque espesísimo y con una niebla muy densa. Saqué las provisiones que pude de la nave y monté un pequeño campamento cerca de la orilla del pantano; cuando la tienda estaba colocada, y daba las gracias por los compartimentos de emergencia de las naves gummi, tuve una extraña sensación, como si me observara alguien o algo. Miré alrededor, pero no vi a nadie; para distraerme en esa mierda de ciénaga, empecé a mirar mi llave espada y fijarme en sus detalles. En el llavero, que tenía la forma de una larva alien, me fijé que tenía una especie de hendidura, como si se pudiera colocar algo más. Entonces oí algo por detrás mío y me giré rápidamente, con la llave espada en alto; cogí rápidamente la linterna y enfoqué a la cosa que había provocado un ruido: una cosa bajita, poco más de medio metro, verde, con grandes orejas y un bastón se tapaba la cara, protegiéndola de la luz. Llevaba puesto una especie de hábito de monje, con una pequeña capa
-Tu arma baja –dijo con una voz pequeña y vieja-. A hacerte daño no vengo –me miró detenidamente-. Él no eres. Definitivamente no lo eres.
-¿De qué estas hablando? –le dije- ¿Quién o que eres?
-Únicamente anciano soy. Y este anciano pregunta ¿quién eres tu?
-No creo que te interese, pero me llamo Sora. ¿Qué planeta es este?
-Demasiadas preguntas hace el joven –dijo andando hacia mi tienda. Vi como sacaba algo de comida y se la comía.
-Oye, majo, no se lo que haces en tu pueblo, pero en el mío no entramos en tiendas ajenas y robamos comida.
-¡Puaj! –soltó escupiendo la comida- Que asco. ¿Cómo crecer has podido tanto con esta porquería?
-La verdad es que a ti no te importa –y me fijé que me estaba cogiendo los llaveros de la llave espada-. ¡Oye, no los toques! –le dije mientras me cogía el llavero Prometida. Ese y Recuerdos Lejanos eran los unicos que conservaba después de haber despertado en Ciudad Ocaso. Intenté quitárselo, pero el viejo tenia mucha fuerza. Además, cogió su bastón y empezó a golpearme en la cabeza con él.
-¡Mío, mío, mío! –me dijo mientras me golpeaba con el bastón. Cuando me hizo un chichón suficientemente grande lo solté y le dije:
-Pues hala, quédatelo –y mientras me frotaba la cabeza vi como se acercaba a la llave espada. Extendí la mano y esta volvió a mi-. Esto ni lo toques –le advertí.
-Con que el joven no quiere que yo su arma tocar, ¿eh? –me dijo con voz tranquila- Muy bien, tu llave espada quédate, yo quererla no deseo.
-Si mejor, porque... Espera, ¿como sabes lo que es una llave espada?
-Pocas cosas en el universo no hay que el maestro Yoda no sepa.
-¿Quién? –pregunté.
-Menuda juventud, que historias de los mayores ya no oyen. Hmm –dijo mirando el cielo-. Tarde se hace, ven a mi casa, allí bien comer podremos.
Yo dudaba un poco, de ir a la casa de un enano desconocido, pero cuando me giré a hablarle, él ya estaba a diez metros y seguía alejándose.
-Vamos –dijo agitando el bastón.
La casa, que más que casa era pocilga, estaba cerca de mi campamento. Era pequeña, estrecha, sin ventanas y parecía estar hecha de barro. El viejo verde, que se llamaba Yoda, me había estado contando con su peculiar forma de hablar qué él había sido alguien muy importante en otro mundo en el pasado, aunque aquello parecía que no le gustaba.
-¿Como pudiste ser una persona importante antes, si los mundos han estado separados?
-No siempre los mundos separados por barreras han estado. Y para viajar por los mundos hacer falta una nave no hace.
-Bueno, señor Yoda, me he estrellado contra su planeta, tengo hambre y necesito descansar. ¿Le importa que la visita por el pantano se retrase hasta mañana?
-De momento descansar no puedes; entrenarte debes. Así lo vi yo.
-¿Cómo que debo entrenarme? Mire, si quisiera entrenarme, me iría al Coliseo del Olimpo.
-Entrenamiento para brutos no necesitas; entrenamiento para Jedi, eso si.
-¿Mande? –dije, sin entender ni jota de lo que decía.
-Los Jedi grandes guerreros antaño fueron. Muy pocos hoy saben como ello luchaban. ¿Entiendes a que llegar quiero?
-Sigo sin saber que carajos es eso y...
-Si ya nadie sabe como luchaban, tu estilo de lucha derrotarlos podrá. Si un guerrero muchos estilos de lucha preparado para anular está, puede que para uno extinto preparado no esté. ¿Comprendes?
-No –dije secamente.
-Bah –dijo Yoda con desaprobación mientras me golpeaba con su bastón-. La música es lo único que os interesa ahora a los jóvenes, no la historia que aprender deberías. Para asumir la responsabilidad de ser el elegido de la llave espada, entrenamiento necesitas. Ahí yo entro. Yo vi tiempo atrás que entrenarte debería darte, pues holgazán y orgulloso te vuelves.
-Hombre, tanto como para eso... –dije un poco avergonzado.
-Decidido está, entrenarte para Jedi yo haré; y tu en mejor protector del orden te convertirás. Empezaremos... –se quedó pensativo-, mañana, pero antes, entra en casa, que hora de comer es.
-¿Y como entro? Debe de ser incomoda para mi.
-Para dormir o estar de pie no entras, sino para sentarte y comer. Entra ahora.
Viendo que no podía convencer al viejo, me resigne y me metí como pude en la choza esmirriada que él llamaba casa. Nada más entrar, me di un golpe con el techo.
-Bueno –dije frotándome la cabeza-, ¿qué hay para jalar?
-Veo que no solo el cuerpo has de entrenar, sino también la lengua.
-Oiga, que yo no le digo a usted como hablar.
-Y tu no deberías decir a alguien que lleva entrenando a alumnos más de ochocientos años como a enseñar deber.
-¿Tanto? –dije asombrado- Quiero decir, disculpe.
-Al menos no tan cabezota eres como lo pareces –dijo dándome un golpe en la cabeza con el bastón-. Aquí tienes –me dijo dándome un cuenco con algo-; buena comida.
Cuando lo probé, supe que debía haber dicho “no le digo como cocinar”.
-Ajjjj –dije a la vez que escupía-. ¿Qué demonios es esto?
-Raíces –me dijo muy contento-. Yo las cocino.
-Menos mal que no cocina con especias –todavía tenia restos en la boca, que asco.
-Bueno, pues si comer porquerias quieres, volver a tu campamento deberías; mañana aprenderás como controlarte.
-Pues vale –le dije, y me fui a mi campamento, donde comí algo que al menos estaba en condiciones.
-Despertar deberías, marmota –me dijo Yoda unas cuantas horas después.
-Pero si está más oscuro que antes –dije quejándome mirando a mi alrededor, aunque con los árboles no se podía ver el cielo.
-¿Oído el dicho has: “A quien madruga, la Fuerza le ayuda”?
-No. Solo quiero dormir algo.
-Da igual; levantarte debes –y algo en el aire me levantó.
-Podías esperar a que me vistiera, ¿no?
-Que en pijama vayas no me importa, pero que preparado estés, eso si.
-Vale, vale. ¿Cómo ha podido levantarme en el aire?
-A partir de ahora, Maestro me llamarás y con respeto me tratarás.
-Si... Maestro.
-Bien. De la Fuerza ahora hablaremos. La Fuerza es la energía que forma y mueve el universo, crea los bloques gummi, mueve el agua, da a un Jedi su poder... con ella, se pueden obrar milagros.
-¿Cómo cual, Maestro? –pregunté. Como respuesta, una roca voló hasta mi cabeza y se posó sobre ella con suavidad- ¿Solo eso? –pregunté, y la piedra rebotó sobre mi cabeza- ¡Ay! Perdón, ¿pero sabe que eso duele?
-Peor podría ser; un amigo tengo yo que es igual que yo entrenando, pero más duros sus métodos son.
-Debe ser encantador.
-Bueno, dejar de hablar debemos. Entrenar debes; intenta saltar a aquella roca .dijo señalando a una a tres metros de mí.
Hábilmente, di un salto y aterricé limpiamente en la roca. Al instante, sentí el bastón de Yoda golpeándome la cabeza, que estaba flotando a mi lado.
-Mal. Saltar con la Fuerza debiste, no con trucos obtenidos de pasadas guerras. Desactiva la cosa que saltar tan alto hace.
Obedeciendo a mi Maestro, desactive el aparato que me dio Geppeto para saltar más alto.
-Ahora, con la Fuerza has de saltar. Siéntela alrededor tuyo, como se mete en ti y como te ayuda.
Me concentré todo lo que pude, sintiendo una extraña alegría en mi interior; cerrando los ojos, volví a mi posición inicial y me concentré de nuevo y me preparé. Cuando me di cuenta estaba en la roca.
-Bien hecho, Sora –me felicitó el Maestro Yoda-. Con el tiempo, en un gran Jedi te convertirás. Si los tiempos distintos fueran, gran Jedi hubieras sido.
-No ha sido nada –dije ruborizándome.
-Pero mucho has de entrenar. El Lado Oscuro tentador es, y ahora que más sensible eres a la Fuerza, mayores serán las tentaciones.
-¿El Lado Oscuro es peligroso?
-Mucho. Mal han acabado siempre los discípulos que del Lado Oscuro se han convertido. Lo malo es que esta domina ahora la galaxia.
-Pero para eso estoy yo, ¿no?
-No, hay otro.
-¿Como?
-No importa, desvaríos de un anciano has oído. Seguir entrenándote debes.
Con cariño hacia mis lectores!!!! _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”.
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Ultima edición por Dark Sefirot el 13 Jul 2007 12:00 am; editado 2 veces
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Yuffie-chan
Holy Shadow


Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.83
Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
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Publicado: 29 Dec 2005 9:46 pm
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Como mola el Yoda XD, esta mazo bien, q recuerdos ^^. Tengo ganas de ver el siguiente capi >_<!!!! _________________
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1410 Promedio por Día: 1.11
Ubicación: FanZone
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Publicado: 31 Dec 2005 5:52 pm
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XI
-Concentrarte debes -me decía Yoda-; como una rama en el viento en la Fuerza tu has de ser.
-Si, Maestro.
No era fácil concentrase mientras el maestro Yoda te hablaba; sin contar, claro, el estar haciendo el pino con una mano y el maestro Yoda encima de uno de tus pies. Las dos semanas de entrenamiento parecían estar dando su fruto, pues Yoda decía que era uno de los aprendices más rápidos que había tenido en sus casi novecientos años de vida.
Pero una cosa era que aprendiera rápido y otra que superara a mi maestro.
-Aprender a luchar mejor debes –me dijo un día-. Los problemas de los mundos aumentaran. Eso ya lo sabes. Por eso, con la espada yo te enseñaré a luchar –de su cinto sacó una especie de linterna, la encendió y de eso salió un haz de luz verde.
Obedecí sacando mi llave espada, que empuñé en alto, para ponerme en posición de ataque; pero antes de que me diera cuenta, Yoda ya saltaba hacia mi con el arma a punto de golpearme, que logré bloquear como pude. Viendo que el ejercicio era un combate, me lancé contra él, intentando golpearle, pero Yoda ya estaba de nuevo en el aire, lanzándome una estocada con su espada, pero yo también salté y me acerqué, pero Yoda subió más en el aire, para esquivarme, a la vez que caía en picado para golpearme en la cabeza, pero le esquivé retorciéndome en aire, para caer a dos metros de él. Yoda se acercó corriendo con la espada en alto, pero yo retrocedí con un saltó y cargué contra él, pero me bloqueó con su arma, que, a pesar de ser luz, no podía pasarla. Yoda aprovechó esto para empujarme con la Fuerza; cuando intenté levantarme, me di cuenta de que Yoda me empujaba contra el suelo, aplastándome, pero yo también empujé a Yoda, aunque no pareció notarlo, así que decidí lanzarle rocas con la Fuerza, pero ninguna le golpeaba, así que decidí rendirme y aceptar la derrota.
-Ya basta –dijo Yoda-. Superado la prueba has; el enseñarte a rendirte era mi objetivo, pues de quien sabe ganar aprender a ganar necesitas, pero el rendirte y admitir tu derrota demuestra que buen guerrero eres.
-Gracias, Maestro –le dije, levantándome del barro.
-¿Oírme no puedes, aprendiz? –me dijo Yoda. Todavía le tenia apoyado en la planta del pie- Concentrarte más debes, pues empezando ha fallar estas.
Me di cuenta de que estaba perdiendo el equilibrio, así que me concentré de nuevo para recuperarlo. Me fijé en qué si me concentraba más las piedras de mi alrededor se agitaban y empezaban a levitar; me encantaba, por lo que seguí concentrándome.
“La nave gummi está jodida, Naminé” “Normal, muy pocas naves resisten la explosión de un planeta.” “Si no tienes nada mejor que hacer, a parte de criticarme, ayúdame a arreglar esto.” Le dije mientras le pedía herramientas. Intentaba arreglar este cacharro tan rápido como podía.
“Sora, por favor, ve rápido”. “Me doy tanta prisa como puedo” le respondí de mala manera, “No puedo estar en todas partes, ¿sabes?” “Roxas la habría arreglado hace mucho”. “Si tan bueno es Roxas, ¿porqué se dejó capturar por la Organización?” “Eres un insensible, Sora” “Naminé, ¡déjame ya en paz, joder! ¡Intento arreglar la puñetera nave gummi y tu sigues fastidiando!” “Vete a la ...”
Abrí los ojos, me tambaleé y caí. El maestro Yoda también se cayó junto con las rocas.
-¿Cuántas veces recordarte debo, aprendiz, que mantenerte en el presente es lo que debes? Hacer caso de esas visiones no debes –me regañó Yoda.
-Pero...
-El sumergirte mucho en la Fuerza ese futuro te ha hecho ver. Un Jedi el futuro puede ver, pero solo conjeturas puede hacer; y en estos tiempos oscuros de esas visiones fiarte no debes –me dijo muy serio.
-Lo siento mucho, Maestro. Pero no pude evitarlo. Quizá debería descansar.
-De acuerdo estoy. En unas horas, por las dos ultimas pruebas pasarás.
-¿Mejor estás? –me preguntó Yoda mirándome con sus ojos ancianos-. Preparado debes estar.
-Creo que sí. ¿En qué consisten esas dos pruebas?
-Por la primera ahora pasarás. Sígueme.
Seguí a Yoda hasta unos trescientos metros de su casa, donde había una entrada a una cueva. El Lado Oscuro de ese lugar era impresionante.
-¿Qué es este lugar?
-Una fortaleza del Lado Oscuro es. Ahí has de adentrarte sin miedo, para enfrentarte a tu lado oscuro y poder derrotarlo.
-De acuerdo –dije e invoqué a mi llave espada.
-Tus armas deja, no las necesitarás.
-Como prefiráis, Maestro.
Me metí por la entrada de la cueva y al avanzar me fijé que la cueva no tenía techo y que se filtraba luz por la grieta. Pero el lugar empezó a oscurecerse, y de la nada apareció un Sincuerpo. El Sincuerpo se giró hacia mí y sacó dos llaves espada, una con el llavero Prometida y la otra con Recuerdos Lejanos. A pesar del peligro, no saqué la llave espada, sino que me puse en posición de pelea. El Sincuerpo se abalanzó sobre mi, pero con un salto lo esquivé y le golpeé en la espalda, acordándome de las enseñanzas de lucha cuerpo a cuerpo que me enseñó Yoda. El Sincuerpo se giró y me atacó furiosamente, pero yo le esquivaba saltando para atrás o corriendo por las paredes de la gruta. Nuestra lucha nos llevó hasta el final de la cueva, donde solo había una pequeña grieta en el techo por donde escapar, pero el Sincuerpo bloqueó la salida con oscuridad; esto le dejó el costado desprotegido, por lo que le ataqué con una patada fulminante. Este, furioso, se lanzó contra mí, pero le esquivé y se golpeó con la pared de la cueva. Entonces me lanzó una bola de oscuridad, que iba a cámara lenta para mí y la detuve en el aire y se la lancé de nuevo al Sincuerpo. El impacto le golpeó y lo arrojó contra la pared de nuevo, hiriéndolo mortalmente; del golpe, la capucha se le cayó, revelando su rostro, y yo quedándome de piedra: era yo, el Sincuerpo tenia mi cara.
Mientras este se desvanecía, la cerradura apareció en la pared donde había estado empotrado el Sincuerpo. Ahora sí saqué mi llave espada y apunté a la cerradura; de nuevo, la luz salió de mi llave para cerrarla y cuando la cerré, Yoda apareció detrás de mí.
-Bien hecho has, mi aprendiz –una sonrisa mostraba su rostro-. Sin duda, de los mejores aprendices que he tenido tu eres. Ahora ven, tu ultima prueba te espera.
De nuevo, seguí a Yoda por la cueva hasta el exterior, donde me llevó hasta la nave gummi estrellada.
-Levantarla del pantano debes.
-Puedo intentarlo, pero...
-Hazlo o no lo hagas –me interrumpió secamente-, pero no lo intentes.
Estaba exhausto, pero me concentré todo lo que pude, intentando levantarla del charco donde estaba medio enterrada; poco a poco, la nave fue elevándose, lentamente, y se fue desplazando hasta la orilla y allí se posó con un golpe seco.
-Lo he logrado –dije conmocionado-. No me lo puedo creer, estoy alucinando. ¡He conseguido levantar la maldita nave del pantano! –dije con todas mis fuerzas.
-Muy bien, Sora. Caballero Jedi te has ganado ser. El don de la Fuerza con saber has de emplear. Y el Lado Oscuro vigilar. Por cierto -dijo mientras revolvía en su cinto-, algo te he de entregar –y me devolvió el llavero Prometida-. Y otra cosa más –y me dio un cristal brillante y su espada láser.
-Pero Maestro Yoda, ¿por qué me da su arma?
-Porque necesitarla más no voy a necesitar. Además, como ultimo recurso en una pelea te puede servir.
-¿Y el cristal?
-Con el cristal sables láser se pueden fabricar, añádelo a tu llavero y en otra arma se convertirá.
Lo añadí a las extrañas muescas del llavero Alien y esto hizo que los filos de mi llave espada fueran como los de una espada láser.
-Gracias, Maestro.
-Una ultima cosa, en el ordenador de tu nave nuevas coordenadas puse. Casi todos los lugares de la galaxia ahora tu ordenador sabrá localizar. Que buen viaje tengas y que la Fuerza te acompañe.
-Que la Fuerza le acompañe, Maestro.
Ciudad Ocaso
Los siguientes días los pasé en la nave gummi recorriendo el universo hasta llegar a Ciudad Ocaso.
Cuando por fin aterricé, entré en un bar a tomar algo y al entrar oí que alguien me llamaba
-¡SORA! –era una voz que apenas entendía.
-¡Donald! –le llamé yo. A su espalda iba Goofy con un escudo de oro y plata con forma ovalada y detrás de él un chico de mi edad, rubio con un traje parecido al mío pero blanco. Su cara me era extrañamente familiar.
-Sora –dijo Goofy -, este es Roxas.
Venga, por ser fin de año os dejo otra parte. A ver k os parece.
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Yuffie-chan
Holy Shadow


Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.83
Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
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Publicado: 31 Dec 2005 7:51 pm
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Esta genial, como siempre ^^, s puede decir q tu ultimo capi del año a estao d fabula XD, sigue asi . _________________
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Dark Sefirot
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Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1410 Promedio por Día: 1.11
Ubicación: FanZone
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Publicado: 05 Jan 2006 11:05 pm
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XII
-Me llamo Roxas –dijo con voz tranquila-. Tu debes de ser Sora.
-Si, lo soy –dije un poco cortado mientras le daba la mano. ¿Roxas? ¿El Roxas de mi visión?
-¿Qué has estado haciendo todo este tiempo, Sora? –preguntó Goofy.
-Lo de siempre: sellar cerraduras, evitar la destrucción, etc.
-Mira, Sora –dijo Donald, cortándose un poco-. Hay algo que deberías saber.
-¿Qué pasa? Mientras no sea algo a escala mundial...
Y ante mis ojos, Roxas hizo aparecer en sus manos dos armas, dos... ¿llaves espada? Los llaveros eran los de Recuerdos Lejanos y Prometida; rápidamente llevé la mano hasta el bolsillo donde guardaba los llaveros y, incriblemente, todavía estaban.
-¿Cómo coj...? –empecé.
-Hemos sellado tres cerraduras mientras no estabas, entre ellas Ciudad de Paso –me explicó Donald-. Cuando desapareciste, en Sunnydale, volvimos aquí, pensando que quizá estarías cerca.
-Pero en tu lugar encontramos a Roxas, y creímos que habías sido sustituido por... Bueno, explicamos a Roxas nuestra misión y al principio se mostró reticente a venir, pero al final le convencimos.
-Visitamos un mundo llamado Valinor y otro llamado Aquasilva –dijo Roxas muy emocionado-. Perdona, pero nunca había salido de Ciudad Ocaso.
-No está mal –dije yo.
-¿Qué has querido decir? –dijo Roxas enfadado.
-Nada, nada, pero siendo tus tres primeras cerraduras has tardado muy poco. En solo tres semanas, claro.
-¿Y tu que has hecho en las tres semanas que llevas de pendoneo?
-He hecho mucho más que tú, incluyendo el viajar medio universo hasta este planeta.
-No es mucho.
-Haya paz, haya paz –decía Goofy mirandonos mal. Parecia que la gente del bar nos miraba.
-Lo siento, Roxas -decia rascandome la cabeza-. Estaba confundido, por lo de no ser el único Elegido. ¿Hacemos las paces? –Roxas se me quedó pensativo.
-De acuerdo, pero no te enfades por esas chorradas. ¿Vale?
Con las paces hechas, nos tomamos unos refrescos y hablamos de nuestras historias, les conté lo del parto de Lulú y el entrenamiento con Yoda. Roxas contó que en Aquasilva Donald casi se ahogó en una piscina en la que se cayó y que Goofy ganó un concurso de tirar almejas, lo cual me hizo preguntarme porque se tirarían almejas. Cuando salimos del bar vimos que había anochecido. Bueno, anochecido en sentido figural, porque allí siempre parecía el atardecer. La única muestra del paso entre el día y la noche eran las estrellas, las cuales brillaban más o menos dependiendo de lo anterior.
-¿Dónde dormís vosotros? –pregunté a Donald y a Goofy.
-En la casa de Roxas –respondió Goofy-; cuando regresamos ayer no había ninguna pensión abierta, por lo que Roxas nos ofreció ir a su casa.
-Tenía un cuarto libre –dijo Roxas-. Vente, que todavía queda una cama libre.
-¿Y vives con tus padres o solo?
-No, me independicé de ellos hará cosa de un año y vivo a trescientos metros de ellos. Comparto casa con una amiga.
Nos encaminamos a casa de Roxas, con la gente regresando a sus casas de trabajar y los comercios cerrando. Al poco rato, nos quedamos solos por las calles; cuando llegamos a la casa de Roxas este nos hizo pasar dentro con sigilo, pero a Goofy se le ocurrió cerrar la puerta de manera normal, es decir, con ruido. Una luz se encendió en la segunda planta de la casa y una chica en camisón bajo bastante enfadada.
-Muy bonito, Roxas. Te espero para cenar y no llegas, llegas a las mil limonas y encima te traes a otro de tus amigotes a dormir –dijo la chica mientras bajaba, pero...
Madre mía, era la chica rubia de mi visión, con la misma cara y los mismos ojos azules; igualita a Kairi. Era Naminé-. ¿Y tu quien rayos... –dijo refiriéndose a mi, pero enseguida me vio la cara y se quedó callada, llevándose las manos a la boca y subiendo corriendo las escaleras.
-¿Qué pasa? –dije confuso- ¿Qué he hecho?
-Ni idea –me dijo Roxas-; Donald, Goofy, enseñadle a Sora su habitación. Voy a ver que narices le pasa a Naminé.
Donald y Goofy me llevaron a una habitación bastante grande, con tres camas, un escritorio, un espejo y un armario empotrado.
-No está mal –dije mirando la habitación-. Por lo menos no ha sido como el campamento en Dagobah.
-Nos tienes que contar bien lo que pasó allí –dijo Donald-. Sé que nos ocultas algo.
-Yo nunca os ocultaría algo –dije nervioso-. Además, ahora soy un Jedi, podéis fiaros de mí. ¿Sabéis que puedo mover cosas con la mente o confundir una mente?
-Seguro que sí –dijo Donald escéptico-. Yo no creo en religiones raras.
-Si lo crees –le dije concentrándome.
-Si lo creo –dijo Donald como una marioneta-. ¡¿Qué?! Me has manipulado la cabeza para que dijera eso –dijo furioso.
-Que listo, Donald –le dije-. Por cierto, te traje unos recuerdos de Spira. Un libro de hechicería y un bastón de invocador.
-¿Qué es un invocador? –preguntó Goofy.
-Pues... no lo se. Estuve allí con Yuna durante unos días y no se me ocurrió preguntárselo.
-Da igual –dijo Donald-. Es tarde y mañana hay que madrugar.
-¿Qué hay que hacer mañana?
-Sellar la cerradura de Ciudad Ocaso –me dijo Donald muy serio.
A la mañana siguiente, el día se presentaba lluvioso. Salimos de la casa temprano, para no despertar a Naminé, que todavía no me había dirigido la palabra desde anoche. Roxas no había podido sacarla nada sobre su comportamiento y su reacción al verme.
-No sé que la pasó –me explicaba mientras salíamos de la casa-. Solo me dijo que no eran cosas mías y me cerró la puerta de su habitación en las narices.
-Que se yo –le respondí-; serán cosas de mujeres.
A lo largo del día fue empeorando, mientras que nosotros seguíamos sin encontrar la cerradura. Mientras subíamos una cuesta, Roxas se detuvo.
-¿Qué pasa?
-Me parece haber oído algo; espera aquí –y se marchó por un callejón. Mientras, Donald y Goofy empezaron a observar a su alrededor por si veían algo mientras yo agitaba la llave espada por si reaccionaba con la cerradura. Al rato, llegó Roxas jadeando- Sora, he estado siguiendo a una cosa blanca que volaba por toda la ciudad, pero se me escapó al fundirse con un muro. No sé lo que era, pero parecía un Sincorazón.
-¿Llevaba un símbolo de un corazón negro partido en cuatro partes?
-No le vi ninguna marca, solo que volaba muy rápido y se movía como un Sincorazón.
De repente, en la plaza de detrás nuestro, en medio de la lluvia, apareció una figura encapuchada. Un Sincuerpo. El lugar empezaba a llenarse de Sincorazón.
-Sora –me dijo el Sincuerpo-, volvemos a vernos. Te echaba de menos.
-¿Quién eres? –le pregunté sacando mi llave espada, que chisporroteaba bajo la lluvia debido a sus filos láser.
-¿No me recuerdas? –dijo irónicamente- Aunque así debería ser, claro. Después de todo, al salir del Castillo del Olvido recuperaste tus memorias, pero no las que tenías dentro del castillo. Por eso no me recuerdas –y se bajó la capucha, revelando el rostro de un joven de pelo rojo y ojos verdes, con unas marcas debajo de ellos.
-Lo siento, pero no me suenas de nada –dije yo, con mi arma en alto.
-Pues recuérdalo, aunque te mataré en diez minutos. Mi nombre es Axel.
-¡Tú! –dijo Roxas- Creía que la tenías tomada conmigo.
-Si, puede que te haya atacado otras veces, Roxas –dijo el tal Axel en tono arrogante-, pero ahora mismo mi interés principal recae en Sora.
-¿En mi?
-Y ahora, antes de pasar a la pelea con armas, me gustaría que me hicieras un favor, Sora: los primeros minutos de agonía pelearemos cuerpo a cuerpo, ¿vale? Cuando te derrote sacaré las armas para matarte.
Miré a Roxas, Donald y Goofy y les señalé a los Sincorazón. Ellos captaron el mensaje y fueron a enfrentarse a ellos mientras yo me preparaba para luchar contra Axel. Este se lanzó hacia mí, pero le esquivé y le golpeé en las costillas con un puñetazo.
-Impresionante –me dijo el Sincuerpo tocándose el lugar del golpe, como si se estuviera quitando polvo-, cuando nos enfrentamos por primera vez tendrías que haber sido invisible como para dar un golpe tan certero. Veo que has mejorado.
Y me lanzó un puñetazo en toda la cara, sin poder esquivarlo, que seguramente hizo que me rompiera la nariz y saliera volando contra el muro más cercano, agrietándolo. La nariz me sangraba mucho y empezaba a marearme, pero me eché un hechizo de curación y la nariz dejó de sangrar. Pero mientras hacia esto, Axel se lanzó contra mí haciendo que los dos atravesáramos la pared del golpe, y golpeándome con el suelo del edificio. Me fijé que era un almacén abandonado, así que tendría más espacio donde combatir; aproveché que Axel aterrizaba para lanzarle trozos de la pared mentalmente, que le golpearon en la cara y en el tórax. Aproveché ese momento para lanzarle una patada en la cara que le lanzó al suelo, con la nariz chorreando sangre.
-Vale –dijo furioso poniéndose de pie con un salto-, me has cabreado.
Me lanzó un hechizo de fuego que esquivé; por el ruido que hizo al golpear la pared, el conjuro debía haber atravesado la pared. Para mi sorpresa, Axel materializó unos aros rojos con pinchos, así que yo saqué mi llave espada; ambos corrimos hacia el otro y chocamos nuestras armas, sin que ninguno pudiera atravesar las del otro, pero Axel me derribó con una especie de corriente de aire e intentó rematarme mientras estaba en el suelo, pero le lancé con la Fuerza hacia el techo del almacén, atravesándolo y quedándose en el tejado. Subiendo por las cajas del almacén, llegué con un salto hasta el techo por el agujero que había hecho Axel al atravesarlo y me lo encontré bajo la lluvia sonriendo.
-¿Por qué sonríes, idiota? –le grité para que me oyera, pues la lluvia no dejaba oír nada- ¿Es que no ves que te he vencido?
-Sonrío porque has dado tiempo a los Sincorazón para que encontraran su objetivo.
-¿La cerradura? –dije horrorizado.
-No, la cerradura de este mundo no me interesa –cada vez se nos oía menos-. Mi misión era encontrar a una fugada del Castillo del Olvido.
-¿Qué? ¿Cómo que hay una fugada del Castillo del Olvido? ¿Todos los que entran en ese lugar se tienen que escapar, como yo?
-No, tu saliste por tu propio pie. Pero al finalizar el proceso de restauración de tus recuerdos apareciste aquí. Pero yo buscaba a...
Y a su lado aparecieron unos Sincorazón con Naminé.
-¡Naminé!
-¡Lo siento, Sora! –me dijo- ¡Siento lo que hice en el Castillo del Olvido!
-¿Qué hiciste donde? –apenas podía oírla ya con el ruido de la lluvia.
-¡NAMINÉ! –oí a mi espalda. Roxas había subido hasta el tejado del almacén por el mismo lugar que yo- ¡Axel, suéltala!
-¿Qué harás si no? –dijo Axel descaradamente. En respuesta, Roxas le lanzó las dos llaves espada, que le acertaron en la cara y le derribaron, cayendo a la acera a diez metros más abajo.
Rápidamente, fuimos con Naminé, que estaba empapada y muerta de miedo y miramos a la calle, buscando a Axel. En la calle solo había baldosas rotas, porque Axel, al aterrizar se transportó hasta detrás nuestro: tenía la nariz ensangrentada, un ojo hinchado en sangre y un corte en la ceja, sangraba más que un cerdo en el matadero.
-Esto no ha terminado, Elegidos. Me llevaré a la chica y vuestras cabezas como trofeos. –y desapareció ante nuestros ojos.
-Naminé, ¿estás bien? –preguntó Roxas.
-Si, bien –dijo la chica mientras recuperaba el aliento.
-¡Sora!
Me fijé en que Donald y Goofy estaban rodeados de Sincorazón, por lo que salté a la calle y les aparté con un pequeño empujón de la Fuerza. De paso, aproveché el momento de tranquilidad mientras los Sincorazón se levantaban para agudizar mis sentidos y localizar la cerradura, pues tenía que localizarla ya para salvar a mis compañeros. Instintivamente, alcé la llave espada y apunté a la enorme torre con reloj que había en medio del pueblo; la cerradura se mostró y la sellé. Al instante, los Sincorazón se disolvieron con el agua de la lluvia.
-Tu y yo debemos hablar, Naminé –le decía Roxas a la chica en su casa.
-Mejor fuera, Roxas.
-No, esto también corresponde a Sora.
-Me refería a fuera de este mundo. Aquí ya no estoy a salvo.
-¿Porqué? –pregunté a Naminé- ¿Porqué eres tan importante para los Sincuerpo?
-Os lo explicaré en la nave, vamos –insistió la chica.
-Pero si estás muerta de frió –dije preocupado y acto seguido estornudé-; bueno, todos.
-Primero deberíamos descansar –sugirió Donald-. No creo que se acerquen más Sincuerpo por ahora a este mundo.
-Estoy de acuerdo –dijo Roxas-. Mañana saldremos de Ciudad Ocaso. _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”.
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Yuffie-chan
Holy Shadow


Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.83
Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
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Publicado: 08 Jan 2006 9:55 pm
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Esta genial, como siempre, q pasara despues? chan chan chan XDXDXD _________________
<- Thanks Darkalv :3
| Un amante del fuego escribió: | | Procedamos a la quema de bienes ajenos |
| WK, experto en convencer a padres escribió: | "Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1410 Promedio por Día: 1.11
Ubicación: FanZone
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Publicado: 12 Jan 2006 1:36 am
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XIII
-Cuidad de mi casa, troncos –le decía Roxas a unos amigos suyos-. Puede que esté fuera durante mucho tiempo.
-Tu tranqui, que la encontrarás como la dejaste –decía una chica morena en la puerta de la casa de Roxas; entonces sonó dentro de la casa un ruido que decía ‘roto’-; o casi.
-Adiós –se despidió Roxas y vino para nuestra nave gummi. Mientras venia me fijé en que tenía un gran parecido conmigo, salvo por el color del pelo.
Naminé ya se había metido dentro y Donald y Goofy estaban comprobando la nave para que no tuviera ningún fallo.
-Bueno –dijo Goofy cuando terminó de inspeccionar la nave-, esta nave recorrerá bastante antes de averiarse.
-Si, está en bastante buen estado –dijo Donald.
-¿Salimos ya de esta ciudad? –preguntó Roxas metiéndose en la nave.
Por fin la nave despegó y salimos de Ciudad Ocaso para volar a otro mundo.
-Bueno –dije-, hay un mundo cerca de aquí llamado ‘Terra X’. Tardaremos unos cuantas horas más en llegar con el piloto automático puesto, así que todavía da tiempo a que nos expliques que es el Castillo del Olvido –dije mirando a Naminé.
-Bueno, no creo que tenga que contar todos los detalles, ¿no? –dijo con cara inocente. Roxas y yo la miramos con cara de pocos amigos- Está bien, lo contaré todo. Sora, ¿qué es lo último que recuerdas antes de aparecer en Ciudad Ocaso?
-Recuerdo el haber cerrado la puerta al Reino de los Corazones y aparecer en un campo enorme, persiguiendo a un perro que tenía una carta del soberano de los reinos Disney, el rey Mickey. Hasta ahí llega todo lo que recuerdo.
-Ahora seguiré yo –dijo Namine-: al anochecer os parasteis a descansar, pues el perro no daba tregua. No pudiendo dormir, seguiste el camino hasta un lugar donde se bifurcaba en tres distintos. Allí, un Sincuerpo te dio a elegir entre esos tres caminos y por el camino que habías seguido; aceptaste el camino por el cual el Sincuerpo había desaparecido y llegaste a un lugar parecido a donde se encuentra el Reino de los Corazones, pero en lugar de una puerta enorme encontraste un castillo. El Castillo del Olvido. No se porqué Donald y Goofy aparecieron a tu lado, pero el caso es que entrasteis juntos en el castillo. Y todo el que entre en el castillo irá olvidando todo lo que conoció o sintió. El cometido del Castillo del Olvido es el de hacer un pacto: perder algo para encontrar lo que más deseas. O almenos lo era antes. Deseabas encontrar a tus amigos, pero el precio fueron tus memorias. Nada más entrar en el castillo empezaste a olvidarlo todo. Avanzaste piso por piso, recorriendo tus propios recuerdos buscando la clave para encontrar a tus amigos.
-Un momento –dije-, me estoy perdiendo. ¿Cuál era tu función en ese puñetero castillo?
-La de realizar el proceso de manipulación de memorias y asegurarse de que todo funcione bien. La Organización me llevó allí para que lo vigilara todo y que nada saliera mal. Creo me eligieron porque puedo alterar los recuerdos del corazón de las personas, pero solo se que me encerraron en ese castillo durante años.
-Eso da igual –dijo Roxas-. Continua con la historia.
-El guardian del castillo, Marluxia, quiso que manipulara tu memoria para convertirte en la marioneta de la Organización. Pero, llegado a un punto, la manipulación en tu memoria se hizo inestable. Tras varias semanas encerrado en el castillo, tu corazón empezó a debilitarse. Tuve que esforzarme al máximo para que terminaras tu camino a tiempo. Tuve que manipularte a ti, a tus amigos, a vuestros recuerdos… hasta a los miembros de la Organización. Ellos me ordenaron que te manipulara de cierta forma, pero me negué. Por fin terminaste de ascender en el Castillo del Olvido, derrotaste a Marluxia y te ganaste el recuperar tus memorias. Pero tuviste que elegir entre que memorias tenias que quedarte: las que representaban los hechos anteriores al castillo, o lo que te había pasado en este. Elegíste las primeras, pero prometiste volver a buscarme. Entonces te metí en una cámara de sanación de memorias. Tras meses de recuperación, llegó el momento de que salieras de allí. Ibas a salir del Castillo cuando aparecieron dos miembros de la Organización, Vixen y Larxenne, en el justo momentos que os transportaba hacia Ciudad Ocaso. No esperaba verlos vivos, pues tu los derrotaste. Hicieron algo y conseguí escapar por fin del Castillo y te seguí hacia Ciudad Ocaso, pero al ver que un Sincuerpo se acercaba tuve que huir. Tras eso empezé a vivir aquí, conseguí una casa y me hice amiga de Roxas.
-¿Porqué ni me lo contaste, Roxas? –dijo Tyson- Podría haberte ayudado, o... no sé.
-Es muy amable por tu parte, pero el mal ya estaba hecho.
-No me importa lo que hayas hecho antes, Naminé –le dije amablemente-; el caso es que ya has rectificado y yo te perdono.
-¿En serio? –dijo la chica con cara de pena- No lo merezco.
-Claro que sí. Por cierto, ¿sabes quién es el líder de los Sincuerpo? Sospecho de alguien, aunque tendría que estar muerto, llamado Ansem. ¿Te suena ese nombre?
-No, pero Axel siempre se quejaba de un tal Diz.
-¿Diz? No me suena de nada. Una ultima cosa, Naminé. ¿Cómo es qué Roxas tiene dos llaveros mios?
-¿Recuerdos Lejanos y Prometida? Hice un duplicado de ellos. Si te los hubiera robado te hubiera sentado muy mal. Para distinguirlos de los reales puse ciertas modificaciones en cada uno.
-De ahí que tu Prometida sea una estrella y la mía un amuleto formado por conchas. ¿Se pueden duplicar…?
-Sora –me dijo Donald-, llegamos a Terra X.
-Voy –y fui a ponerme a los mandos, pero cuando entramos en la atmósfera, la nave pareció sobrecargarse y se apagó todo-. ¡¿Qué cojones ha pasado?!
-No lo sé –dijo Donald-. ¡Parecía una descarga electromagnética!
-¿Una qué? –oí decir a Tyson mientras nos precipitábamos al planeta mientras dábamos vueltas sin control.
-¿Cómo sabes eso? –pregunté a Donald mientras intentaba enderezar la nave.
-¡Porque soy mago, estúpido!
Terra X
La nave caía sin control, y nosotros estábamos dando tumbos dentro de ella. Naminé estaba agarrada en su asiento con cara de ir a vomitar, Roxas cerraba los ojos fuertemente y Donald, Goofy y yo intentábamos encender la nave, o si no nos mataríamos. De improviso, algo paró la nave en medio del aire; echamos un vistazo mientras Naminé corría al baño a vomitar. Al principio no vimos nada, pero de pronto un mar de llamas cubrió la nave, pero no parecía quemarla. En medio de todo ese infierno nos pareció ver una figura humana y en nuestras cabezas sonó:
-Tranquilos, estoy aquí para llevaros a un lugar seguro.
Nuestra nave iba descendiendo rápida pero suavemente por la superficie del mundo. El ser de fuego nos sujetaba en el aire y nos llevaba a alguna parte; o al menos nos había dicho eso. Es extraño que diga la palabra ‘decir’, pues no oímos eso con nuestras orejas, sino con nuestra mente. En medio del vendaval de fuego que nos rodeaba se podía apreciar una figura humana, pero no se conseguía distinguir bien.
Después de un viaje más o menos largo, la nave aterrizó en unos campos que rodeaban una mansión que estaba un poco derruida. El ser de fuego aterrizó a nuestro lado y me fijé en que se parecía más a un ave; cuando el fuego se apagó, vimos en medio a una mujer alta, de pelo rojo y ojos verdes. Llevaba puesto una especie de traje verde con el símbolo de un ave en el pecho; llevaba un pañuelo alrededor de la cintura a modo de cinturón, unido en su cadera por un broche con la misma forma de ave que la del pecho. Llevaba unos guantes dorados que le llegaban hasta más arriba de los codos y unas botas del mismo color que llegaban más arriba de las rodillas.
-Bienvenidos al Instituto – dijo con voz amable-. ¿Estáis bien?
-Si, creo que si –dije mirando a todos, que tenían mi misma cara de asombro-. ¿Qué ha pasado? Entramos en la atmósfera de este mundo cuando nuestra nave se apagó por un nosequé...
-Una descarga electromagnética –corrigió Donald.
-Normal –dijo la mujer con cara preocupada-, todo el mundo está apagado debido a la guerra.
-¿Tenéis una guerra? –preguntó Roxas.
-Jean –dijo un hombre que salía de la mansión-, ¿has traído algo para comer?
-Muy gracioso, Logan –le contestó esta-; he ayudado a unos chavales que se iban a estrellar.
El hombre siguió avanzando; no era muy alto, tenia mucho pelo negro y tenia barba de unos días. Iba de negro, con una chaqueta del mismo color con dos bandas de color amarillo que se juntaban formando una X.
-Chicos, este hombre se llama Logan, yo soy Jean Grey.
-Yo me llamo Sora, y ellos son Donald, Goofy, Naminé y Roxas.
-Creo que deberíamos hablar con el Profesor, Logan. Las cosas se están descontrolando –dijo Jean a Logan.
-¿Es por nuestros invitados? –dijo Logan como si no estuviéramos delante de él.
-En parte si –Jean nos miró-. Vamos, entrad en la mansión. Allí estaréis seguros y podréis descansar.
-Sora, ¿seguro que nos podemos fiar de ellos? –me decía Naminé en voz baja.
-No se porqué no; después de todo, la mujer esta nos ha salvado la vida.
-Estas en todo tu derecho a dudar, chica –dijo Logan a varios metros de nosotros-, pero es el lugar más seguro que encontraras en el mundo -todos no quedamos sorprendidos por el fino oído de Logan.
Entramos en la mansión y vimos un grupo de personas en un salón, que nos miraron con curiosidad, pero no entramos en esa sala, sino que seguimos por un pasillo hasta llegar a las puertas de un despacho. Jean llamó suavemente y se quedó quieta, como si esperará algo; intenté oír algo cuando Jean asintió y abrió las puertas que daban al despacho. Cuando entramos, vimos a un hombre mayor sentado detrás de un escritorio. Estaba calvo y tenia unos ojos azules muy claros, casi grises.
-Bienvenido, Sora –me dijo el hombre con voz suave-. Naminé, Donald, Goofy, Roxas, Jean, poneos cómodos. Logan, si quieres puedes quedarte.
-Yo paso, profe. Adiós- dijo marchándose mientras cogía un puro de su bolsillo y cerraba las puertas tras de sí.
-Jean me ha contado todo lo que ha pasado, Sora –dijo el hombre-. Me ha contado como os ha ayudado y lo que ha sentido.
-¿Cuándo le ha contado todo eso? –preguntó Donald con voz desconfiada.
-Ahora mismo -sonó en nuestras cabezas.
-Me llamo Charles Xavier, Sora; soy un mutante, un ser humano con poderes especiales desde el nacimiento debido a un gen X en el ADN.
-¿Y que quiere decir con lo de “poderes especiales”? –preguntó Roxas atónito.
-Mi don es la telepatía, como habréis observado. Puedo comunicare con otros a través de mi mente. Pero no me hace falta leer mentes para notar como los humanos corrientes nos temen por lo que somos. Así que hace años fundé un grupo de mutantes que ayudaría a la integración pacifica de los mutantes en la sociedad humana.
-Si, bueno –dije un poco cortado-; no quiero ser grosero pero, ¿todo esto a que lleva?
-Directo al grano, ¿no? –dijo sonriendo un poco- Muy bien, hará unas semanas, un antiguo amigo mío, llamado Magneto, lanzó un impulso magnético muy poderoso a la atmósfera, inutilizando todo aparato eléctrico sobre este mundo. Su meta es la eliminación total de la raza humana y la supremacía de los mutantes. Sus frecuentes ataques a seres humanos los ha realizado junto con un encapuchado y un grupo de seres oscuros que una vez que mataban a sus victimas, estas desaparecían y aparecían más criaturas. Hemos combatido ha Magneto desde su ataque principal en una ciudad de este mundo, Nueva York, pero con tu llegada, parece que las cosas han empeorado bastante. ¿No es así, Jean?
-Verás, Sora –me dijo Jean con palabras suaves-, yo también soy telepata y he sondeado vuestras mentes buscando información, y me ha fascinado lo de los “Portadores de la Llave Espada” –me miró a Roxas y a mi-. Esto me hace pensar que nuestro mundo peligre más de lo que sospechamos.
-Tranquila, que estamos aquí para ayudar –dijo Donald.
-Si –continuó Goofy-, nosotros somos los mejores combatiendo a la oscuridad.
- Debeis de comprender que la Oscuridad y Luz no son buenas o malas por sí mismas –dijo Jean-; depende del uso que se las dé.
-Jean –dijo Xavier preocupado-, lleva a nuestros invitados al salón, deprisa. Tenemos compañía.
Fuimos corriendo hasta el salón, con el resto de personas que vimos antes mirando a un Sincuerpo que estaba encima de una estantería. Volví la cabeza, pero no parecía que Xavier nos siguiera. Por fin el Sincuerpo habló.
-Que gran colección de sujetos de pruebas –dijo casi emocionado-. No sabéis lo que es para un científico encontrar tanto material para trabajar. Mi jefe estará encantado –y entonces se fijó en nosotros, sobre todo en Naminé-. ¿Naminé? –todo el mundo en la sala se volvió hacia ella, que estaba muy nerviosa- Vaya, vaya. Después de tanto tiempo y nos encontramos aquí de nuevo. Sabes perfectamente quien soy, ¿a que sí? -y se retiró la capucha, revelando a un hombre de pelo rubio y largo con ojos verdes. Naminé estaba más nerviosa y empezaba a llorar.
-Es –dijo llorando- es Vixen; el jefe científico de la Organización. Es quién me cogió y me llevó al Castillo del Olvido.
-¿Qué te cogí? –dijo Vixen- Vuelve a leer la historia, niña.
-¿A qué te refieres? –dijo Roxas sacando las llaves espada. Yo también saqué la mía.
-Deja las palabrerías, niño –nos dijo Logan enfadado-; ya hablará cuando esté atado a una silla y con medio cuerpo mutilado –y saltó hacia él con unos cuchillos que no le había visto sacarlos, pero Vixen le rechazó con un fogonazo de luz blanca que lo lanzó por la pared.
Al instante, todo el grupo atacó a Vixen; un hombre rubio lanzó por las manos unas ondas de energía que, de no haberse transportado a otra parte de la habitación, se habría desintegrado con la pared. Otro con gafas muy raras le lanzó por ellas fogonazos de energía roja que Vixen no tenia problemas en esquivar. Salté yo mismo a por él, pero me dio una patada en el estomago que me lanzó contra la otra punta de la habitación; pero utilicé la inercia flexionando las piernas al llegar a la pared y rebotar para golpear a Vixen, pero este sacó un enorme escudo azul y me golpeó con él. Acto seguido, me lanzó un hechizo de hielo que me congeló en el suelo. Empecé a formar un hechizo Piro, pero Donald ya me lo lanzó y pude salir de allí.
Vixen se desvaneció y salimos de la mansión para seguirle y nos lo encontramos al lado de un hombre mayor con casco que flotaba en el aire. En un momento, les lancé la llave espada, pero el hombre levantó la mano hacia esta y se paró en el aire; el hombre de nuevo hizo otro gesto con los dedos y la llave volvió a mí golpeándome la cara con ella. Intentando levantarme, oí a mi espalda:
-Esta juventud...
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Yuffie-chan
Holy Shadow


Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.83
Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
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Publicado: 13 Jan 2006 10:11 pm
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X-Men O_o, mola!!!!!! Sigue pronto, plis >_<!!!!! _________________
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| Un amante del fuego escribió: | | Procedamos a la quema de bienes ajenos |
| WK, experto en convencer a padres escribió: | "Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
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oceano
Shadow Ball


Registrado: 22 Sep 2005 Mensajes: 171 Promedio por Día: 0.16
Ubicación: no esta claro?xD donde haya agua en kh2
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Publicado: 14 Jan 2006 12:19 pm
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bien, por fin podre opinar. el otro tenias + de 8 pags. ale, sigue asin.
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1410 Promedio por Día: 1.11
Ubicación: FanZone
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Publicado: 16 Jan 2006 11:28 pm
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Una cosita. Seguro que os habreis fijado en que las historias de cada mundo son muy cortos, pero es que cuando los hice escribía poco y decidí resumirlos, así que no os preocupeis (jejeje). Pero más adelante las historias serán más largas, ya lo veréis. _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”.
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1410 Promedio por Día: 1.11
Ubicación: FanZone
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Publicado: 16 Jan 2006 11:30 pm
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XIV
Apenas podía ver nada, la vista se me emborronaba por causa del golpe de mi propia arma. De alguna manera, el viejo ese había parado la Llave Espada en el aire y me la había devuelto con más fuerzas a la cara.
-Ningún humano me lanzará nada a la cara sin que antes esté muerto a mis pies –dijo en tono amenazador.
-Magneto –dijo el hombre de las gafas raras-. Ya ha habido suficientes muertes. Ríndete ahora que puedes.
-Lo siento, Summers, pero Vixen me ha dado la posibilidad de erradicar al Homo Sapiens de este mundo y pienso ayudarle para ello.
-¿Eres idiota? –le dije levantándome y quitándome la sangre de la nariz- Te utilizará como hacen siempre, y luego te traicionará o algo peor.
-¿Y tu quién eres como para amenazarme, joven?
-Me llamo Sora, y soy el portador de la Llave Espada. He venido a sellar la cerradura de este mundo e impedir que los Sincuerpo lo controlen para sus propósitos.
-Eso a mi no me interesa. Lo único que deseo es el exterminio del hombre para que mi raza tenga el lugar que le corresponda en la escala genética.
-A veces –dije- debemos apartar nuestros deseos por un bien común.
-Qué bonito –dijo con total desprecio-, ahora recita algún discurso sobre política.
Y mientras Magneto hablaba, Roxas se fue acercando por la espalda y saltó para derribarle, pero Magneto lo debió ver o sentirlo, y con una ráfaga de poder lanzó a Roxas contra una piscina que había a unos metros.
-Qué pena que Larxene no esté aquí –dijo Vixen-; se le da muy bien la electricidad –y frunció la mirada-, pero yo tampoco soy manco en eso –y lanzó un relámpago que dirigió hacia la piscina, electrificando el agua y a...
-¡ROXAS! –gritó Naminé corriendo hacia la piscina, pero Vixen la pudo agarrar del brazo.
-Ven aquí, pequeña; tenemos un largo viaje por hacer –carraspeó Magneto-, cuando termine este asunto. Atacadles –y decenas de Sincorazón aparecieron detrás de él, mientras que este desaparecía con Magneto y Naminé.
Avancé golpeando a los Sincorazón mientras trataba de alcanzar la piscina; cuando llegué, vi a Roxas hundido en el fondo, sin moverse. Con un hechizo, aparté las aguas que lo rodeaban, salté dentro y en un instante salía de la piscina con él; los demás ayudaban al grupo de Xavier, que lanzaban rayos, o les lanzaban a varios metros con un puñetazo o, en el caso de Logan, que había regresado, los atravesaba con los cuchillos de antes, que parecía que... si, eran parte de sus brazos. Jo, vaya banda, pensé.
Pero lo primero era reanimar a Roxas, así que le lancé un hechizo de cura y le hice la respiración artificial; después de varios intentos, Roxas me escupió agua a la cara, señalando que por fin respiraba. Lentamente, abrió los ojos y me miró.
-Por Dios –me dijo-, dime que no hemos hecho lo que creo.
-Claro que no, pervertido –le dije dándole un golpe-. Levántate, que hay trabajo.
Roxas se levantó como pudo y sacó sus Llaves Espada y empezamos a atacar a los Sincorazón, pero algo nos frenó en seco y elevó a los Sincorazón hasta unos cinco metros del suelo; estos se movían frenéticamente, intentando escapar de la fuerza que les retenía. Vimos como Jean Grey, envuelta en llamas que se asemejaban al ave de antes, lanzó una llamarada que los fulminó a todos.
-Ahora no hay tiempo de peleas –dijo tanto verbal como mentalmente-; han secuestrado al Profesor Xavier y a la chica rubia, Naminé.
-¿Cómo? -Dijo Roxas sin creérselo- Sora, ¿Qué ha pasado? ¿Cómo has dejado que la capturen? –me dijo fuera de sí mientras me zarandeaba por los hombros.
-Tranquilízate, iremos a rescatarla, y a Xavier.
-¿Desde cuando este niño tiene tanta autoridad? –dijo una mujer rubia con traje blanco.
-Ahora no es momento de tus tonterías, Emma –dijo Jean enfadada-. Este niño es más importante ahora que todos nosotros.
-Aunque seas un dios, señorita Grey, todavía puedo patearte tu divino culo –dijo la mujer encarándola.
-Quietas –dijo de nuevo el tío de las gafas-, ahora no es momento de riñas entre mujeres –las dos le miraron enfadadas, y en la cara de Jean había rencor.
-Vale, calmémonos –dije intentando suavizar la situación-. Empecemos con lo de Xavier; ¿alguien le vio durante la batalla?
-No estuvo aquí –dijo una mujer negra de pelo y ojos blancos.
-Si, le hubieras localizado fácilmente por combatir a bichos negros en silla de ruedas –dijo otra mujer de pelo castaño con dos mechones de pelo albino que le caían por la frente.
-¿En silla de ruedas? –dije incrédulo.
-¿No notaste que el Profesor no se levantó cuando llegaste, o que no nos siguió cuando Vixen apareció en el salón? –me dijo Jean- El Profesor es invalido.
-Qué bien –dije ausente. No solo me tocaba rescatar a Namine, sino también a un invalido.
-¿Y donde está la base de ese Maneto? –preguntó Roxas, impaciente por salir de allí a buscar a Namine.
-En una estación orbital a 15 kilómetros de aquí –dijo Jean Grey.
-¿Cómo es eso posible? –pregunté- Se supone que todos los aparatos eléctricos estaban jorobados.
-Si, pero puede alterar una pequeña parte del campo magnético para que su nave pueda funcionar.
-¿Qué poderes tiene ese hombre? –pregunté alarmado.
-Controla todos los campos electromagnéticos y puede manipular metales.
-Joder –dijo Roxas llevándose la mano a la frente-; ahora lo tenemos claro.
-Tranquilos –dijo el hombre de las gafas-, se le puede derrotar. Jean, ¿puedes localizar la localización exacta del Profesor?
-Eso hago en estos momentos.
-Bien. Haremos dos grupos; uno se quedará aquí a defender a los humanos de posibles ataques y otro partirá con nosotros hacia la base de Magneto. Picara, Emma, Alex, Logan, Jean y yo iremos contra Magneto; los demás vigilareis y, en caso de que fallemos, tendréis que subir allá arriba y combatir.
En menos de una hora, nos subimos a un avión de plástico anti-Magnetos y aceleramos hacia la atmósfera. Nos presentamos al grupo y descubrimos que cada uno tenía un mote por su habilidad especial; todos tenían poderes incribles, pero la histora que más me fascinó fue la de Jean Grey. Solo pude enterarme de que había sufrido un accidente que la convirtió en Fénix, una fuerza universal de gran poder. Cómo ya la situación estaba tensa, decidimos alejarnos disimuladamente hasta los asientos de la nave, pero vimos que ya nos acercábamos a la base de Magneto: era un pedazo de roca de kilómetros de diámetro.
-El Asteroide M –dijo Jean-. Allí están la chica y el Profesor.
-Bien –dijo Roxas impaciente.
Al instante, una luz nos llevó a otro lugar.
Aparecimos en una sala bastante amplia con Magneto, Vixen y otro Sincuerpo que no pude reconocer, pues llevaba la capucha puesta y no se le podía ver la cara. Este movió la mano antes de que nos moviéramos y nos detuvo en el aire; ni siquiera Jean podía moverse, pero el Sincuerpo se acercó a nosotros y nos habló con una voz que me era familiar.
-Fíjate quien está aquí; son los hombres X de Xavier. Que orgulloso debe estar de que os dejéis capturar.
-Maldito bastardo –le gritó Jean-. ¿Dónde le tenéis?
El Sincuerpo metió la mano en el pecho de Jean, mientras hebras de color negro salían de su brazo hasta meterse en la mujer; mientras hacia esto con una mano, con la otra se quitaba la capucha revelando a...
-¡Xavier! –exclamé- ¡¿Eras un Sincuerpo todo este tiempo?!
-Claro que sí, idiota –decía Xavier mientras Jean parecía sufrir-. ¿Cómo crees que Vixen descubrió este mundo? Cuando me convertí en un Sincuerpo, descubrí que podía caminar, así que me alisté en la Organización, donde mis bastos poderes mentares me permitieron ascender de posición en poco tiempo. Se podría decir que soy la mano derecha de Vixen, pero mi meta es estar, como él en el grupo de los Doce, los Sincuerpo privilegiados que solo responden ante Diz.
-Diz... ¿el líder de los Sincuerpo?
-Justo. Y ahora, si me permites, he de terminar un trabajo –y metió más la mano en el pecho de Jean, que gritó de dolor durante unos segundos, pero después hubo una gran explosión que barrió el Asteroide M de la atmósfera. _________________ Normativa Wk-C-20: “Que busquen en Google, hostias”.
¡UNIOS AL LADO ABSTEMIO DE LA FUERZA! ¡HAY GALLETAS!
FanFics publicados:
Los Viajes del Trío
Los Hijos de la Organización
Las Cronicas de KHManiacs
Ultima edición por Dark Sefirot el 12 Jul 2007 11:58 pm; editado 2 veces
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Yuffie-chan
Holy Shadow


Registrado: 07 Sep 2005 Mensajes: 900 Promedio por Día: 0.83
Ubicación: Quemando flooders para hacer barbacoa -D
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Publicado: 17 Jan 2006 7:59 pm
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Dios, q cabron es el Xavier!!! Como un dia l agarre... XDXDXD. Bueno, esta tan bien como siempre, menos mal q no recuerdo lo q venia ahora, asi podre disfrutar mucho mas ^^ _________________
<- Thanks Darkalv :3
| Un amante del fuego escribió: | | Procedamos a la quema de bienes ajenos |
| WK, experto en convencer a padres escribió: | "Hola. Perdón si se oye mal, es que las putas de este burdel van hasta arriba de la cocaína que acabo de traerme de Colombia y están gritando obscenidades. Era para que su hija viniese conmigo a tomar unos whiskys y... Oiga? Oiga?"
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Jack&Kirtash
Shadow


Registrado: 02 Dec 2005 Mensajes: 3 Promedio por Día: 0
Ubicación: Idhún
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Publicado: 20 Jan 2006 4:28 pm
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Realmente bien,incluso mejor que el anterios,espero sl siguiente. _________________ "No existe la Oscuridad...ni la Luz...ni siquiera existen el Bien ni el Mal...solo existen las decisiones. Lo demas es añadidura."
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Dark Sefirot
Son of Jenova


Registrado: 10 Mar 2005 Mensajes: 1410 Promedio por Día: 1.11
Ubicación: FanZone
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Publicado: 20 Jan 2006 4:42 pm
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