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Final Fantasy VII (versión novelada)

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oceano
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oceano

Registrado: 22 Sep 2005
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Promedio por Día: 0.15
Ubicación: no esta claro?xD donde haya agua en kh2



MensajePublicado: 05 Jul 2006 3:14 pm     Responder citando

esta mu chulo. sigue asi
P.D. me referia al edificio, si. no lo queria decir para que no quitara emocion xDDD
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Salvo
Shadow Ball
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Salvo

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Promedio por Día: 0.26
Ubicación: Mi kasaaa!!



MensajePublicado: 06 Jul 2006 1:04 pm     Responder citando

Muy bueno!!!
_________________

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Sefirot
Great Heartless
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Sefirot

Registrado: 24 May 2004
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MensajePublicado: 04 Sep 2006 12:14 pm     Responder citando

EDIFICIO SHINRA

Tras una discusión prácticamente en la puerta de entrada entre Tifa y Barret, los dos deciden que sea Cloud el que elija el camino para entrar en el edificio. Cloud nunca había estado en ese edificio, en la sede central, pero tiene claro que debe de estar lleno de vigilantes. Por eso prefiere hacer cualquier cosa menos entrar al edificio de lleno. Por eso Cloud va a la izquierda y en un callejón encuentra unas escaleras. Los tres comienzan a subirlas.
Subir 59 plantas andando puede dar para mucho, pero solo se escuchan las quejas de Barret y la interminable pregunta: ‘¿queda mucho?’ Nada más llegar son recibidos por unos vigilantes de ShinRa mecánicos con coraza incluida ante los cuales la mejor arma es la magia hielo. Luego abren la puerta y suben una planta más, allí se encuentran con la zona de control, esta bien vigilada y deciden seguir de nuevo los consejos de Cloud y pasar desapercibidos mientras que los guardias cambian de lugar de vigilancia, ellos se cubren con las columnas, adornos y grandes maceteros hasta que llegan a la otra puerta que les conduce a una nueva escalera y de allí a una nueva planta.
En la planta 61 ya se encuentran con un nuevo problema, están rodeados de empleados de ShinRa, por lo que intentan camuflarse entre ellos, pero eso tampoco resulta ya que uno de ellos les pregunta quienes son. Ellos no contestan pero se preparan lentamente para empezar a pelear.

- Seréis los del Departamento de Mantenimiento. Tomar esta es la Tarjeta que os permite entrar en la Planta 62.

Sorprendidos cogen la tarjeta, dan las gracias al hombre y suben arriba. La siguiente planta, la 62, es una especie de biblioteca, pero todos los datos que se encuentran son sobre ShinRa, Mako y Midgar. La biblioteca está repartida en diversas salas y en otra sala encuentran al desconocido alcalde de Midgar que promete darles la tarjeta hasta la planta 65 si descubren su clave secreta, añade que las pistas están repartidas por la biblioteca. Barret mira a los otros dos y da un paso adelante y Cloud y Tifa lo detienen. Se reparten y tras lo que parece una eternidad reúnen las pistas y dan la respuesta al alcalde: MAKO. Este les da la tarjeta asegurando que colabora por el odio que tiene a ShinRa que únicamente lo utilizan como bibliotecario.
En la siguiente planta encuentran un ordenador que les ofrece regalos si consiguen coger los cupones repartidos por las salas que están bloqueadas por puertas hidráulicas y... No le prestan atención y suben a la siguiente planta.
En la planta 64 se encontraron con uno de esos lujos que solo disponen las grandes empresas: un gimnasio. Tras subir a pie todas las plantas a ninguno se le ocurrió hacer ejercicio pero si descansaron los parpados por unos minutos y registraron las taquillas donde encontraron... un micrófono... al que no le dieron ninguna utilidad ni le vieron ningún sentido... así que lo abandonaron.
En la planta 65 encontraron una maqueta de Midgar hecha con energía Mako, algo que ayudo a Barret a perder la paciencia, coger la Tarjeta de la planta 66 que se encontraba en una caja y subir a otra planta.
Nada más llegar a la planta 66 vieron a una serie de personas entrar en una sala, evidentemente decidieron no irrumpir en la sala, incluso Barret estuvo de acuerdo. Por lo que se dieron una vuelta por la planta para encontrar un lugar donde escuchar lo que pasaba en la sala. Pero el resto de las salas eran de control y vigilancia. Y por último, al fondo a la izquierda encontraron un baño con un respiradero, subieron y entraron en los tubos de ventilación, se desplazaron hasta una rejilla desde la cual pudieron ver el interior de la sala. Reconocieron al Presidente ShinRa y a varios de sus jefes de departamento: Revee, Heidegger,... Parecía que la reunión comenzaba por lo que permanecieron en silencio escuchando todo lo que decían.

- Tenemos la estimación de daños del Sector 7. considerando las fábricas terminadas y el total de las inversiones en la zona el daño asciende a los 100 millones de Gils. El coste de la reconstrucción es de... – pero Revee no acaba de hablar.

- No vamos a reconstruir. – dice el Presidente ShinRa. – Vamos a dejar el Sector 7 como esta y a retomar el proyecto Neo-Midgar. Incrementa las tarifas de Mako en un 15% en todas las zonas.

- Subir las tarifas. – grita un hombre gordo con un pequeño mechón gris en lo alto de la cabeza y vestido de marrón claro. – según recordaba Cloud su nombre era Palmer y llevaba el casi extinto Departamento Espacial de ShinRa. – Y podrá destinar los beneficios al Programa Espacial.

- Los beneficios se los repartirán Revee y Escarlata. – dice refiriéndose a la única mujer que hay sentada en la sala.

- Pero los ciudadanos perderán la confianza. – dice Revee.

- No la perderán, creerán más en ShinRa. – dice el presidente muy seguro de sí mismo.

- Después de todo fuimos quienes salvamos al Sector 7 de AVALANCHA. – dice Heidegger riéndose. En ese instante entra un hombre con bata blanca, gafas grandes y de gruesos cristeles y el pelo negro recogido en una coleta.

- Hojo, ¿Qué tal está la chica? – pregunta el presidente.

- Como ejemplar es inferior a la madre. Todavía continúa el proceso de comparación con la madre, Ilfana. De momento la diferencia es del 18%.

- ¿Cuánto durará? – pregunta de nuevo el presidente.

- Posiblemente en unos 120 años. Es imposible concluir en nuestras vidas o en la vida del ejemplar. Por eso estamos pensando en su reproducción para crear un ejemplar que resista a nuestra investigación por mucho tiempo. – dice Hojo.

- ¿Y la Tierra Prometida? ¿No estorbará a nuestros planes? – pregunta inquieto el presidente.

- Eso no lo puedo determinar. La madre es resistente, pero tiene sus puntos débiles. - concluye Hojo.

- La reunión ha terminado. – concluye el Presidente ShinRa.

Cloud, Barret y Tifa deciden seguirlos, por eso salen del tubo de ventilación y del baño. Se dirigen a las escaleras y ven a Hojo, por eso lo siguen de lejos y suben a la planta 67 tras él. Tras Hojo llegan a una especie de almacén con cajas, una especie de jaula de cristal y una gran superficie cóncava de metal. Pero se detienen y se esconden detrás de unas cajas al escuchar unos pasos tras ellos. Hojo se ha detenido delante de la jaula de cristal y la observa. El hombre que se acerca pregunta a Hojo:

- ¿Este es el ejemplar de hoy?

- Si, comenzaremos de inmediato. Llevarlo al nivel superior. – cuando el hombre se marcha Hojo añade. – Mi precioso ejemplar. – luego abandona el lugar por donde ha venido.

Barret y Tifa se acercan a la jaula de cristal, ven al ejemplar. Se trata de una especie de león con el pelaje rojo, salvo la mata de pelo de la cabeza y la cola, que parece ser que es fuego.

- ¿Van a usarlo para un experimento biológico? – pregunta Tifa a Barret, pues Cloud no se ha acercado.

Cloud apenas ha avanzado unos pasos del lugar donde se habían escondido, esta de espaldas a la puerta de la superficie cóncava de metal, parece otra jaula, pero de mayor seguridad. Cloud comienza a sentir algo extraño, como una presencia y cree escuchar un latido que va incrementando de intensidad. Se gira y se planta frente a la puerta de esa jaula, lee un letrero puesto en la puerta lentamente: Jénova. Se acerca sacudiendo la cabeza y mira al interior, ve lo que parece ser el cuerpo deformado de una mujer al que le falta la cabeza. A Cloud le parece que su cabeza va a estallar, siente un fuerte dolor y un pitido continuo en los oídos, cae de rodillas y por último acaba tumbado en el suelo perdiendo momentáneamente el conocimiento. Al recuperarlo habla solo:

- ¡Es Jénova! ¡La han traído aquí!

- Cloud, tranquilízate. – dice Tifa.

- ¿Lo habéis visto? – pregunta Cloud a sus compañeros mientras se levanta.

- ¿Visto qué? – pregunta enfadado Barret.

- ¡Se está moviendo! ¡Está aún viva! – vuelve a sumirse Cloud en su trance.

Barret se asoma por el cristal al igual que hiciera Cloud antes y retrocede asustado:

- ¿Dónde está su puñetera cabeza? – luego mira a Cloud que parece haberse recobrado. – Bah. Dejémoslos de estupideces. Sigamos adelante.

Los tres continúan avanzando, ven un ascensor y antes de cogerlo abren un baúl que hay al lado y obtienen la Materia Envenenar.

Luego se fueron hacia el fondo donde encontraron un ascensor a la siguiente planta. Allí vieron a Hojo y a Aeris dentro de una especie de jaula de cristal circular, estaba tumbada en el suelo como desmayada.

- ¡Aeris! – grita Cloud al ver a la muchacha.

- ¿Aeris? ¡Ah!, ¿así se llama? ¿Qué queréis? – dice Hojo.

- ¡Venimos a sacarla de aquí! – dice enfadado Cloud.

- Intrusos... y de los suburbios. – susurra Hojo.

- ¡Deberías haberlo notado antes! – pone el grito en el cielo, para variar, Barret.

- Hay tantas cosas frívolas en este mundo. – dice Hojo como si no les prestara atención, mientras ellos toman posiciones entorno a la sala en la que se encuentran. - ¿Me vais a matar? – pregunta Hojo más seguro de si mismo que asustado. – Creo que no deberíais. Este equipo es extremadamente delicado. Sin mi, ¿quién podría manejarlo? ¿Eh? – Cloud lanza una exclamación de derrota. – Exacto. Te recomiendo que lo medites con lógica antes de realizar cualquier movimiento precipitado. – se gira hacia atrás y mira hacia lo alto. Allí hay una especie de cabina de control y un hombre espera en la puerta. – Y ahora, ¡trae al ejemplar! – el hombre asiente y entra en la sala de control.

Cloud, Barret y Tifa se acercan a la jaula para ver como del suelo aparece una pequeña plataforma y en ella va el león que vieron abajo. Aeris se incorpora y ve al león, huye de él antes de que salte sobre ella y se pone a golpear un lado de la pared.

- ¡Cloud, socorro! – grita la chica.

- ¿Qué crees que estás haciendo? – pregunta Cloud a Hojo que se encuentra a su espalda.

- Ayudando a una especie en extinción... Ambos se hayan al borde de la extensión. Sino les echo una mano todos estos animales van a desaparecer. – dice Hojo.

- ¿Animales? – pregunta Tifa enfadada. – ¡Aeris es humana!

- ¡Pagarás por esto! – grita Barret.

- ¡Barret! Este es un buen momento para demostrar tus habilidades. – dice Cloud.

- ¡Atrás! – grita el hombre acercándose a la puerta. Alza su brazo-arma y dispara tres ráfagas de metralla que no afectan a la puerta pero hace que comience a lanzar un resplandor blanco que se extiende a toda la jaula.

- ¡Mis preciosos ejemplares! – grita Hojo lanzándose a la puerta y pulsando el botón de apertura. – la luz se desvanece y Hojo es incapaz de reaccionar a tiempo, el león rojo se lanza sobre él y comienza a lanzarle dentelladas y arañazos, más para causar miedo que dolor.

Mientras tanto Cloud entra dentro y ayuda a Aeris a levantarse. Esta se lo agradece y sale corriendo de la jaula, Cloud también se dirige hacia la puerta, pero más lentamente y comienza a escuchar como el ascensor está ascendiendo de nuevo.

- ¿Pasa algo? – pregunta Tifa al ver a Cloud pararse.

- El ascensor se está moviendo. – dice Cloud.

El león suelta a Hojo y este dice:

- Este no es un ejemplar ordinario. Es un ejemplar bastante fiero.

- Es bastante duro. Os ayudaré. – dice el león.

- ¡Habla! – dice Tifa sorprendida.

- Hablaré tanto como desee, señorita. – contesta el león.

- Nos ocuparemos de ese monstruo. – dice Cloud. ¡Qué alguien se lleve a Aeris a un lugar seguro! – mira Tifa y añade. – Tifa confió en ti. – Tifa y Aeris se van. - ¿Cómo te llamas? – pregunta a su nuevo compañero.

- Hojo me ha denominado Red XIII. Un nombre que no significa nada para mi. Puedes llamarme como te plazca. – dice el león.

- ¡Vamos! – dice Cloud al ver algo asomar por el ascensor, pues aún no ha decidido como llamar a su nuevo compañero.

El ser con el que se encuentran parece un engendró biológico. Tiene las piernas moradas. La izquierda más ancha que la derecha, al contrario que sus brazos, Además el izquierdo acaba en unas largas y afiladas garras con las que ataca sobre todo a Barret. En el hombro derecho se hincha una gran esfera roja con dientes, mientras que a la izquierda parece tener una deformada cabeza de color casi blanco. A la espalda cuelga algo que en su día debió de ser una especie de ala cartilaginosa. Delante de este monstruo pegan saltitos una especie de calabazas con patas verdes. Nada más empezar ese ser lanza una especie de vapor verde que impacta con más fuerza en Red XIII, al cual deja sumido en un estado de envenenamiento que lo debilita poco a poco y hace que se sienta débil y sus ataques sean menos precisos. Barret llega al estado de Límite y usa Gran Tiro. Luego se dedica a continuar pegando balazos al monstruo, mientras que Cloud y Red XIII, que además tienen más experiencia, usan magias hielo y fuego respectivamente. A los seres verdes les da por imitar a Cloud y le lanzan magias hielo, una cada uno, lo que hacen que Cloud use la técnica Limite Corte Cruzado y que Barret tenga que recurrir a la magia cura. Luego Barret tiene que curarse a si mismo por el ataque con la guerra del monstruo y continua disparando mientras que Cloud y Red XIII siguen con las magias. Al morir el experimento biológico los tres seres mas pequeños también desaparecen.

- Aeris, ¿estás bien? – dice Cloud cuando ve a la muchacha aparecer de nuevo en la sala. No hay rastro de Hojo.

- Está bien en todos los aspectos. – dice Tifa que también aparece en la sala.

- Yo también tengo derecho a elegir. No me gustan los seres con dos piernas. – dice Red XIII como justificándose.

- ¿Quién eres tú? – pregunta intrigado Barret.

- Una pregunta justa, pero difícil de contestar. – dice Red XIII. - Yo soy lo que ves... – luego mira a Aeris. – Debo formularte muchas preguntas, pero debemos marcharnos de aquí. Yo iré delante.

- Cloud... Así que viniste a buscarme. – dice Aeris y los dos se sonríen. En ese instante Red XIII salta de la pequeña plataforma en la que se había parado y cae donde antes estaba Aeris ya que esta retrocede.

- Me disculpo por lo que sucedió antes. Solo estaba actuando, quería pillar desprevenido a Hojo. – dice el león.

- Una vez rescatada Aeris no necesitamos seguir en este edificio. Vayámonos de aquí. – propone Barret. Todos asiente y Cloud añade:

- Si vamos los cinco juntos nos reconocerán. Debemos dividirnos en dos grupos. Tifa y Aeris por un lado y nosotros tres por otro.

- Nos encontraremos en el ascensor de la planta 66. – dicen Aeris y Tifa, aunque una antes que otra.

Las chicas se marchan inmediatamente mientras que los chicos esperan un segundo y ven algo relucir en la jaula, cerca del ascensor. Se acercan y ven que se trata de una Materia, es de color enemigo y Red XIII dice que se trata de una extraña y curiosa Materia, recibe el nombre de Habilidad Enemiga y su funcionamiento es distinto al de otras materias. Se debe llevar enlazada a un arma o armadura y recibir el ataque especial de algún enemigo. Cuando eso ocurre, la materia ‘aprende’ esa ataque y el portador de la materia puede usar ese ataque contra otros enemigos. Pero, asegura Red XIII, que nadie sabe que enemigos usan los ataques que pueden ser aprendidos por la materia.

- Además hay algunos que son difíciles de conseguir. – concluye Red XIII.

Tras esta pequeña explicación los tres se dirigen hacia el lugar por el que habían entrado, pero en ese instante escuchan un puerta abrirse y un pequeño castañeo. Suben por unas plataformas y pasan a través de la sala de control que habían usado para subir a Red XIII a la jaula. En la otra puerta descubren el origen del castañeo, es el hombre que controlaba esa sala. Les pide clemencia y les entrega la llave de la planta 68. Y el hombre se va corriendo por un camino que no conocen. Pero en lugar de seguirle a la siguiente planta deciden bajas a la 66 y subir al ascensor. Antes de pulsar ningún botón una mano les detiene. Se trata de un hombre negro con gafas de sol y traje negro. Es Ruda, otro de los Turcos.

- ¡Eh! ¿Qué es esto? – intenta hacerse el despistado Cloud.

- Pulsa el botón de arriba. ¡Por favor! – dice Ruda. En ese momento y para evitar alguna acción por su parte entra otro Turco: Tseng

- ¡Turcos! Debe tratarse de una trampa. – dice Cloud.

- Debió ser realmente emocionante. – dice Tseng, solo Cloud y Barret lo saben de lo que habla. - ¿Disfrutasteis?

Comienzan a subir unas escaleras junto con los dos Turcos, llegan las manos atadas a la espalda. Llegan a una gran sala presidida por lo que parece ser una gran mesa de control. Tras ella se encuentra el Presidente ShinRa. Los hacen detenerse frente a esa mesa. Cloud mira a un lado y a otro.

- ¿Os han cogido a todos? – pero tras mirar bien añade. – ¿Dónde está Aeris?

- En un lugar seguro. – contesta el Presidente ShinRa. – Es la única superviviente de los Ancianos. – sale de la mesa. - ¿No lo sabíais? Se habían llamar a ellos mismos Cetra y vivieron hace millones de años. Ahora no nos más que una página olvidada de la historia. – termina de decir mientras se aproxima a ellos.

- Cetra... ¿La muchacha es una superviviente de los Cetra? – pregunta Red XIII sorprendido.

- Los Cetra o los Ancianos nos mostraran el camino hacia la Tierra Prometida. – continua Presidente ShinRa.

- ¿La Tierra Prometida? ¿Es algo más que una leyenda? – Red XIII no sale de su asombro.

- Aún así es algo demasiado atractivo para no ir en su busca. Se dice que la Tierra Prometida es un lugar muy fértil... Si la tierra es fértil. – dice Presidente ShinRa.

- Entonces será rica en Mako. – dice Barret.

- Precisamente por eso estamos recaudando más dinero, por que le Reactor Mako será necesario. La abundancia de Mako brotará por si misma. Allí será donde construiremos Neo-Midgar. La nueva gloria de ShinRa. – dice el Presidente ShinRa.

- ¡Cabrón, déjate de sueños! – grita Barret.

- ¿Aún no te has enterado? Hoy en día todo se consigue con dinero y poder. Bien, con esto concluimos la reunión. – dice el Presidente ShinRa.

- Venga apartaos de su vista. – dice Ruda. Todos se retiran, pero Barret se aproxima y le grita:

- Espera. Tengo que decirte muchas cosas... – pero Ruda lo aparta a empujones.

- Si necesitas algo más... habla con mi secretaria. – se burla Presidente ShinRa.

Se encuentran en unas celdas. Cloud está con Tifa.

- ¿Podremos salir? – susurra Tifa.

- Déjamelo a mí. – contesta Cloud. Pero el en ese instante está pensando en Aeris y si será, de nuevo, objeto de algún experimento.

- Cloud, ¿estás ahí? – escucha la voz de Aeris a través de la pared de la izquierda.

- ¿Aeris? ¿Estás a salvo? – pregunta Cloud.

- Si. Sabía que vendrías a salvarme. – contesta Aeris.

- Soy tu guardaespaldas, ¿no es cierto? – pregunta Cloud.

- El acuerdo solo era por esa vez. – contesta Aeris.

- ¡Ya lo entiendo! – exclama Tifa que ha escuchado todo.

- ¿Tifa? ¿También estás ahí? – pregunta Aeris.

- DISCULPA. – dice algo irritada Tifa. – Tengo una pregunta que hacerte Aeris.

- ¿Cuál? – pregunta Aeris.

- ¿Existe realmente la Tierra Prometida?

- No lo sé. – contesta Aeris. – Los Cetra nacieron del Planeta. Hablé con el Planeta y lo averigüé. Los Cetra regresan a la Tierra Prometida, una tierra que promete la felicidad suprema.

- ¿Y que es lo que dice el Planeta? – pregunta Tifa.

- Está repleto de gente y ruido. Por eso no puedo entender con claridad lo que dice. – contesta Aeris.

- ¿Lo escuchas ahora? – pregunta Cloud.

- Solo lo escuché en la iglesia de los suburbios. Madre me dijo que Midgar había dejado de estar a salvo... mi auténtica madre. – contesta Aeris. – Algún día saldré de Midgar y hablaré con el Planeta y encontraré mi Tierra Prometida. – añade. – Eso es lo que decía mi madre, creía que dejaría de escuchar su voz cuando creciera, sin embargo...

Aeris se calla y solo se escucha una extraña conversación y discusión entre Barret y Red XIII. Pero Cloud decide descansar tras todo el ajetreo que han sufrido en las últimas horas.

Al despertar Cloud ve que la puerta está abierta. Algo extraño, por lo que prefiere despertar a Tifa en lugar de explorar él solo. Tifa se levanta confusa y mira la puerta abierta, pregunta a Cloud que es lo que ocurre y este se encoge de hombros. Así que Tifa decide salir sola, Cloud va tras ella y se encuentran el cuerpo de un soldado vestido de rojo muerto.

- Esto no lo ha podido hacer ningún ser humano. – comenta Tifa y Cloud se agacha y registra sus ropas hasta encontrar las llaves.

Tifa saca a Aeris y Cloud va a sacar a Barret y a Red XIII. Barret insiste en saber como han podido salir Cloud, este se encoge de hombros y los dos ocupantes de la celda salen y ven al soldado muerto. Luego Cloud va a por Tifa y Aeris y todos se ponen en marcha. Barret y Red XIII cogen ventaja y se adelantan.
Según avanzan Cloud se da cuenta del lugar en el que se encuentran. Se trata de la planta 67, la primera planta del laboratorio de Hojo. Según avanzan ven un pequeño rastro rojo de sangre pero no saben si es del soldado o de que se trata. Cuando llegan a la jaula donde se encontraba en cuerpo de Jénova ven que esta reventada. Red XIII se ha detenido allí, al lado del cuerpo de un funcionario muerto.

- Parece que Jénova ha escapado o la han soltado y se ha puesto en marcha. Solo hay que seguir el rastro. – dice Red XIII.

Continuaron y subieron por el ascensor del fondo que les llevo a la sala superior, la de experimentos, allí había otro funcionario muerto y Red XIII aseguró que parecía poseído como si algo lo guiara a seguir subiendo. Por eso ellos continuaron subiendo hasta que llegaron a la planta 70, donde estaba el despacho del Presidente ShinRa. Y allí lo encontraron, recostado hacia delante, con una larga espada clavada en la espalda.

- Esta muero. El Presidente ShinRa está muerto. – dice Barret sin salir de su asombro.

- Entonces esa espada es la de... – comienza a decir Tifa acercándose al Presidente ShinRa.

- ¡¡Sefirot!! – exclama Cloud reconociendo la espada.

- ¿Sefirot está vivo? – pregunta Tifa asombrada y asustada.

- Eso parece. Solo Sefirot puede usar ese tipo de espada. – dice Cloud con ojo clínico.

- ¿Qué importa? ShinRa está acabada. – dice alegre Barret.

Una cabeza asoma detrás de la mesa del Presidente ShinRa y sale corriendo hacia ellos, pretendía huir cuando Barret y Cloud lo detienen. Es Palmer, el Director del Proyecto Espacial de ShinRa.

- Por favor no me mates. – chilla Palmer.

- ¿Qué ha pasado? – pregunta Cloud con cara de pocos amigos.

- Sefirot vino. – contesta Palmer más asustado si cabe.

- ¿Le viste? – pregunta Cloud.

- Le vi con mis propios ojos. – contesta Palmer.

- ¿Le viste de verdad? – insiste Cloud.

- Claro que sí. En un momento así no mentiría. Es más, escuché su voz. Decía algo así como que no nos dejaría la Tierra Prometida. – contesta Palmer.

- ¿Entonces significa que la Tierra Prometida existe realmente y que Sefirot está aquí para protegerla de los ShinRa? – pregunta Tifa sin saber muy bien quien y que va a contestar.

- ¿Entonces es uno de lo buenos? – pregunta Barrer mirando a Cloud, ya que sabe que antes ha comentado algo sobre ese tipo.

- ¿Salvar la Tierra Prometida? ¿Un buen tipo? – dice Cloud y comienza a negar con la cabeza. – De ninguna manera. No es tan simple. Yo le conozco. La misión de Sefirot es distinta.

Palmer logra soltarse y en ese mismo instante se ve llegar a un helicóptero.

- Rufus. Joder, lo había olvidado. – dice Barret.

- ¿Quién es ese? – pregunta Tifa.

- El Vicepresidente de ShinRa S.A. El hijo del Presidente ShinRa. – contesta Barret.

Ven una puerta y se dirigen allí, se encuentran en una amplia terraza y allí Palmer habla con un joven que lleva un traje blanco, chaqueta y pantalón, y guantes negros. Su pelo parecía ser naranja claro y lo llevaba muy repeinado. Escuchan lo que comenta a Palmer:

- Así que Sefirot estuvo aquí... de paso. – Palmer asiente y se retira camino al helicóptero. Rufus se da cuenta de la presencia de los otros. - ¿Vosotros quienes sois?

- Soy Cloud, antiguo SOLDADO de Primera Clase. – contesta Cloud.

- ¡Pertenezco a AVALANCHA! – le suelta Barret.

- Lo mismo digo. – contesta Tifa.

- ...una florista de los suburbios. – dice Aeris tras pensárselo un instante.

- Un ejemplar para experimentos. – contesta Red XIII.

- Vaya un equipo. – dice Rufus llevándose la mano a la cabeza. – Bien. Yo soy el Presidente de ShinRa S.A.

- ¡Solo eres Presidente porque tu padre murió! – grita enfadado Barret.

- Exacto. Por eso os dejaré escuchar mi nuevo discurso de investidura... Mi padre intentó controlar el mundo con el dinero. Parece que ha estado funcionando. La población pensó que ShinRa los protegería . Trabajar para ShinRa que os pagarán. Si hay un ataque terrorista, la armada de ShinRa te protegerá. Parece perfecto visto desde fuera, pero yo hago las cosas de otra manera. Yo controlo el mundo con el miedo. Se gasta mucho tiempo en hacerlo como mi padre. Basta un poco de miedo para controlar las mentes de las personas. No hay ninguna razón para desperdiciar dinero en ellos. – dice Rufus.

- Le gusta echar discursos igual que ha su padre. – comenta Tifa.

- Salid del edificio con Aeris. – dice serio Cloud.

- ¿Qué? – pregunta sorprendido Barret.

- ¡Te lo explicaré después Barret! – grita Cloud. – Confía en mí ahora. Iré en cuanto me haya ocupado de él.

- De acuerdo. – dice Barret.

Barret, Red XIII, Aeris y Tifa abandonan la terraza y luego bajan a la planta 69. Allí se detienen.

- ...Cloud. – dice como en voz baja Aeris. – Se me acaba de ocurrir algo. – dice en voz alta.

- Yo esperaré a Cloud. – dice Tifa poniéndose en mitad del camino. – Vosotros bajar en el ascensor.

Barret, Aeris y Red XIII continúan bajando hasta que llegan a la planta 66. Allí cogen de nuevo el ascensor y pulsan el botón de bajada. En ese momento algo comienza a no funcionar. El ascensor es de cristal y hay dos, uno al lado del otro, el ascensor de al lado los alcanza y en el baja un gigantesco robot con varios cañones en distintas partes de su cuerpo y de distintos tipos. Nada más comenzar dispara para romper el cristal. Aeris y Red XIII son incapaces de llegar con sus armas ya que son para la lucha cuerpo a cuerpo. Red XIII usa sus garras, por eso no llega hasta él. Barret dispara con su brazo-arma y Aeris usa magia fuego, Red XIII solo usa magia rayo. El robot los bombardea con el cañón más grande y todos entran en estado de Límite. Barret usa Gran Tiro y Red XIII, Golpe Trineo que básicamente consiste en un golpe frontal a toda velocidad y esa vez si que es capaz de alcanzar al robot. Por último Aeris usa su Límite. Alas sanadores que recupera toda la vida que habían perdido, que era bastante. El combate continúa como hasta entonces: Barret dispara, Red XIII usa magia rayo y Aeris alterna entre las magias fuego y hielo. El combate es sencillo pero largo. El robot les ataca con sus diversas armas, pero causan menos daño que su cañón principal. Y tras eliminar a ese robot creían que todo había acabado, pero ven una sombra que desciende, se trata de otro robot pero volador, es de pequeño tamaño, lleva una gran hélice en la cabeza y diversos brazos con distintos cañones para disparar. Siguen usando la misma técnica y tan solo Barret recibe el suficiente daño como para llegar al Límite. Es él mismo el que se cura con magia. Tras acabar con el robot tiene tiempo para descansar mientras se dirigen a la planta baja.
Mientras tanto Cloud continua en lo alto del edificio.

- ¿Por qué quieres enfrentarte a mí? – pregunta Rufus.

- ¿Tú persigues la Tierra Prometida y a Sefirot? – dice Cloud como respuesta.

- Exacto. ¡Eh! ¿Sabias que Sefirot es un Anciano? – dice Rufus.

- Han sucedido muchas cosas... De todas maneras no puedo permitirte ni a ti ni a Sefirot que os apoderéis de la Tierra Prometida. – dice Cloud.

- Entiendo. Supongo que significa que no seremos amigos. – dice Rufus.

Desenfunda su espada y del helicóptero salta una especie de pantera de gran tamaño y de color negro. Primero mira a Rufus y le lanza la magia Barrera. Cloud sabe que los ataques físicos, es decir, con su espada, apenas servirá para hacerle rasguños a Rufus. Luego ese animal se gira hacia Cloud y le lanza una magia rayo, al instante recibe un disparo del arma de Rufus. Cloud apenas tiene tiempo para actuar y debido a los daños y al enfado entra en el estado de Limite y usa Corte Cruzado sobre la pantera, aún no acaba con ella, pero la desoriente de tal manera que vuelve a usar la barrera sobre Rufus, este solamente dispara una vez a Cloud. Luego Cloud aplica magia fuego sobre la pantera, lo que acaba con ella y se cura, también con magia. Luego el combate se centra en Rufus y Cloud, pero este decide usar magia ya que con su espada daña menos a Rufus y este es más rápido y las balas de su arma no las puede parar y se clavan profundamente en su cuerpo. Aún así finalmente Rufus se acobarda ante su contrario y huye en el helicóptero.
Cloud entra en el edificio y baja de planta. Allí se encuentra con Tifa.

- ¿Y Rufus? – pregunta la chica.

- No he podido acabar con él. – se lamenta Cloud. – La cosa se va a complicar.

El ascensor de Barret, Red XIII y Aeris llega a la planta baja. Se dirigen a la salida y Barret dice:

- Seguiré adelante. – y sale del edifico. – se oyen disparos y al rato Barret entra corriendo disparando con su brazo-arma al exterior. – Estamos rodeados. – les dice cuando cesa los disparos. Si estuviera solo esto no sería ningún problema, pero tengo que proteger mi... reputación. – añade.

- Salid todos de aquí mientras que podáis . – dice Aeris y se gira hacia Barret. – No te persiguen a ti, sino a mi.

- Si, bueno. Pero te atraparon por Marlene. – comienza Barret. – Ahora me toca protegerte. – luego se gira hacia la puerta. – ¡Se os acabado el juego, pandilla de tontos...! – es interrumpido por Aeris:

- Gracia, Barret.

- Bueno, si habéis acabado de hablar sugiero que pensemos en una forma de salir. – dice Red XIII.

- ¡Oh, si! – dice Barret con voz muy tranquila. – Eres un pesado, como alguien que yo me sé que ronda por aquí. – se burla Barret.

- ¿Has dicho algo? – pregunta ofendido Red XIII.

- No... ¿qué vamos a hacer?

- ¡Barret! – grita Tifa mientras que baja unas escaleras cerca de la entrada.

- ¿Qué pasa? ¿Dónde está Cloud? – pregunta Barret.

- Ahora lo sabrás. ¡Rápido! – grita a todos.

Barret, Aeris y Red XIII siguen a Tifa mientras comienzan a escuchar un motor, y un ruido constante en las escaleras. Tifa va muy rápido mientras que los otros miran por todos los lados. Al final Tifa descubre lo que parece una furgoneta en un pedestal. Mientras escuchan unos chirridos y un derrape. Y ven acocarse un vehículo que se para delante de ellos. Se trata de una moto, toda de metal, con piezas superpuestas y unidas mediante remaches. En ella va montado Cloud. Tifa abre la puerta que resulta que se abre al contrario que todas las de los demás coches. Tifa sube donde el conductor, Aeris de copiloto y Barret y Red XIII donde la carga, en la parte trasera. Red XIII tiene que saltar con el vehículo en marcha. La furgoneta rompe el símbolo de ShinRa al pasar a través de él. Los dos vehículos suben las escaleras al primer piso creando un gran estruendo. Allí se detienen, Cloud mira a todos y gira en mango del acelerador, mientras que Tifa hace lo propio con el vehículo. Finalmente sueltan el freno y la moto de Cloud rompe el cristal y cae en una especie de autopista, dejando atrás a las sirenas y guardias de ShinRa que esperaban a la puerta del edificio. La furgoneta cae detrás e intenta no perder la estela de la moto en la que va Cloud.
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MensajePublicado: 04 Sep 2006 12:18 pm     Responder citando

ESCAPANDO DE MIDGAR.

Continuaban por esa autopista que ninguno sabia a donde llevaba pero ponía salida, Cloud iba delante cuando escuchó un ruido de metal, giró la cabeza y miró hacia atrás, vio a una serie de motoristas acercándose a la furgoneta, uno estaba golpeando por un lateral a la furgoneta mientras que Barret intentaba ponerse de pie y dispararle, Red XIII intentaba que estuviera sentado. Cloud cogió el manillar con una mano, mientras que con la otra sacó su espada de la funda y la dejaba prácticamente a ras del suelo. Apretó el freno y la moto fue hacia atrás, o eso parecía, realmente fueron las motos y la furgoneta las que le pasaron ya que iban más rápido. Del frenazo golpeo a una de las motos y esta perdió el control al intentar esquivarlo. Conductor y vehículo acabaron en el suelo. Luego aceleró y mientras cerraba el paso a una de las motos se acercó a la que estaba golpeando la furgoneta. Barret al ver acercarse con la espada lanzando chispas cuando tocaba el suelo, se quedó quieto y sorprendido vio como Cloud con una mano levantaba su espada y aplastaba la parte delantera de la moto del atacante. Luego volvió a reducir la velocidad para ponerse al lado del otro motorista, al que le había cerrado el paso. Se colocó a su lado y lo fue empujando, con la espada situada entre ellos, hacia uno de los laterales, al estrellarse contra él, el motorista perdió el control y acabó en el suelo. Luego se acercó hacia la furgoneta, Barret alzó el dedo pulgar aceptando la actuación de Cloud, pero Red XIII hizo un gesto con la cabeza indicando hacia atrás, Cloud y Barret miraron y vieron nuevas motos acercándose, Cloud frenó de nuevo, pero esta vez todos los motoristas le esquivaron, aceleraron y rodearon la furgoneta y comenzaron a golpearla por la derecha, la izquierda y por detrás. Tifa giraba el volante para intentar deshacerse de ellos, pero no podía, también intentaba no perder el control. Cloud se aproximó al que se encontraba detrás, lo empujó con la moto y el motorista también golpeó la moto de Cloud, así que este decidió alzar la espada, el motorista tuvo el tiempo suficiente para apartar las manos antes de que el manillar y la sujeción de la rueda fuera partido por la mitad y motorista y moto se estrellaran contra el suelo. El siguiente fue el de la derecha de la furgoneta, las motos estuvieron chocando durante un rato, pero finalmente Cloud se deshizo de él con la espada. Y el último, el de la izquierda, acabo aplastado junto con su moto gracias a otro golpe de la espada. Cloud soltó el acelerador para descansar un poco, lanzar golpes con la espada con una sola mano era cansado y peligroso para sus huesos y músculos. Y en ese mismo instante dos motos se acercaron por los laterales, una a la izquierda y otra a la derecha, además escuchaba a otra acercarse por su espalda. Al ver que las dos de los laterales se lanzaban a toda velocidad hacia él decidió frenar de tal manera que las motos chocaron creando un amasijo de metal y carne que de desplazaba por el suelo hacia él, así que, antes de chocar contra el que iba detrás giró a la izquierda y el motorista fue arroyado por los restos de sus compañeros. Cloud miró a su espalda, volvió a mirar al frente dejando que la espada lanzara chispas al contactar con la carretera y lanzó un suspiro, todo había acabado, no se veían más motos, pero volvió a mirar atrás rápidamente, escuchaba un extraño ruido que vio que provenía de tres enormes rodillo de metal con afilados clavos, eran tres gigantescas ruedas sobre las que descansaba lo que parecía una plancha de metal, pero esa plancha se alzó revelando el torso de un robot que una mano llevaba un escudo y en otra una gran espada, miró alrededor y corrigió el rumbo, luego volvió a agacharse. Cloud aceleró para situarse al lado de la ventanilla de Tifa, pero no necesitó decirla nada, esta asintió y luego colocó el espejito interior del coche. En ese instante pisó a fondo el freno, que chirriaron, y las ruedas empezaron a lanzar humo. Cloud miró al frente para ver que había provocado esa reacción en Tifa, vio que la carretera se acababa y él también pulsó el freno e incluso necesito girar la moto de tal manera que se quedó mirando como se acercaba el robot y a su espalda estaba el barranco donde acababa la carretera.
Barret y Tifa bajaron corriendo y se pusieron al lado de Cloud que ya había bajado de la moto. Aeris abrió la puerta pero Cloud alzó una mano abierta, Red XIII comentó a la chica que era mejor dejarle hacer a ellos.
El robot se detuvo a escasos metros de ellos y se alzó, avanzó y lanzó una estocada, haciendo girar en círculos la espada a Tifa. Esta entró en Límite y encadenó dos golpes: Puño Rápido y Patada Giratoria, al patada consistía en apoyarse en la rueda, saltar y girar en el aire de tal manera que lo golpeó con un pie en la cara. El robot reaccionó agachando el cuerpo y lanzándose hacia delante. Los pinchos de las ruedas, que Tifa había evitado para realizar su golpe, se clavaron en Barret. Este uso la magia cura que la tenía enlazada en la Materia Todos, por lo que todos se curaron. Luego Tifa se dedicó a atacar con la magia rayo y Barret con la magia fuego. Cloud combinaba magia fuego con magia hielo y ataques con su espada, pero esta última opción la desechó, ya que lo único que veía que iba a conseguir era mellar su espada. Los disparos de Barret fueron más efectivos ya que conseguía atravesar el caparazón de metal del robot y dañar sus circuitos interiores. El robot combinó sus ataque con las espadas y con sus ruedas, que hirieron algo a sus enemigos, pero no como para que llegaran al estado del límite. Una vez eliminado el robot todos se volvieron y miraron al final de la carretera.

- Bien, ¿qué hacemos ahora? – comienza preguntando Barret.

- Sefirot está vivo... tengo que solucionar esta situación. – dice Cloud como si pensara en voz alta.

- ¿Eso salvará al Planeta? – pregunta Barret, esta vez dirigiéndose a Cloud.

- Eso parece... – comenta Cloud.

- De acuerdo. Yo voy. – dice finalmente Barret.

- Tengo cosas que averiguar. – dice Aeris dando un paso hacia delante.

- ¿Sobre los Ancianos? – pregunta Cloud.

- ...diferentes cosas. – da como respuesta Aeris.

- Supongo que esta es la despedida de Midgar. – dice Tifa.

Avanzan hacia el final de la carretera y encuentran un cable que cuelga, se deslizan todos por él, unos con más facilidad que otros, al descender ven a su espalda una enorme puerta cerrada y una gran pared tan alta que llega hasta las placas superiores. Se detienen y ven que el paisaje, para variar, es algo desértico pero comienza a despuntar el sol, algo prácticamente imposible de ver en Midgar, sobretodo en los suburbios. Sobre su cabeza aún se ve una placa, Cloud decide que ya es hora de salir de ahí y da un paso.

- ¿Dónde crees que vas? – pregunta Barret.

- ...fuera. – contesta Cloud más burlándose que confuso.

- ¡Vaya un plan! ¿Además quién te ha nombrado jefe? ¡Yo soy el jefe, siempre he sido el jefe! – grita Barret

- Pues yo creo que debería ser Cloud el jefe. Al fin y al cabo él es el único que conoce a Sefirot y el peligro que puede llegar a representar. – dice Aeris. Barret se queda petrificado.

- Por una vez estoy de acuerdo. – dice Tifa. Barret se sienta en el suelo.

- Somos un grupo, si todos estamos de acuerdo lo aceptaré. No voy a imponer mis normas a nadie. – dice Barret con menos ánimo.

- Decidid lo que queráis, soy el recién llegado. Además solo os acompañaré hasta que llegue a mi aldea. – dice Red XIII.

- Pues creo que todo está decidido. – dice Barret incorporándose. – solo haré dos sugerencias al nuevo ‘jefe’: viajar en grupos separados que hará el viaje más sencillo y dirigirse al pueblo de Kalm que es lo que se encuentra más cerca. – Cloud asintió e hizo los grupos. Por un lado viajarían con Tifa y Red XIII y él iría con Barret y Aeris.

Tifa y Red XIII se despidieron y se marcharon. Antes de partir ellos Barret se volvió un momento hacia la monstruosa Midgar.

- Me pregunto si Marlene estará bien. – dice Barret.

- No te preocupes. Conozco a Elmyra como si fuera mi madre. – dice Aeris a la que incluso esas palabras la sonaron extrañas. – Nunca a confiado en ShinRa y viendo que me secuestraron seguro que ha ido a algún lugar seguro y ese lugar puedo asegurar que no se encuentra en esa ciudad.

Barret asintió y comenzó a andar hacia el desconocido exterior de Midgar. Aeris lanzó una mirada a Cloud y este se encogió de hombros y comenzó a andar: aunque le nombraran rey del mundo, Barret siempre creería que mandaría sobre él.
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MensajePublicado: 04 Sep 2006 12:29 pm     Responder citando

KALM. LA HISTORIA DE SEFIROT.

Durante los primeros kilómetros las sombras de las placas de Midgar los acompañaron, cuando esa oscuridad desapareció la tierra continuó siendo seca, despoblada y destrozada durante otros kilómetros. En esas tierras encontraron bandas de motoristas con malas intenciones de las que tuvieron que deshacerse. A continuación surgieron las verdes praderas por las que Aeris corría como una niña pequeña, incluso Barret parecía que sonreía. Cloud no recordaba cuando se había encontrado en plena naturaleza por última vez. Según avanzaban se fueron dirigiendo hacia el norte. Cloud no conocía esos parajes, si había pasado por allí lo había hecho en algún vehículo cuando aún era SOLDADO de Primera Clase. Por esa dirección escucharon el ruido del agua de algún río. Aeris quería ir e incluso Barret aceptó, tuvo que ser Cloud el que impusiera su nueva disciplina como nuevo jefe. Por lo que volvieron de cambiar de dirección hacia el este. Pero no fue solo un camino de rosas, allí los monstruos estaban libres y en estado salvaje y no dudaban en asaltarlos en todo momento, pero gracias a la combinación de sus habilidades salieron sin problemas de todos los ataques. Enseguida vieron una muralla de la que únicamente despuntaba una torre y unos tejados de madera azul y verde.

- Esto es Kalm. – dijo Barret cuando pasaron la puerta y frente a ellos se extendía la pequeña aldea de tan solo quince casas de madera, paredes pintadas de blanco y los tejados de madera de esos colores.

- Me pregunto si habrán llegado ya todos. Vamos rápido a la posada. – comenta Aeris.

- ¡Venga Cloud! – insiste Barret señalando al edificio de su derecha.

Cloud echa otro vistazo a Kalm. El suelo es de adoquines azules que hacen formas de círculos. Al noreste se encuentran las tiendas en una zona más elevada a la que se accede por unas escaleras de piedra gris, al lado de esa escalera se encuentra la entrada al bar. Todo esta lleno de carretas, barriles y cajas, lo que indica que la principal actividad de la aldea es el comercio. En el centro de la aldea, en la plaza principal hay lo que parece una maquinaria, que solo ha podido crear ShinRa. Además Cloud ha oído comentarios sobre lo bueno y practico que resulta usar la energía Mako y que eso es gracias a ShinRa. Cloud piensa que lo mismo se trata de un pequeño extractor o distribuidor de Mako ya que tiene tuberías que se hunden en el suelo y luego todas las casa tienen una complicada red de tuberías en el exterior y en el interior, cosa que comprueba al entrar en la posada.
Se trata de un edificio cuyo suelo es de ladrillos naranjas y las paredes están ricamente decoradas con cuadros, estanterías y un gran reloj de pie. La recepcionista, tras un gran mostrador de madera y piedra le indica que sus compañeros se encuentran en la segunda planta. Cloud sube y una vez que comprueba que están todos recibe críticas por parte de Aeris y Barret por tardar tanto.

- Oigamos tu historia. – dice Barret. – Ya sabes la de Sefirot y la crisis del Planeta.

- Esta bien. – comienza Cloud. – Quería ser como Sefirot, de modo que me uní a SOLDADO. Tras trabajar con Sefirot en varias misiones nos hicimos amigos...

- ¡A eso lo llamas ser amigos! – dice Barret refiriéndose a la forma que Cloud habló de Sefirot en el edificio ShinRa.

- Bueno, si... Él era mayor que yo y no hablaba mucho de sí mismo... podría decir que éramos ‘compañeros de guerra’... Confiábamos el uno en el otro... Hasta que un día. – dice Cloud reflexionando y evocando los recuerdos.

- ¿Un día? – pregunta Aeris ansiosa esperando a que continué.

- Tras la guerra SOLDADO se dedicó a sofocar los focos que se resistían a ShinRa... eso fue hace cinco años. Entonces tenía dieciséis. – en la mente de Cloud se dibuja claramente la situación en la que se encontraba como si lo estuviera viviendo en ese momento.

Cloud se ve a si mismo con la misma ropa de color morado que lleva actualmente. Sabe que viaja en un vehículo de gran tamaño, con él van dos soldados de ShinRa con el traje azul. Y sentado a su espalda hay un hombre.
Ese hombre va vestido completamente de negro: botas, pantalón, chaqueta y la capa que cuelga a su espalda sujetada por unas hombreras de metal plateado. Su pelo es gris tirando a blanco, muy claro y le cubre toda la espalda. Sus ojos son de un color verde cristalino y sus pupilas son diminutas, una simple línea negra, casi un simple punto. Un remolino de sensaciones se dispara en el interior de Cloud, al recordar su figura, al recordar su voz:

- ¡Eh! Tranquilízate. – dice el hombre en sus recuerdos al ver que Cloud no para de moverse preguntando a los otros dos acompañantes. Ese mismo remolino se dispara a cotas inalcanzables cuando recuerda y pronuncia su nombre:

- Lo siento Sefirot, me dieron una materia nueva y estoy deseando utilizarla. – dice Cloud en ese camión en que viaja con Sefirot.

- ... Mira, parece un niño. – dice Sefirot y sonríe.

- Me vas a poner al corriente de la misión. – dice Cloud sin hacer caso al comentario anterior de su compañero y tratándole como un igual.

- Esta misión no es como las anteriores. – comienza Sefirot.

- ¡Genial! – se le escapa a Cloud.

- ¿Por qué dices eso? – pregunta Sefirot.

- Me uní a SOLDADO para ser como tú. – comienza Cloud, palabras que ya ha repetido y ya ha oído tanto Sefirot que no le extrañan. – Pero cuando llegué a Primera Clase la guerra ya había acabado y mis esperanzas de convertirme en un gran héroe como tú se han terminado. Por eso, cada vez que piden voluntarios para una misión importante me apunto. Así me pongo a prueba.

- Bien. Pues en esa ocasión se trata de investigar en un Reactor Mako antiguo. Se ha informado de que funciona mal y que produce unas criaturas terriblemente brutales. – dice Sefirot. – Debemos deshacernos de las criaturas, encontrar el fallo y neutralizarlo.

- ¿Dónde es? – pregunta Cloud.

- En el reactor de Nibelheim. – contesta Sefirot.

- ¿Nibelheim? – pregunta sorprendido Cloud. – De allí vengo yo.

- ¿Tu ciudad natal? – pregunta Sefirot. Pero no obtiene respuesta, oyen un frenazo, el camión se para y escuchan al conductor gritar:

- ¡Un cuerpo extraño acaba de chocar contra el camión!

- Será un monstruo. – dice Sefirot incorporándose y saliendo al exterior seguido por Cloud.

Fuera, en medio de la tormenta y la oscuridad ven a un gigantesco dragón con unas pequeñas alas amarillas, al verlos lo primero que hace es lanzar una llamarada a Sefirot, que no lo afecta para nada, este se lanza y le lanza una estocada con su larga espada que le produce un profundo corte, luego es Cloud el que ataca al dragón, pero parece que ni le roza, por ellos el dragón le muerde de tal manera que casi se desangra de la herida, pero Sefirot lo salva usando magia Cura 4. Cloud se levanta mejor que antes de salir a combatir. Sefirot ataca de nuevo al dragón acabando con él.

- La fuerza de Sefirot era sobrehumana. – dice Cloud mirando a sus compañeros y observando que la posada solo tiene tres camas, imposible para que todos pudieran dormir. – Es más fuerte en verdad de lo que dicen las historias de él.

- ¿Y que ahí de ti? – pregunta Aeris, refiriéndose a lo que esta contando.

- ¿Yo? Estaba hipnotizada por la forma de pelear de Sefirot... y llegamos a Nibelheim... – dice Cloud.

Se hayan ante una especie de arco de metal en el que esta escrito el nombre de la ciudad: Nibelheim. Hay un empedrado muy desgastado, casa de madera y piedra de distintos colores, no deben ser más de diez. Se ven unas montañas al fondo.

- ¿Cómo te sientes al regresar a tu ciudad natal? – pregunta Sefirot. – Yo no tengo tierra natal. Mi madre se llamaba Jénova, murió al darme a luz. Mi padre... – Sefirot se ríe y niega con la cabeza. - ¿Qué importa? Muy bien, vamos.

- ¡Un momento! – grita Barret. Cloud le mira fijamente. - ¿El nombre de la madre de Sefirot...? ¿Es esa cosa sin cabeza del edificio ShinRa?

- Así es. – contesta Cloud.

- ¡Barret, dejamos escuchar a Cloud! – dice enfadada Tifa.

- Si, perdón, continúa Cloud. – dice Barret.

- ¡Un reencuentro de amigo de la infancia! – dice alegre Aeris.

- ...Me sorprendí mucho cuando vi a Tifa... La ciudad estaba muy tranquila. – Cloud recuerda las casa de piedra y madera entorno al pozo con pequeñas aspas en lo alto. – Supongo que tenían miedo de los monstruos... puede que lo tuvieran de nosotros.

- Saldremos al amanecer hacia el reactor. – dice Sefirot al llegar a la plaza. – Alguien vigilará mientras los demás duermen ¿de acuerdo? – los soldados saludan a su superior y se turnan para dar vueltas alrededor del pozo. – Visita a tus familiares y amigos. – dice a Cloud y luego entra en la posada.

Cloud se dirige a una de las casa que se encuentran al este del pueblo entra...

- Mi padre había muerto cuando era pequeño. – relata Cloud. – Mi madre vivía sola en la casa. Se dibuja el interior de la casa en su mente, todo madera y piedra, unas camas, la cocina, un pequeño salón cerca de un ventana, una casa de una única planta. Una mujer rubia vestida de naranja y un delantal blanco. – No había cambiado nada, pero murió días después.

- ¿Eh? ¡Sí! – dice la mujer al ver entrar a Cloud. - ¿Cloud? – la mujer corre hacia él. - ¡Bienvenido a casa!

- ¡Hola, mamá! – dice Cloud.

- Ven aquí. ¡Cómo has crecido! ¡Que guapo estas! – dice la mujer que no cabe en si misma de la alegría. - ¿Así que te has unido a SOLDADO?

- Mamá, yo...

- ¡Cómo has crecido! – la voz de la mujer denota ilusión. - ¿Estarás siempre rodeado de chicas? – pregunta la mujer con cierto tono picaron

- No, en realidad no. – contesta Cloud algo molesto.

- Estoy preocupada por ti. – el tono de la mujer cambia. Hay muchas tentaciones en la ciudad. Me sentiría mucho mejor si sentaras la cabeza y encontraras una buena novia. – dice la mujer.

- Estoy bien. – dice Cloud algo molesto por la palabras de la mujer.

- Deberías tener una novia mayor que tú. Cuidaría de ti. Creo que sería lo mejor para ti. – insiste la mujer.

- No me interesa...

- ¿Comes bien? – pregunta la madre.

- Estoy bien. La Compañía me cuida. – contesta Cloud.

- ¡No es lo mismo que cocinar de verdad! – se queja la mujer. – Estaba muy preocupado por lo que estabas haciendo... – Cloud se cruza de brazos. - ...Yo siempre seré tu madre.

Cloud no recuerda cuanto tiempo estuvo en su casa ni cuanto habló más con su madre. Pero sabe que no durmió en su casa, salió y fue a otra de las casas. Al entrar no había nadie.

- ¡Cloud! ¿Entraste en mi casa? – pregunta Tifa.

- Si, pensé que te encontraría allí... – dice Cloud.

Recuerda perfectamente que recorrió la primera planta: recibidor, salón, cocina y nada. Subió las escaleras y se asomó en el cuarto de los padres de Tifa y luego pasó al cuarto de Tifa.

- ¡Entraste en mi cuarto! – grita Tifa.

- Sí. Lo hice. – contesta Cloud.

Recuerda que observo todo el cuarto. Le encantaba lo iluminado que estaba con la gran ventana, bajo la cual se encontraba la cama de Tifa, frente a la cama estaba el piano. Y Cloud lo tocó, recibiendo de nuevo reprimenda por parte de Tifa:

- Do. Re. Mi. Si. La. Do. Re. Mi. Sol. Fa. Do. Re. Do. – decía Cloud mientras que tocaba el piano. – Me suena de algo esa melodía, solía tocarla...

Antes de salir Cloud se detuvo en el escritorio y en el armario, miró a ambos lados y metió la mano y se guardó algo en el bolsillo.

- ¡Cloud! ¡No me lo puedo creer! ¿Eso es cierto? – pregunta enfadada Tifa.

- Esto... sí, era joven y... tenía interés... curiosidad... cosas de niños... – Tifa parece no cambiar de idea. - ¡Solo fue un sujetador! – Tifa pone mirada asesina. – Esto... tras salir de su casa fui a la posada, estaba todo reservado para nosotros. Me encontré a Sefirot en una ventana mirando al exterior:

- Este paisaje... Me resulta familiar, pero nunca he estado aquí. – dice Sefirot. – Será mejor que nos vayamos a dormir.

- A la mañana... – comienza Cloud.

- Esperaremos al guía. Se trata de una muchacha joven. – dice Sefirot.

Ven a una chica con una minifalda roja, una camisa blanca y un sombrero marrón llegar hasta ellos a la carrera.

- Soy Tifa. – se presenta la chica. – Soy la guía.

- ¿Tifa? ¡No puedes acompañarnos esto es muy peligroso! – dice Cloud.

- Soy la mejor guía de todo el pueblo, así que tendréis que llevarme con vosotros. – dice Tifa.

- No habrá ningún problema si la proteges. – interviene Sefirot. – Vámonos ya.

- Un hombre del pueblo nos pidió permiso para hacernos una foto a los tres. Luego comenzamos el camino. Construyeron el Reactor Mako en lo alto del Monte Nivel. El aire frío del monte es lo que menos problema supuso... – relata Cloud. – Para llegar a lo alto hay que seguir el camino entre los escarpados riscos del monte. Llegamos hasta el puente tendido ascendente que prácticamente deja en la cima, el problema ocurrió al cruzar el puente. Este se rompió y caímos al suelo.

- Parece que estamos todos bien. – dice Sefirot. - ¿Podremos llegar allí arriba?

- Si. Pero tenemos que ir por las cuevas, que son como un hormiguero. ¿No falta un soldado? – pregunta Tifa.

- No quiero que creas que soy un desalmado, pero no podemos perder tiempo en buscarle. La misión es muy urgente. – dice Sefirot.

Antes de llegar a la entrada de la cueva se encuentran con dos aves de enormes alas. Sefirot usa la magia Hielo 3, un gigantesco témpano se forma entre los animales, desaparece y se congela el suelo y luego cae una enrome piedra de hielo que se deshace destruyendo a las aves. Al entrar a la cueva Cloud se detiene:

- ¿Qué es esto?

- Una cueva de colores misteriosos. – contesta Tifa.

- Se debe al Mako, este monte es rico en él. Por eso construyeron el reactor en lo alto.

Siguen por la cueva hasta que salen al exterior, allí ven un pequeño charco con un cristal en él, una luz verde lo alumbra.

- ¿Y eso que es? – vuelve a preguntar Cloud.

- Una fuente de Mako. Un milagro de la naturaleza. – contesta Sefirot.

- Es tan hermosa, si el reactor continúa sacando energía Mako, se secará. – dice Tifa.

Tifa y Sefirot se acercan los primeros a la fuente.

- ¡Materia! – dice sorprendido Sefirot. – Cuando se condensa la energía Mako se crea materia. Es muy poco frecuente ver materia en su estado natural.

- Ya de paso... – dice Cloud acercándose. - ¿Cuál es el motivo por el que, al usar materia, también puedes usar magia?

- ¿Y tú estas en SOLDADO? – suelta Sefirot. – El conocimiento y la sabiduría de los Ancianos están en la materia. Cualquiera con ese conocimiento puede usar libremente los poderes del Planeta. Este interactúa entre nosotros y el Planeta invocando magia... o eso es lo que dicen.

- La magia es un poder misterioso. – dice Cloud lo que provoca la risa en Sefirot. - ¿He dicho algo gracioso?

- Un hombre me dijo una vez que no usara términos no científicos como ‘poder misterioso’. Ni siquiera para referirme a lo mágico. Aún recuerdo lo furioso que se ponía. – explica Sefirot.

- ¿De quien hablas? – pregunta Sefirot.

- Hojo de ShinRa S. A.. Un hombre sin experiencia asignado a proseguir los experimentos de un gran científico. Es un saco de complejos ambulante.

- Una fuente de Mako... Así que aquí es donde se halla el conocimiento de los Ancianos. – dice Tifa.

Llegan al reactor, es una estructura de pequeño tamaño y con unas grandes tuberías que se hunden en el suelo. Una pequeña escalera les lleva al interior, pero no permiten la entrada a Tifa. En su interior Cloud y Sefirot se desplazan por cadenas; tuberías y escaleras hasta que llegan a una puerta; al entrar hay un montón de cápsulas y unas escaleras ascendentes que llevan a una puerta cerrada encime hay un cartél en el que hay escrito: JÉNOVA.

- Esta sellado. – dice Cloud.

Bajan hasta llegar a una de las cápsulas, Sefirot se acerca y asiente con la cabeza.

- Esta es la causa de la avería. ¡Cloud, cierra la válvula! – ordena Sefirot. Cloud obedece. - ¿Me preguntó que causaría el fallo? – mira al interior de la cápsula por un cristal que hay. - ...ahora me doy cuenta, Hojo. Pero aún lográndolo nunca conseguirás llegar al nivel del Profesor Gast. Este es un sistema que condensa la energía Mako... si funcionara bien. Veamos, ¿qué se obtiene si se condensa mucho más la energía Mako? – pregunta a Cloud.

- ... Materia. – contesta.

- Claro, en condiciones normales. Pero Hojo ha añadido algo más. Mira. – Cloud se asoma por el cristal y ve una especie de monstruo con aspecto humano en el interior.

- ¿Qué es eso? – pregunta alarmado Cloud.

- Los miembros normales de SOLDADO son sumergidos en Mako. Eso te diferencia de los demás, pero eres humano. Ellos han sido expuestos a un nivel de Mako superior al que tú estuviste. – dice Sefirot.

- ¡Son monstruos! – exclama Cloud.

- Exacto, y Hojo de ShinRa es quien los crea. Son mutaciones de organismos vivos producidas por un exceso en el contacto con la energía Mako. Eso es lo que son estos monstruos. – dice Sefirot.

- ¿Has dicho miembros normales como yo? ¿Quieres decir que tú eres distinto? – suelta Cloud.

- No... ¿Fui...yo? – Sefirot desenfunda su larga espada y comienza a golpear las cápsulas. Cloud baja de un salto para esquivarle. – ¿Fui yo también creado de esta forma? ¿Soy lo mismo que todos estos monstruos?

- ¡Sefirot! – dice Cloud.

- ¡No! Tu los viste, eran humanos...¿Humano? ¡De ninguna manera! Siempre he sentido..., desde pequeño, que era distinto a otros, pero no de esta manera. – dice Sefirot mientras que deja de golpear a las cápsulas. En ese momento se abre una de las cápsulas, pero a lo alto de la sala, un ser con patas naranjas y escamas azules en el resto de cuerpo, garras en pies y manos, cuernos en la cabeza y grandes dientes sale de la cápsula y se queda tirado en la tapa de la cápsula.

- ¡Maldito sea ShinRa! ¡Cuánto más oigo, más los odio! – grita Barret.

- ¿Quién habría pensado que el Reactor Mako ocultara ese secreto? – dice Tifa.

- Esto explicaría el aumento de monstruos. Deberíamos terminar de escuchar Cloud. – interviene Red XIII.

- Si, es cierto. – dice Barret.

- ¿Esperabas fuera? – pregunta Aeris a Tifa.

- Volvimos a Nibelheim. – continua Cloud. – Sefirot se confinó en la posada. Ni siquiera me hablaba.

- Luego desapareció. – interviene Tifa.

- Y lo encontraron en la Mansión ShinRa, la gente de ShinRa solía ir allí. Era un edificio descuidado y prácticamente en ruinas, con muchas salas distintas. Encontré un pasadizo en una biblioteca, descendía varios cientos de metros, al llegar abajo encontré lo que parecía otra biblioteca. Allí estaba Sefirot. – dice Cloud.

- ...Un organismo que se encontraba aparentemente muerto, fue hallado en un yacimiento geológico de 2000 años de antigüedad. El Profesor Gast denominó a ese organismo como Jénova. Día X. Mes X. Año X. Se confirma que Jénova es un Anciano. Día X. Mes X. Año X. Aprobado el Proyecto Jénova... – lee Sefirot. – Es el nombre de mi madre. ¿Proyecto Jénova? Será una coincidencia. – reflexiona en voz alta. - ¿Profesor Gast, por qué no me dijiste nada? ¿Por qué tuviste que morir?

- Sefirot continuó en el sótano sin dejar a nadie entrar y sin salir nunca de él. Las luces nunca se apagaron en el sótano. Continuó leyendo informes, libros y documentos. – relata Cloud. – Pero un día cambió... Me había ido a dormir, y sin saber la razón me desperté en mitad de la noche. Me dirigí hacia la entrada secreta de la biblioteca y me encontré con el soldado que montaba guardia, no paraba de repetir que Sefirot había cambiado. Entré y bajé las escaleras, al entrar en el sótano escuché una risa macabra. Me dirigí al fondo de la sala, donde Sefirot se encontraba sentado.

- ¿Quién es? Ah... el traidor. – dijo Sefirot.

- ¿Traidor? – pregunte sobresaltado.

- Traidor e ignorante. – dijo Sefirot cerrando los ojos y llevándose una mano a la frente. – Pero te lo contaré: este Planeta pertenecía a los Cetra, era una raza itinerante, emigraban continuamente, colonizaban zonas del Planeta y se iban. Al final del duro y largo viaje les esperaba la Tierra Prometida y la felicidad suprema. Pero aparecieron aquellos a los que le viaje les disgustaba. Estos dejaron de emigrar, construyeron refugios y se dedicaron a llevar una vida más tranquila. Se llevaron lo que los Cetra y el Planeta producían sin devolverles nada a cambio. Aquellos son tus antepasados. – señaló a Cloud con un dedo acusador.

- Sefirot... – dijo Cloud.

- Hace tiempo un desastre pasó en este planeta. Tus antepasados escaparon escondiéndose. El Planeta pudo salvarse sacrificando a los Cetra. Tras aquello tus antepasados continuaron incrementándose. Ahora todo lo que queda de los Cetra están en estos informes. – dice Sefirot señalando a los papeles que hay en la mesa.

- ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo? – pregunta Cloud.

- ¿Es que no lo entiendes? Un Anciano llamado Jénova fue encontrado en un yacimiento de hace 2000 años. El Proyecto Jénova pretendía fabricar individuos con los poderes de los Ancianos... no, de los Cetra. Yo soy el único que se fabricó. – proclama Sefirot.

- ¿Fabricado? – pregunta Cloud asombrado.

- Si... El Profesor Gast... Él dirigía el Proyecto Jénova... Era un genio... Él me fabricó. – concluye Sefirot mientras comienza a andar.

- ¿Cómo es posible? ¿Sefirot...? – dice Cloud.

- Fuera de mi camino. Voy a ver a mi madre. – Sefirot continua caminando. Cloud ve que su paso parece majestuoso, pero no es forzado, tanto ha cambiado Sefirot que hasta anda de forma distinta.

Cloud sale tras él, pero no lo encuentra en el pasadizo, ni en la mansión y al salir al exterior, ante sus ojos, se desvela un espectáculo aterrados, todo está en llamas, todo Nibelheim arde en llamar. Cloud corre a la plaza central, se encuentra con un hombre que le pide ayuda para registrar las casas en busca de supervivientes. Cloud entra en su propia casa y sale con la cabeza agachada.

- Fue terrible. Todo era horrible. – dice Cloud al recordarlo. – Luego escuché un sonido metálico, me giré y cerca de la puerta de la mansión vi a Sefirot empuñando su espada y lanzando estocadas por todos los lados, impactaban contra los pocos supervivientes que había, los mató sin que pudiera hacer nada y le vi, vi su rostro, sus ojos seguían siendo verde cristalino y sus pupilas una pequeña franja negra, pero mostraban frialdad, odio, ira y una maldad inconcebible. Le seguí hasta el Reactor Mako. Entré y llegué hasta la puerta de la sala de las cápsulas, allí, ante la puerta, hay dos figuras. Una está en el suelo, tumbada, pero esta muerta, ensangrentada. La otra está de rodillas, agarrando a la figura muerta. La reconocí, era Tifa.

- ¡Papá! – grita una y otra vez Tifa. – luego mira a su izquierda y ve una larga espada. Dice. - ¿Sefirot? ¿Fue Sefirot quien hizo esto? – Tifa suelta a la figura. – Sefirot. SOLDADO. Reactor Mako. ShinRa. ¡Todo! – grita. – ¡Los odio a todos ellos! – grita alzando los brazos hacia arriba. Luego se levanta y coge una larga espada que se encontraba a su izquierda y entra por la puerta que lleva a la sala de las cápsulas.

Cloud entra detrás y ve a Sefirot a lo alto.

- ¡Madre! He venido a verte, por favor, abre esta puerta. – dice Sefirot con los brazos en alto frente a la puerta en la que pone JÉNOVA.

- ¿Cómo pudiste hacerle esto a mi padre y a los ciudadanos? – pregunta Tifa llena de tristeza, llena de odio y con la espada de Sefirot, Masamure, en las manos.

Tifa sube corriendo las escaleras hacia Sefirot, pero este la detiene, la quita la espada y la lanza una estocada, Tifa cae rodando por las escaleras, mientras que la puerta de lo alto se abre y Sefirot entra. Cloud se acerca a Tifa y la coge en brazos mientras ella murmura:

- Tú... prometiste que vendrías... me ayudarías si estaba en problemas...

Cloud la deja en un lado cuando pierde el conocimiento y sube la escalera. Allí ve una enorme estatua de una mujer con alas de la que sale un gran cable, en realidad es un tuvo, de color rojo. Sefirot está frente a la estatua.

- Madre. Vamos a recuperar este Planeta juntos. Tengo una idea: vayamos a la Tierra Prometida. – dice Sefirot.

- ¡Sefirot! ¡Mi familia! ¡Mi ciudad natal! ¿Cómo pudiste hacer algo así? – dice Cloud.

- Han vuelto madre. – dice Sefirot riéndose. – Gracias a la superioridad de su poder, conocimiento y magia, Madre, estaba destinada a convertirse en la soberana del Planeta. Pero ellos, esas criaturas inútiles, le han robado a Madre el Planeta. Pero no te preocupes, estoy contigo. – concluye Sefirot y arranca la estatua de la mujer con alas y revela un cilindro de cristal que contiene lo que alguna vez fue el cuerpo de una mujer, pero deformado, la cabeza tiene una placa de metal en la cabeza en la que pone Jénova.

- ¿Y qué pasa con mi tristeza? ¡Mi familia! La tristeza de haberme arrebatado a mi familia y a mi ciudad es igual a la tuya. – grita Cloud.

- ¿Mi tristeza? ¿Por qué debería de estar triste? Yo soy el elegido. He sido elegido para ser el líder de este Planeta. Tengo órdenes para arrebatar el Planeta a vuestra estúpida gente y devolvérselo a los Cetra. ¿Qué motivo tendría para entristecerme? – dice Sefirot.

- Sefirot... confiaba en ti... ¡Tú no eres el Sefirot que conocía! – grita lleno de rabia Cloud. Los dos preparan sus armas para luchar...

- Ese es el fin de mi historia. – dice Cloud mirando a Barret, Aeris, Tifa y Red XIII.

- ¡Espera un minuto! ¿No hay nada más? – pregunta Barret.

- No recuerdo nada más. – contesta Cloud encogiéndose de hombros.

- ¿Qué paso con Sefirot? – pregunta Aeris.

- Yo no pude matarlo, era muy superior a mi en todos los sentidos. – contesta Cloud.

- Los registros oficiales dicen que Sefirot esta muerto. – dice Tifa. – Lo leí en un periódico.

- ShinRa S. A. es el propietario del diario, así que la información no puede ser fiable. – dice Aeris.

- ...Quiero saber que paso, quiero saber la verdad. Reté a Sefirot y salí con vida. ¿Por qué no me mató? – se pregunta Cloud.

- Yo también estoy con vida. – dice Tifa.

- Parece que mucho de esto no tiene sentido. – dice Aeris. - ¿Qué hay de Jénova? ¿No estaba en el edificio ShinRa?

- Fue mandado desde Nibelheim a Midgar. – contesta Cloud.

- Alguien se lo llevó de allí. – dice Aeris.

- ¿Sefirot? – pregunta Barret.

- ¡Maldición! – interviene Barret. – ¡Nada de esto tiene sentido! ¡Me voy! ¡No voy a permitir a Sefirot que se haga con la Tierra Prometida! – y baja las escaleras. Tifa se acerca a Cloud.

- ¿Me encontraba muy mal en el reactor? – le pregunta.

- Pensé que habías muerto. – contesta Cloud.

- Yo... Ancianos... Cetra... Jénova... Sefirot y yo... – dice Aeris confusa.

- ¡Vamos, Barret está esperando! – dice Tifa.

- ¡Qué historia más fascínate! – suelta Red XIII antes de salir.

Al bajar esperan todos y toman decisiones

- Si el último sitio en el que viste a Sefirot fue Nibelheim, debemos ir allí. – dice Barret.

- Eso está en el continente del oeste. – dice Tifa.

- Para llegar allí debemos coger un barco desde Junon. – asegura Barret.

- ¿Y como llegamos hasta allí? No hay manera de ascender por esas montañas – asegura Aeris.

- He oído decir algo sobre unas Minas de Mitrilio a los aldeanos. – dice Cloud. – Creo que hay que ir a este y luego al sur. Lo mismo podemos atravesarla de alguna manera.

- Nos pondremos en camino. – dice Tifa y le entrega un objeto a Cloud. – No podemos ir todos juntos, esto nos ayudará.

- El PHS nos mantendrá en contacto continuo. – añade Red XIII.

Se despiden en la entrada de la posada. Cloud continua con Aeris y Barret. Antes de salir de Kalm echan un vistazo a las tiendas, pero se hacen con las materias Tierra y Sanar y a la hora de ver las armas no tienen dinero, así que se marchan.
Nada más salir de la aldea se encuentran con dos robots con aspecto de estar oxidados y en mal estado, que les cortan el paso, por lo que luchan contra ellos. Nada más empezar el combate el robot usa una de sus habilidades llamada Magia de Matra, lanza una serie de cohetes a Cloud, al hacerlo Cloud se resiente por el golpe, pero una materia emite un brillo amarillo. Cuando acaban con los robots, gracias a las magias de las materias que llevan, Barret pregunta:

- ¿Qué ha sido ese brillo?

- La Materia Habilidad Enemiga. – contesta Cloud. – Al parecer a aprendido la Magia de Matra de ese robot.

Luego emprenden el viaje hacia el este, paran por un valle, están rodeados por montañas...
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MensajePublicado: 04 Sep 2006 12:35 pm     Responder citando

LA GRANJA DE CHOCOBOS

Por el camino, que dura varias jornadas, se enfrentan a una serie de monstruos, unos parecían lobos superdesarrollazos, césped capaz de caminas, pájaros de enorme tamaño. Tantos combates los debilitó, aún así Barret aprendió un nuevo tipo de Límite: Alucinación.
También vieron que la tierra parecía volverse más verde, más fértil. Vieron dos edificios de madera y metal, una especie de granero. Huellas en el suelo como de aves gigantescas. Y un corral.
Estaban prácticamente al lado de los edificios, que todos suponían que formaban parte de una granja, en el corral vieron unas enormes aves de color amarillo pálido.

- No recuerdo la última vez que vi a tantos chocobos juntos. – comentó Barret cuando pasaron al lado del corral.

- A mi me gustaría tener uno en propiedad alguna vez. – comenta Aeris.

Cloud se detiene en la valla mientras que Barret y Aeris continúan hacia el edificio de madera, el que parece ser la casa.

- Vamos Cloud. – dice Barret.

- Si, ya voy. – dice Cloud. Pero en ese instante el chocobo que se encontraba más cerca de la vaya mira a Cloud y grita:

- ¡Wark! – Cloud se gira y mira al chocobo e imitando al chocobo grita:

- ¡Wark!

En ese instante todos los chocobos del corral comienzan a realizar una especie de danza ritual, comienzan girando la cabeza realizando círculos a derecha e izquierda, mientras que mueven su cuello a izquierda y a derecha. Luego movían sus enormes plumas y saltaban alzando una de sus patas. Repiten sus acciones varias veces y antes de pararse el chocobo más cercano a la vaya, más cercano a Cloud, suelta una especie de piedra roja que tenía en la boca y Cloud la coge.

- ¿Cómo has hecho eso? – pregunta Barret a Cloud mientras se acerca a ellos.

- ¡Ha sido sorprendente y maravilloso! – dice asombrada Aeris.

Pero Cloud no les presta atención, aún observa la piedra roja.

- ¿Qué es eso? – pregunta finalmente Barret.

- Es una materia. – dice Cloud.

- ¿Una materia roja? – pregunta Barret.

- Si, se trata de una materia de invocación. – dice Aeris.

- Sirven para, según dicen, usar el poder de seres mágicos, mitológicos u otro tipo de criaturas. ¿Cómo tendría una materia de este tipo un chocobo? – pregunta en voz alta Cloud.

- A mi no me preguntes. – comienza Barret. – Yo ya te dije que no entendía de materias y que te encargaras tú de esas cosas.

Al fin entran en la casa. Allí solo encuentran a un hombre con bigote y gorro de vaquero.

- ¡Bienvenidos a la granja de chocobos de Choco Bill & Choco Billy! – dice el hombre. – Yo soy Choco Bill ¿Estas pensando en cruzar los pantanos? – pregunta el hombre y sin esperar respuesta añade. – Entonces será mejor que uséis un chocobo, atraviesan el pantano como una bala y el la única forma de evitar a la Midgar Zolom, esa criatura con forma de serpiente y más de diez metros de longitud.

- ¿Para que necesitamos cruzar los pantanos? – pregunta Barret algo enfadado por la charla y el tono de vendedor de Choco Bill.

- Gente como vosotros seguro que se dirige a Junon, no por que os guste Junon, si no para coger un barco a otra parte del mundo, a playas, zonas de recreo, de descanso o en busca de aventuras, sois jóvenes. Dicen que a pie solo se puede llegar a Junon pasando las minas y las minas están detrás de pantano. Tenéis cara de aventureros, pero no de locos como es tipo vestido de negro que se fue sin chocobo, habrá acabado siendo un bocado de la Midgar Zolom. – acabó el granjero. Cloud, Barret y Aeris se miraron, asintieron y dijeron al unísono:

- Queremos un chocobo.

- Pues ir a hablar con mi nieto. Está en los establos, al fondo a la derecha. – dijo Choco Bill.

Los tres salieron de la casa y se olvidaron del cansancio que llevaban encima. Pasaron un tractor y el edificio de piedra, el granero y entraron en el edificio que estaba echo de metal: los establos. Allí encontraron a un niño y una niña. La niña parecía apuntar algo en una pizarra y les dijo que hablaran con su hermano. El chico iba vestido igual que el hombre de la casa, incluso llevaba el mismo sombrero.

- Soy Choco Billy ¿Queréis un chocobo? – preguntó el niño. Los tres asintieron. – No tenéis suerte. No me queda ni uno. Los del corral los estoy cuidando para otras personas. Tendréis que atraparlos. Para ello debéis ir fuera, donde las pisadas, pero los chocobos son muy precavidos y no aparecerán a no ser que lleves la materia Atrae-chocobos. Y una vez que el chocobo aparezca no lo hará solo: son un manjar para los monstruos y lo seguirán, tendréis que deshaceros de los monstruos, pero los chocobos huyen ante el peligro, por lo que tendrás que usar verduras para entretenerlo, una vez que acabes con los monstruos tendrás al chocobo. Evita de cualquier manera que el chocobo se enfade, suelen ser pacíficos, pero si los enfadas... te atacaran. Si no tienes la materia Atrae-chocobos te la venderé por dos mil Gils, las verduras tienen distintos precios, dependiendo de su tamaño y del tiempo que entretendrán al chocobo.

Cloud, Barret y Aeris se rascaron los bolsillos y reunieron lo que pedía el niño por la materia, se quedaron prácticamente en bancarrota, pero sabían que inspeccionando a los monstruos, una vez muertos, siempre habían encontrado dinero e incluso objetos, de anteriores víctimas de los monstruos. Luego abandonaron la granja sin comprar verduras, no solo por no tener dinero, sino por los precios que gastaban en ese lugar.
Salen y comenzaron a caminar por las praderas, después de equiparse la materia. Prácticamente al instante vieron una polvareda y como un ave gigante se acercaba corriendo, era un chocobo, pero no venía solo, otras aves, como avestruces, lo seguían. Cloud, Barret y Aeris usaron magias, fuego y hielo, para deshacerse de los avestruces. Luego el chocobo se paró a su lado y ellos saltaron a su lomo, no llevaba riendas, así que para dirigirlo Cloud tiraba de una de sus enormes plumas cercanas al cuello, el chocobo obedecía sus tirones y corría a toda velocidad, de esa manera llegaron al pantano, algo al suroeste de la granja. Nada más pisarlo, a pesar de ir a lomos del chocobo notaron algo raro, luego escucharon a su espalda un rozar con las sucias aguas del pantano, miraron hacia atrás, pero no vieron algo, aunque seguía ese ruido, se les ocurrió mirar algo hacia abajo. Bajo las aguas del pantano, que realmente no parecían y no podían ser tan profundo, ya que las patas del chocobo apenas se hundían y el chocobo no tenía la capacidad de volar; veían la silueta de un gigantesco ser que se iba desplazando tras ellos. Pero no les alcanzó y llegaron a tierra firme.
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MensajePublicado: 04 Sep 2006 12:40 pm     Responder citando

LAS CUAVES DE MITRILIO

Cuando se encontraban frente a la entrada de la mina el chocobo se paró en seco y se negó a continuar andando. Todos sabían que en cuanto bajaran del chocobo este se escaparía, pues se trataba de un animal salvaje que habían dirigido tirando de sus plumas, pero no podían esperar a que llegara la noche dentro de la mina, así que desmontaron sin saber que podía haber hecho que el chocobo se detuviera, lo mismo el alejarse demasiado de su terreno, lo mismo... aquello a lo que se acercaban.
Debido al resplandor del sol mientras estaban montados en el chocobo y cuando iban andando no habían visto nada. Pero cuando las montañas comenzaban a acercarse y su sombra a cubrirles vieron un árbol de gran tamaño, sin ramas ni hojas y afilado en el que había clavado un enorme cuerpo de una Midgar Zolom. Los tres se detuvieron a observar ese sangriento espectáculo, pero Cloud fue el que materializó los pensamientos de los tres:

- Esto solo puede ser obra de Sefirot. – a continuación rodearon el árbol y entraron en la mina, ya que su entrada estaba a escasos metros por detrás del árbol.

Las paredes, suelo y techo de la mina eran de piedras de distinto tamaño y de un color morado. Toda la mina era un pequeño laberinto. Tras la entrada se extendían dos caminos, unos a la derecha y otro a la izquierda. Tomaron el de la izquierda y encontraron una sala con unas escaleras que ascendían hacia ningún sitio, allí había resplandores azules y verdes y unas enormes raíces de alguna planta que debía crecer sobre la mina, que les llevaron a una zona más alta sin salida, pero donde encontraron la materia Larga Fila. Por todo el camino se encontraron con monstruos: enormes cangrejos de color morado y un extraño poder relacionado con el rayo, serpientes y unos extraños dragones (así los llamaron ellos), eran reptiles enormes que volaban con alas de insectos y gracias a los cuales la materia Habilidad Enemiga aprendió Llamarada. Pero a otros monstruos, con los que se cruzaron los vencieron usando la materia roja, bueno, los venció Cloud ya que fue el que se equipo esa materia. Al usarla un chocobo apareció de la nada llevando encima otro pequeño animal, el chocobo se chocó con los monstruos produciendo una gran polvareda que al retirarse reveló a los monstruos muertos. Cloud bautizó la materia como Chocobo-Mog, ya que el otr ser era un moguri. Volvieron sobre sus pasos y tomaron el camino de la izquierda, tuvieron que pasar por arcos escavados en la roca, dar un pequeño rodeo hasta que llegaron a una nueva sala, allí encontraron a un viejo ‘amigo’: Ruda, de los Turcos.

- ¿Quién anda por ahí? – pregunta Ruda.

- ¿Quién eres tú? – pregunta Barret.

- ¿No lo sabes? – pregunta sorprendido. Pero Cloud da un paso adelante y asiente. – Bueno... si ya lo sabes no nos llevará mucho tiempo. Es difícil explicar la misión de los Turcos.

- El secuestro. – dice Cloud.

- Es una forma de llamarlo. – dice Ruda. – Pero eso no es todo lo que hacemos.

- No se te dan bien los discursos. – todos giran la cabeza y en un saliente elevado ven a una mujer rubia que también lleva el traje de los Turcos.

- Pues explícaselo tú, Elena. – dice Ruda.

- Bien. Mi nombre es Elena. La miembro más reciente de los Turcos. – dice la chica. – Debido a lo que le hicisteis a Reno en lo alto de la columna estamos escasos de personal... gracias a eso he ascendido a Turco. – luego cambia de tema tras su presentación. – Nuestra misión es averiguar adonde se dirige Sefirot e intentar deteneros a cada paso de nuestro camino... Un momento sois vosotros los que os entrometéis en nuestro camino.

- Elena. Hablas demasiado. – dice Tseng que aparece ahora en escena.

- ¡Señor, Tseng! – dice sorprendida Elena.

- No es necesario que reveles nuestras órdenes. – dice Tseng que ha entrado por la supuesta salida de la cueva.

- Creía que os había dado órdenes precisas. – alza la vista hacia Elena. – Ahora márchate y redacta un informe.

- De acuerdo. Pues, bien. Ruda y yo seguiremos a Sefirot, se dirige a Puerto Junon. – dice Elena.

- Elena. Parece que no me has entendido. – dice Tseng enfadado.

- ¡Oh! Lo siento. – se disculpa la mujer.

- Marcharos y no dejéis que escape. – dice Tseng.

- ¡Si, señor! – dicen Elena y Ruda a la vez.

- Por cierto. – dice Ruda antes de salir de la mina. – Tengo un mensaje de parte de Reno. Está deseando volver a veros cuando se recupere de sus heridas. Quiere mostraros su afecto por vosotros con un nuevo arma.

Una vez solos Tseng se acerca un poco a ellos.

- Aeris. Hace tiempo que no nos vemos. Parece que conseguiste escapar de ShinRa... Por el momento. Ahora estamos ocupados con Sefirot. – dice el Turco dirigiéndose a la chica.

- ¿Qué quieres decir, que debería agradecérselo a Sefirot? – dice Aeris.

- No nos veremos en un tiempo... cuídate. – dice Tseng.

- ... Me resulta extraño viniendo de ti... Gracias... Supongo. – dice Aeris.

- Bueno... Mantente lejos del alcance de ShinRa. – concluye Tseng antes de salir de la cueva.
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MensajePublicado: 04 Sep 2006 12:45 pm     Responder citando

FUERTE CONDOR

Cloud, Barret y Aeris le siguen, pero al salir no hay rastro de ninguno de ellos. Ven un terreno algo más accidentado y frente a ellos se alza una montaña solitaria, con una extraña construcción en lo alto y un gran ave sobre ella. Allí se dirigen, quieren descansar un rato, ya son muchas horas de viaje.
Llegan al pie de la montaña y allí se encuentran a un tipo alto y fuerte con los brazos cruzados.

- Será mejor que continuéis vuestro camino. Este sitio es peligroso, estamos en guerra con los ShinRa. – dice el chico.

- Te ayudaremos. – suelta Cloud ante la sorpresa de todos. El chico asintió, se dio la vuelta y entró por un agujero en la falda de la montaña.

Ellos le siguieron. Allí encontraron una cuerda que ascendía, llegaron a una pequeña sal